MAGDALENA HERRERA
La pareja cruzó el río decidida a pasar una mini luna de miel en el paraíso patrimonial. Allí se quedarían en alguna posada u hotel, recorrerían las calles empedradas, alquilarían unas motos para recorrer el Real de San Carlos y cenarían en uno de los bolichitos del Barrio Histórico. Debatían si almorzarían frente al puerto de yates, o si aprovecharían el sol para recorrer y luego sí sentarse a tomar un buen té en el viejo Beltrán, completamente renovado. Visitarían otra vez la Iglesia Matriz, la calle de los Suspiros, las ruinas de la casa del Gobernador, todos aquellos recovecos que recordaban como imperdibles. Les habían comentado de algunos sitios más para conocer, desde la última vez que habían pasado allí. Tenían que ir a hasta el Kempinski Resort & Spa sobre el río, porque sus amigos les habían dicho que la puesta del sol era un espectáculo. "¿Habrá lugar?", preguntó ella con sonrisa cómplice. Querían llegar hasta el emprendimiento que vienen realizando capitales argentinos y uruguayos, con hotel Sheraton y cancha de golf profesional incluidos, y muy próximo a la antigua Plaza de Toros. "El cinco estrellas será impactante, andá a verlo," le confió una amiga. También con pena le dijo que la Plaza de Toros, el Frontón y demás patrimonios se encontraban todavía más en ruinas. Qué desperdicio, señalaron. Irían hasta el Radisson, donde les comentaron se estaba construyendo un casino, arquitectónicamente adaptado al entorno, además de una caída de sol demasiado recomendable para perdérsela. Una rareza, se dijeron, acostumbrados al excesivo e inseguro trajín porteño.
Los baños del puerto, cuando descendieron del barco, no sería la única desilusión que se llevarían durante la estadía. "No hay habitación," les dijeron en el primer lugar que eligieron. "No hay lugar," les repitieron. "Está todo colmado," "¿no tiene reserva?", bla, bla bla. "Lamentablemente, los tuve que enviar a un hotel en Montevideo," dice con pesar Fernando Tapia, gerente general del Radisson Colonia del Sacramento Hotel y Casino, y vicepresidente de la cámara hotelera y turística.
La anécdota, real en cuanto a que la pareja debió viajar a Montevideo a pasar la noche, sirve para narrar por un lado los vacíos del departamento, pero también por otro un fenómeno inversor absolutamente creciente que tiene la mira puesta en Colonia, con la construcción de shoppings, centros de espectáculos, cinco estrellas, puertos.
Primero deben explicarse las pálidas para luego entender por qué grupos económicos, fundamentalmente nacionales, apuestan grande al turismo y los servicios en el litoral uruguayo. El departamento, incluido el sofisticado Four Seasons de Carmelo, reúne 1.800 camas en hoteles y posadas (Punta del Este cuenta con 13.000); en total conviven 55 hoteles en todo Colonia; el puerto comercial y el de yates habría que remodelarlos por completo, según dijeron los actores de la zona; la Ruta 1 no está terminada. (El ministro Rossi está decidido a hacerlo, según lo anunciado). Además, los pasajeros se quejan de otras ausencias, entre ellos falta de entretenimiento como lo pueden ser cine, teatro, deporte, espectáculos, actividades para niños, casino, con comodidades propias del Siglo XXI.
Solo así Colonia lograría turismo todo el año, que los huéspedes alarguen sus estadías a más de uno o dos días, y que se logre captar un pasajero internacional amante de rincones patrimoniales como el de Sacramento, acuerdan los involucrados. También sería una forma de captar al huésped vip, que balconea con ojos consumidores la cancha de golf del futuro Sheraton, el casino del Radisson, el health club del Kempinski, las marinas del potencial puerto de yates (en Argentina hay 500 mil barcos de particulares). Unicamente con servicios y turismo todo el año se podrían generar más empleos, divisas y crecimiento, captando parte de ese millón de pasajeros que ingresan anualmente por ese punto hacia otros del Uruguay y Brasil, o atrayendo a algunos más de los 15 millones de argentinos que transitan tan solo a unos 45 minutos de barco, coinciden autoridades departamentales, inversores y operadores privados.
"Estamos realizando una evaluación de la situación actual. Colonia es un lugar estratégico desde el punto de vista turístico. Existe una preocupación de la intendencia en apoyar a los inversores privados, que se han acercado, y facilitarles en todo lo posible. Pero tenemos claro que no podemos descuidar el producto que vendemos. El departamento cuenta con ventajas comparativas a las megalópolis, entonces es importante que se incremente la industria turística sin contaminar el entorno. Es una cuestión de equilibrio y fundamentalmente de completar esos vacíos", señala el director de turismo de la Intendencia de Colonia, Nelson Agesta.
EN CONCRETO. Con bombos y platillos, el 1º de setiembre se inaugura el Sheraton, enclavado en lo que se ha denominado "Real de San Carlos Village & Golf", un emprendimiento que además de cinco estrellas, spa y cancha de golf 18 hoyos, incluye una propuesta inmobiliaria estilo country bien próxima a la histórica y bastante derruida Plaza de Toros. En el año ’94 el grupo inversor liderado por el Cr. Juan Braslavsky había adquirido esos predios, entonces unos bañados, y durante once años se dedicaron a rellenarlos. En marzo de 2003 comenzaron las obras de un emprendimiento que terminará rondando los diez millones de dólares.
Poco más de dos años después, sobre un basamento de piedra colocada en forma similar a la colonial del Barrio Histórico, se levanta imponente el Sheraton con 100 habitaciones en una primera etapa, apenas 19 metros de altura en dos pisos además de planta baja y subsuelo, materiales vidriados, madera y granito.
Entre jardines, fuentes y palmeras, la fachada frontal ofrece tres grandes accesos en forma de arcos de piedras enteras, talladas a mano. La principal es un espectáculo vidriado, enormes estufas a leña, dos ascensores panorámicos, frisos de cobre en el lobby desk, fondos de cuero en otros rincones. "Los proyectistas y arquitectos del hotel, Fernando y Alejandro Braslavsky, conjugaron el estilo para que lo colonial dialogara con la modernidad", dijo Ramón Martinchich, arquitecto y director de obras.
Los otros dos accesos a ambos lados del complejo ingresan al centro de convenciones para más de 600 personas y al Golf House y Spa en el otro extremo. El resort se encuentra rodeado por una pasarela de lapacho, cuyas paredes de piedra solo retrotraen a las callecitas de la Colonia del Sacramento. "La mano de obra es nacional. Tenemos a diez carpinterías de Colonia, Nueva Palmira y Valdense trabajando a full," agrega Martinchich. El hotel empleará alrededor de cien personas.
A espaldas del Sheraton se encuentra la tranquilidad absoluta: cancha de golf, el río a lo lejos, deck y piscina en forma de trébol con una isla con hidromasajes, puente de madera y para los más exquisitos, una de las hojas del trébol se cubre de aguas termales. Las habitaciones, repartidas en dos alas, están pensadas hasta el mínimo detalle: que desde el centro de una cama king size la iluminación sea perfecta como para la lectura amena, además de todo el confort y seguridad con detectores de humo, rociadores, parlantes, e incluso suites acondicionadas para personas con capacidades diferentes.
Todo está rodeado por un village, de los que ya hay 100 predios de 1.000 y 1.500 metros cuadrados a la venta para la construcción de casas. El emprendimiento inmobiliario lleva comercializados alrededor de 40 lotes y han sido adquiridos por muchos extranjeros.
ruleta. En diciembre se cortará la cinta del flamante Casino del Estado, como primera etapa de una obra que viene realizando el Radisson Colonia del Sacramento, cinco estrellas ubicado sobre el río. "Lo primero es inaugurar el casino, que es un compromiso asumido. La segunda etapa es la ampliación del hotel, que incluye varios aspectos. En caso de que no se construyera un shopping, se planifica instalar dos cines. Será una inversión de tres millones y medio de dólares que sumados a los cuatro y medio del hotel hacen un total de ocho millones", señala Fernando Tapia, gerente general.
Colonia del Sacramento contó desde tiempo atrás con casino en el Hotel Mirador, que tuvo sus momentos de auge pero que necesitaba de inversión. "Esta ciudad tiene una tradición hotelera importante con un gran valor histórico, cultural, paisajístico y de seguridad. La nomenclatura de Patrimonio de la Humanidad la hace un destino no tradicional (europeos, norteamericanos) de gran valor, y que el resto del Uruguay no tiene. La comunidad coloniense es muy consciente y cuidadosa de su patrimonio, de mantener la identidad, y lo defiende a capa y espada, lo que asegura la preservación a futuro, más allá de que existe una estricta reglamentación. Pero la ciudad tiene áreas para mejorar como el entretenimiento. Si queremos un turismo de corte internacional, que se quede más de dos días, necesitamos sumar actividades, eventos, servicios que complementen la hotelería, y también un casino de última generación", agrega Tapia.
En cuanto al nuevo casino, será muy del estilo de Colonia del Sacramento, coqueto en su diseño arquitectónico. Contará con 110 máquinas slots, 6 mesas de ruleta, 3 de black jack y 3 de punto y banca, con una zona Vip para el cliente que llegue con otras expectativas. "Además de la demanda actual, se intentará generar una adicional sobre todo de residentes en Buenos Aires. Las dificultades que tenemos para recibir huéspedes de San Pablo es que al aeropuerto de Colonia no pueden llegar vuelos de más de 102 pasajeros".
El casino será operado por el Estado, el Radisson se encargará del marketing y de toda el área de alimentos y bebidas. Contará con un bar y cafetería del staff del hotel. En una segunda y tercera etapas que culminarán en junio del año que viene, se construirá un Spa orientado al relax y la belleza, se ampliarán las áreas de entretenimiento para mayores con biblioteca y sala de lectura y también se destinará todo un espacio de recreación para chicos. "Tenemos un público uruguayo muy importante que viene en familia al hotel y necesitamos más lugar del que ya tenemos, mejor pensado y adaptado para niños. Y vamos a crecer en número de habitaciones, 12 más que se suman a las 52 actuales, así como también el restaurante que crecerá en tamaño y se generarán pequeñas salas de reuniones. Actualmente contamos con 50 empleados, y luego serán 60, además de todo lo que genere el casino y los cines".
La idea del vicepresidente hotelero, así como de sus colegas, es intentar internacionalizar el destino de Colonia y lograr captar no solo argentinos de clase alta, sino también europeos y norteamericanos que viajan seguidamente a Buenos Aires. "Las cadenas internacionales y otras inversiones que se están haciendo justifican que haya acciones de promoción del destino, de posicionamiento diferente en la región y fuera de ella. Finalmente, a través de las grandes centrales de reservas del Radisson, Sheraton y Kempinski, se comenzará a tener presencia en el mundo y a competir en serio. Hasta hace unos años venía la clase media argentina y con eso alcanzaba para la economía de posadas y restaurantes. Ahora se está internacionalizando Colonia, llegando a segmentos de mercado que antes no lograba. Pero para eso también es importante la remodelación del puerto comercial y que se termine la Ruta 1", indica Tapia.
PLAZA DE TOROS. No es la primera vez que se habla de un llamado a licitación para la Plaza de Toros, el Frontón, el Camping y el Hipódromo. Las nuevas autoridades comunales lo han anunciado nuevamente. "Ojalá sea la última vez", coinciden todos.
En el gobierno pasado, tanto a nivel del Ministerio de Turismo como de la intendencia del Dr. Moreira, se había resuelto la reconstrucción de la Plaza de Toros, parte con fondos nacionales, parte con un préstamo del Bid para la comuna, y un 40 % con aportes de privados. Se había pensado entonces crear un centro de espectáculos para 2.000 personas, explotado a nivel estatal.
"El Complejo Mihanovich data de 1908, y debe realizarse un estudio cauteloso de ideas. Primero convocamos a los actores turísticos, sector por sector, para escuchar sus necesidades y aportes en cuanto al desarrollo de la Plaza de Toros y proximidades. Tenemos nuestros planes de llamar a una licitación internacional y nacional de ideas, para ya tener algo más claro en diciembre cuando se cumple el décimo aniversario de la declaración de Colonia del Sacramento como Patrimonio de la Humanidad", señala el director de Turismo.
La Intendencia contempla enviar esas propuestas a la Junta, de manera que finalmente lo que se realice en la Plaza de Toros cuente con el aval de todos los partidos políticos para así llevar el proyecto adelante. "Buscamos iniciativas prácticas y realizables, para que luego no se duerman en expedientes," agregó Agesta.
LóPEZ MENA, GRANDES PROYECTOS SIN DEFINICIONEs
"El departamento se ha beneficiado con importante inversión en infraestructura, como el Radisson, el Kempinski, el Sheraton y otra maravilla hotelera de envergadura que está por iniciar Buquebus en el campo histórico", señala el director de turismo comunal, Nelson Agesta.
No todas las fuerzas vivas del departamento opinan lo mismo a propósito de ese último cinco estrellas que Buquebus (Cipreses S.A.) erigiría en la antigua prefectura, y que fue anunciado en julio de 2003 con un brindis. En aquel momento los representantes en la conservación del patrimonio y ambiente, acudieron a la Junta, manifestándose contrarios al proyecto y afirmando que hasta podría costar el retiro de la declaración por parte de UNESCO de Patrimonio Histórico Cultural de la Humanidad.
El proyecto quedó trunco, y ahora sale a luz aunque, según dijeron fuentes locales, en lo arquitectónico se lo ha adaptado para conformar al entorno. Durante diez días, DS intentó de varias formas comunicarse con Juan Carlos López Mena, impulsor de la idea y responsable de Buquebus, dejándole decenas de mensajes a su secretaria, sin respuesta alguna. Incluso, se lo buscó sin éxito en su despacho en la comuna coloniense, donde es Asesor de Inversiones y Turismo Ad Honorum. En ese momento se conversó con Daniel Ramírez, asesor de inversiones y turismo, quien trabaja cercano a López Mena, pero prefirió no hacer declaraciones al respecto.
Los intentos fueron infructuosos y desalentadores, tomando en cuenta que la firma Buquebus desempolvó un interesante proyecto, de puerto comercial y marina de yates, unas de las grandes falencias del lugar.
Con respecto a la terminal portuaria, en el diario El Observador del 25 de julio, se publicó que el Ministerio de Transporte y Obras Públicas invertiría entre 4,5 y 6 millones de dólares en la construcción de una nueva terminal de pasajeros en el puerto de Colonia. "El proyecto está casi listo y ya he hablado con el intendente Walter Zimmer porque para ese departamento también se proyecta construir, por privados, un puerto de yates y una zona comercial," dijo entonces el ministro Víctor Rossi.
El director de Turismo Nelson Agesta señaló que se le debe dar un empujón al tema. "Nuestras aspiraciones son que Colonia cuente con un puerto acorde con la importancia del departamento. Existe un gran proyecto de Buquebus, que cuenta con informes positivos de la comuna y que el intendente apoya, ya que prevé áreas nuevas. Se encuentra en la órbita del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, y es decisión del gobierno nacional", indicó.
El director de la Dirección de Hidrografía del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, ingeniero Edi Juri, se disculpó cortésmente de realizar declaraciones. Señaló a través de su secretaria que el proyecto de Buquebus data de 1998. Que el puerto de Colonia se encuentra dentro del nuevo presupuesto, pero que aún no podría dar respuestas concretas.
Según se pudo saber, la firma Buquebus propone la construcción de marinas para 500 amarras, lo que sería un impulso turístico para la zona.
"Los operadores esperamos que se concrete, porque es importante. Lo ideal sería que se llamara a licitación y que si el mejor proyecto es el del señor López Mena que se realice finalmente, ese u otro," señaló el vicepresidente de la Cámara hotelera y turística, Fernando Tapia.
"Ojalá que construya el puerto y se quede contento, y en cambio no realice ese cinco estrellas en el Barrio Histórico que le podría costar caro a la ciudad", dijo otro operador.
SHOPPINGS EN COMPETENCIA
Colonia del Sacramento significa el pasaje anual de un millón de turistas, además de un potencial público comprador local de 110 mil personas. Está claro que un shopping podría ser viable, ¿pero dos? Bueno, en la capital conviven dos propuestas de centros comerciales con grupos económicos uruguayos sólidos detrás.
En un mes comienzan las obras del primer shopping que tendrá Colonia, en los antiguos galpones de la vieja fábrica de Polyfom de Sudamtex, a la entrada de la ciudad, frente al Hotel Mirador. El grupo económico que está detrás del centro comercial es el mismo que adquirió la planta de Sudamtex, liderado por el Cr. Daniel Soloducho. Se prevé una inversión de tres millones de dólares.
La administración del centro —que todavía no tiene nombre decidido— estará a cargo de Carlos Alberto Lecueder (Montevideo Shoppings, Portones, Tres Cruces, así como otros Shoppings en el exterior), y el estudio de arquitectos Gómez Platero será responsable del diseño y la construcción del mismo.
Sus promotores esperan inaugurarlo en marzo o abril, en un solo nivel de cinco mil metros cuadrados, ladrillo a la vista y techos vidriados, con 35 locales, supermercado y dos cines. El mismo empleará 200 personas en forma directa, y unas 300 en forma indirecta. "El proyecto está pensado para que tenga una identidad, muy propia del lugar. Techos vidriados, luz natural, una plaza de comidas también vidriada y abierta, con jardines que se vinculen con la ciudad. La construcción será muy rápida ya que partimos de una muy sólida y buena estructura, interesantísima desde lo arquitectónica además", señaló el arquitecto Martín Gómez Platero.
La comercialización de los locales viene "viento en popa", con buena receptividad por parte de empresarios montevideanos, colonienses y también argentinos. "Se apresuró el comienzo de obra justamente por la buena receptividad que tuvimos con los comerciantes", agregó Gómez Platero.
La iniciativa apunta a los tres públicos que transitan por la ciudad patrimonial: el local, el pasajero en tránsito hacia otros destinos y el turista que viene a pasar unos días a Colonia. "Por supuesto que el supermercado quizás apunta más a atraer a los colonienses, pero el resto es para los tres mercados".
PROYECTO II El Cr. Mario Garbarino (Radisson Colonia, Punta Carretas Shopping) lidera otra idea de centro comercial con fuertes inversores, presentada en agosto de 2004. La misma fue proyectada por el mismo arquitecto argentino, quien creó Punta Carretas, Patio Bullrich y Alto Palermo. "Según las disposiciones de la ley presentamos un proyecto al Estado, que en caso de ser considerado como esperamos, continuará su proceso para luego realizarse un llamado a licitación, en el que estaremos", señala Garbarino.
Asesorados por expertos, el grupo considera que uno de los pocos emplazamientos posibles para un shopping viable es la actual Plaza de Deportes, algo descuidada, en la principal avenida General Flores. "En aquel momento hablamos con el entonces Ministro de Turismo y Deportes, y nos comunicaron la necesidad de que la plaza, esa u otra, contara con una piscina cerrada que no tiene la capital".
Se propuso al Estado la construcción de una renovada plaza de deportes con piscina climatizada en otro predio, a cambio de que quien ganara la licitación obtuviera la concesión por 30 años de la actual Plaza que ocupa dos cuadras de la principal arteria capitalina. "Otro lugar no es viable, para prueba basta el Shopping de Salto en las afueras de la ciudad que no funcionó. Cuando propusimos la idea fue mirada con muy buenos ojos, y según los contactos que hemos mantenido con el actual Ministro de Turismo y Deportes, Héctor Lescano, el gobierno también estaría afín de apoyar esas inversiones. Estamos esperando el llamado a licitación", dice Garbarino.
El proyectado shopping poco tendría que ver con los montevideanos. Sería algo así como un complejo comercial abierto, de un solo nivel, con 60 locales, sin escaleras mecánicas ni ascensores, prácticamente una continuación de la General Flores. La idea es acondicionarlo de acuerdo con el entorno, con piedra, adoquín, Santa Rita, pasivas calefaccionadas con luz natural. Contaría con tres cines, área gastronómica y espacios de esparcimiento para niños, así como para realizar espectáculos. "Pensamos conjugarlo con la historia de la ciudad, con propuestas como cambios de guardia, bailes de épocas, fuegos artificiales, recitales, presentaciones que son comunes en otras partes del mundo".
La inversión, entre el shopping y la construcción de la nueva plaza de deportes, rondaría los tres millones y medio de dólares, y emplearía directamente a 350 empleados. "Es muy importante, fundamentalmente para una ciudad del interior del país".
La iniciativa surge a raíz de la propia experiencia del grupo inversor en Colonia del Sacramento. "Por un lado está el atractivo patrimonial e histórico, pero cuando realizábamos encuestas entre los turistas nos encontrábamos que las estadías eran de uno o dos días porque entendían que no contaban con entretenimiento, cine, espectáculos, dónde comprar".
¿Dos shoppings son viables? "Honestamente pensamos que no —dice Garbarino— y no solo eso sino que creemos que la única opción posible para que funcione es en la ubicación que proponemos".