PARÍS, 1919. Seis meses que cambiaron el mundo, de Margaret MacMillan, Tusquets, Barcelona, 2005. Distribuye Urano. 694 págs.
LA GUERRA de 1914 empezó como una lucha por el poder y la influencia en los Balcanes, y acabó arrastrando a todas las grandes potencias, desde Rusia hasta Gran Bretaña y a la mayoría de las potencias menores. Solo España, Suiza, los Países Bajos y las naciones escandinavas se mantuvieron al margen. Se luchó en Asia, África, las islas del Pacífico y Medio Oriente. Pero sobre todo se luchó en Europa, desde Bélgica a los Alpes, a lo largo de las fronteras de Rusia con Alemania y su aliada Austria-Hungría, y en los Balcanes. Llegaron a Europa soldados australianos, canadienses, neozelandeses, indios, terranovenses, vietnamitas, marroquíes, argelinos, senegaleses, chinos. En cuatro años murieron 1.800.000 alemanes, 1.700.000 rusos, 1.384.000 franceses, 1.290.000 austrohúngaros, 743.000 ingleses y otros 192.000 miembros del Imperio británico. Para completar la situación, en 1917 los bolcheviques tomaron el poder en Rusia.
Terminada la guerra, entre enero y julio de 1919 se reunieron en París los jefes de las cuatro potencias: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, e invitaron a potencias "menores", como Japón. París se transformó en 1919 en la capital del mundo. El dueño de casa era Georges Clemenceau, por Gran Bretaña participaba David Lloyd George y por Estados Unidos el presidente Woodrow Wilson.
En seis meses los tres grandes se repartieron el mundo. Hicieron desaparecer imperios, el austrohúngaro y el otomano; crearon países, Iraq, Yugoslavia, Palestina, y le impusieron condiciones militares y sanciones económicas a Alemania.
Este libro relata las negociaciones, a veces con detalle, que debían acabar con la creación de la Sociedad de Naciones, la que tenía como finalidad terminar con las guerras. Casi un siglo después se sabe que no iba a ocurrir de ese modo. Antes de que pasaran dos décadas Europa volvería a estar otra vez en guerra, y los involucrados serían los mismos países que en 1914: Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia. Estados Unidos volvería a ingresar en la guerra en contra de Alemania. Iraq, país creado en 1919 por Estados Unidos y Gran Bretaña, sigue hoy en guerra, ocupado precisamente por Estados Unidos y Gran Bretaña. La convicción que entonces guiaba a las dos potencias se refleja en la opinión de Gertrude Bell, una de las principales expertas británicas en Medio Oriente. En 1919 Bell escribía desde Mesopotamia: "Cuanto más fuerte sea el dominio que podamos conservar aquí, más contentos estarán los habitantes". El problema, y la solución, no han variado mucho desde entonces.
C. L.