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POMBO, con textos de Inés Katzenstein, Marcelo E. Pacheco y Amalia Sato. Adriana Hidalgo Editora. Buenos Aires, 2006. 160 págs.

EN COINCIDENCIA con su reciente muestra "Ocho pinturas y un objeto" en la galería Ruth Benzacar, Marcelo Pombo (Buenos Aires, 1959) vuelve al primer plano con la edición de Pombo, un libro dedicado a su obra. Mientras que en la muestra el artista inaugura un mundo donde reina cierto misticismo oriental, donde personajes y objetos levitan, y la felicidad es posible, en el libro se da cuenta del desarrollo total de su obra a través de imágenes y de textos críticos.

A pesar de haber sido señalada como una obra light (por escapista, liviana), representativa de cierta corriente emergente en los años 90, su trabajo parece destinado a otorgarle un sentido a lo que habitualmente se considera que no lo tiene. Detrás de la incorporación de elementos festivos y decorativos, pareciera encontrarse el deseo de investir de sacralidad a lo banal, de reivindicar como noble lo que la sociedad no se detiene a mirar, por inútil, y, según palabras del artista, por "tonto y pobre".

Seductora y de una ficticia claridad, la obra de Pombo ofrece una versión bella de la vida, hecha con fantasías y sentimientos. Sus trabajos -pinturas, objetos, collages- no se plantean como una reflexión a priori; ésta se termina de organizar en el proceso de ser hecha. Para realizar objetos y collages, Pombo suele utilizar materiales efímeros o encontrados, modestas expresiones de la vida cotidiana (papeles de embalaje, baldosas, fotos de revistas, telas, adornos de escaso valor) que, a pesar de sus intenciones y aún con alegría, se hacen cargo de una época y lugar difíciles. Incluso se ocupan de la sexualidad, alertan contra el desarraigo y ponen en tela de juicio a jerarquías y jergas. Lejos de la denuncia a la sociedad de consumo, el gusto con que el artista trabaja con materiales sencillos denota su propia pertenencia y autenticidad.

El libro está armado a partir de tres sesiones de entrevistas con Inés Katzenstein, donde el artista se explaya sobre su modo de trabajo. Luego, el análisis crítico de Marcelo Pacheco confirma que la presunta ingenuidad de la mayoría de sus obras quizá sea una de las formas de volver a una dimensión más espiritual y poética del ser humano. Un breve texto de Amalia Sato, "El orden vegetal", se detiene en el hecho de que muchas imágenes están pobladas con representaciones del verde natural. El libro, de edición bilingüe, reproduce más de 70 obras a color.

V. V.

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