Diálogo entre Uruguay y México

José Manuel Cuevas

Lo imprevisto constituye la nobleza de la vida.

A. Nervo.

"CUANDO Amado Nervo murió, era completamente feliz. Pidió le abrieran las ventanas para ver la luz. Sonrió y fue diciendo, explicando —sin sobresalto—cómo se sentía, él mismo se cuidó de cerrar los ojos, dio las gracias a los que lo habían atendido, y partió..." De esta forma —relata Alfonso Reyes—, el poeta Amado Nervo se despidió de la vida, el 24 de mayo de 1919, en el Parque Hotel de la ciudad de Montevideo, Uruguay.

Su muerte a los 49 años de edad tuvo una inmensa repercusión en América Latina, no solo por el hecho de haber sido, en ese momento, el representante diplomático del Gobierno de México ante Uruguay, sino, además, por su condición de prestigioso poeta. Sus restos mortales merecieron los funerales más solemnes que poeta alguno haya tenido en América. El gobierno de Uruguay le rindió los máximos honores, y el féretro fue transportado por el crucero "Uruguay", desde el Puerto de Montevideo hasta Veracruz, México. A medida que iba tocando puertos, se le rindieron homenajes, y se sumaron al cortejo naves de guerra de Argentina, Brasil y Cuba.

Este hecho convirtió a Amado Nervo en una figura emblemática de las relaciones culturales de Uruguay y México.

POETA Y DIPLOMATICO. Amado Nervo nació en Tepic, Nayarit, México el 27 de agosto de 1870; primero de siete hermanos, a temprana edad mostró interés por las letras. Empezó a escribir —a escondidas— cuando era todavía un niño. Un día su madre encontró uno de sus poemas, Y lo leyó a toda la familia reunida en torno a la mesa. "Yo me refugié en un rincón. Mi padre —al escuchar— frunció el ceño." Pero no lo haría nuevamente, al poco tiempo quedó huérfano el precoz artista.

Su madre lo envió a estudiar a Jacona, en el estado de Michoacán. Sus años de adolescencia los pasó estudiando la lengua de Cervantes, traduciendo a Horacio y a Virgilio; a la vez, aprendió inglés. Ingresó al Seminario Mayor de Zamora donde estudió Ciencias, Filosofía y Teología. Allí sucumbió al hechizo de la vida religiosa; lecturas y prácticas, habrían de influir en su espíritu y personalidad literaria.

Nervo se encaminaba al sacerdocio; sin embargo, problemas de carácter económico lo obligaron a abandonar el Seminario. A partir de ese momento tuvo que luchar por la vida; para enfrentarla, tenía solo un arma: su pluma.

Tras una breve estadía en Mazatlán, Sinaloa —Noroeste de México—, donde se inició en el periodismo, se dirigió a la Ciudad de México. Corrían los años 1894-1898, y ya se hace notar por sus primeros trabajos literarios.

En la capital se dió a conocer en revistas y diarios, colaboró en la Revista Azul de Manuel Gutiérrez Nájera y publicó sus primeros libros: la novela El Bachiller (1895), y los de poesía: Perlas Negras y Místicas (1897). Estos trabajos lo consagran como poeta.

Formó parte de la redacción del diario El Universal y colaboró en El Nacional. En 1900, con motivo de la Exposición Universal en París, fue enviado a Europa como corresponsal de prensa. Viaje bohemio, y de experiencia; le sirvió para complementar y refinar su educación artística.

De regreso a México, sin olvidar sus tareas literarias, cultivó la cátedra y continuó en el periodismo. En 1905 ingresó a la carrera diplomática. El Gobierno de México lo destinó a Madrid, España. Permaneció en Europa hasta 1918 en pleno apogeo de celebridad y gloria literaria.

En ese mismo año fue nombrado, por el entonces Presidente Venustiano Carranza, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario, representante del Gobierno de México ante Argentina y Uruguay.

EN URUGUAY. Amado Nervo llegó a Montevideo como representante de México, para ocupar la jefatura de la misión diplomática en Uruguay. Arribó desde Buenos Aires el 16 de mayo de 1919. El poeta sustituyó como ministro de México en Montevideo a otra figura de la intelectualidad mexicana, Don Isidro Fabela. A los pocos días de llegar, viviendo en el Parque Hotel, cayó seriamente enfermo. El 18, mientras presidía el Congreso Americano del Niño, su enfermedad se agravó. Era el final de una larga dolencia (nefritis crónica, ataques de uremia). Murió el 24 de mayo. A su lado se encontraban el escultor José Luis Zorrilla de San Martín —quien hizo su mascara después del deceso— y el Ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Daniel Muñoz. Falleció cristianamente, abrazado al crucifijo que le había regalado su hermana monja.

La muerte de Amado Nervo provocó un inmenso sentimiento de pesar en la población. El Poder Ejecutivo de Uruguay dirigió a la Asamblea General un mensaje y un proyecto de ley. El mensaje decía, entre otros puntos:

"El fallecimiento de Amado Nervo constituye un duelo nacional, no solo por la representación que investía, sino también por ser una de las más elevadas expresiones de la intelectualidad de América Latina. Debemos rendirle los honores correspondientes a su investidura, un homenaje excepcional..." El proyecto de ley dispuso tributar honores militares de Ministro de Estado, y en todos los edificios públicos se izó el pabellón nacional de Uruguay a media asta.

El poeta vivió en este país sólo durante ocho días y, para las relaciones de México y Uruguay, es realmente asombroso que en tan poco tiempo, su muerte haya provocado una explosión de pesar y solidaridad tan importantes; manifestación espontánea de cariño del pueblo y el gobierno.

OBRA MULTIPLE. La obra de Amado Nervo incluye tres etapas literarias. Pertenecen a la primera Perlas Negras (1898), Poemas (1901) y Los Jardines Interiores (1905). En este período el poeta estaba influido por el simbolismo francés, sin que esto le impidiera mantener una personalidad original y muy suya. Él mismo afirmaba "Sólo admito una escuela: la de mi profunda y eterna sinceridad".

En la segunda etapa, se aparta del exterior para interrogar a su yo íntimo. El amor lo tranquilizó y serenó, su personalidad se depuró, se inclinó por la sencillez, por la simplicidad. Aparecieron En voz baja (1909) y Serenidad; (1914). En esos momentos buscó el tono discreto, el matiz medio, "sabe decir lo que quiere, y como lo quiere decir; no le empujan las palabras, se ha apropiado de ellas".

En su tercera etapa, la pérdida del amor que llenó su vida, lo condicionó al total renunciamiento, a un elocuente ascetismo. Publicó: Elevación (1917), Plenitud (1918) y la célebre La amada inmóvil —publicación póstuma—(1922).

La producción de Nervo es variada, escribió cuento, crónica, ensayo, novela y poesía. Hombre de estética sincera, la poesía fue la vereda donde se expresó con espontaneidad desconcertante y turbadora. Escritor prolífico fue ante todo, un poeta.

El nombre de Amado Nervo es uno de los vínculos referenciales de las relaciones culturales de México y Uruguay. Su figura permanece en la memoria de un gran número de montevideanos. Había llegado al país a cumplir una misión diplomática, y una cita con su destino: el último paso por la vida.

Actualmente la figura del poeta mexicano se mantiene viva en la ciudad de Montevideo; ubicada en el Barrio de Buceo, en el No. 1500 de la Calle Santiago Rivas, se encuentra la Biblioteca Pública "Amado Nervo"; dos calles de la ciudad llevan su nombre; una en el populoso barrio de Paso Molino, y otra en el elegante de Carrasco. En el edificio de lo que fuera el Parque Hotel —actual sede administrativa del Mercosur— hay una placa conmemorativa de aquel 24 de mayo de 1919. Frente al citado edificio, un busto del poeta reposa mirando, de costado, al Río de la Plata.

La explicación de este fenómeno, puede encontrarse en el peso intelectual de Nervo, en el sentimiento que su poesía provocaba en la élite cultural de Uruguay, en la tristeza provocada por una muerte tan rápida e inesperada, y en la vocación latinoamericanista de México.

La admiración por Amado Nervo se ha mantenido durante largos años en Uruguay. El recuerdo de su muerte y en particular el del homenaje que dió lugar el retorno de sus restos a México pasó a ser un orgulloso patrimonio del pueblo uruguayo.

Es un hecho que la aportación poética y la gestión diplomática de Amado Nervo contribuyeron a estrechar el dialogo cultural entre México y Uruguay. Por ello, recordar con este breve recorrido histórico la vida y obra del insigne poeta mexicano, es una forma de rendirle un nuevo homenaje al cumplirse 84 años de su último adiós.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar