Como el Uruguay no había

Carlos Scavino

ESTA ES LA CUIDADA versión italiana de una novela editada en Montevideo en 1986, en una excelente traducción (de Lucio Sessa), que le da al texto original otra dimensión, por el ritmo que logra en virtud de su musicalidad. Contiene además una entrevista donde el autor vierte sus opiniones cáusticas sobre la sociedad uruguaya. En este trabajo de juventud de Loustaunau (1956), se combina un discurso puramente intelectual con sucesos reales. El libro comenta la vida en Nueva York de un octogenario profesor uruguayo, lector de El Día, durante la década de los ochenta, con referencias a su juventud en el Montevideo de 1929. En ese año murió Don José Batlle y Ordóñez.

Por un lado se extiende en consideraciones relativas a las características del agobiante consumismo norteamericano y en desarrollar los arquetipos de la sociedad de ese país. Utiliza ejemplos como los "party", el "self-made man", los "perdedores", las inauguraciones de muestras de arte. Para sintetizar su opinión el autor escribe: "Esta civilización ha existido más de la cuenta y ya no sabe qué hacer para perdurar. No nos supimos exterminar a tiempo. Ahora ya es todo graciosamente cruel: hemos perdido la dimensión de nosotros mismos".

Por el otro, se centra en el Uruguay del Batllismo donde busca los orígenes y evolución de elementos que, desde entonces, se han utilizado como signos de la identidad uruguaya ya perdida, y a los que trata de desmitificar. Hay una descripción pormenorizada de los usos, costumbres, personajes, acontecimientos del Montevideo de la época, momento en el que se está en vísperas del campeonato mundial de fútbol. Las frases que en el texto aparecen entre comillas son en realidad de personajes a los que se pretende ridiculizar como por ejemplo, a uno de los contertulios habituales de un café montevideano que dice: "Yo confío en los uruguayos. Si pudimos ser campeones en Francia y en Holanda, ¡cómo no lo vamos a ser en Montevideo!. Como el Uruguay no hay".

La obra está escrita en un estilo que podría llamarse "surrealizante", porque realiza asociaciones irracionales de cosas y sentimientos, que por lo general van acompañadas de comentarios imaginativos e irónicos de la realidad. En ocasiones surge un diálogo interior donde abundan las preguntas y respuestas mordaces sobre los aspectos más diversos del universo en el que se introduce el protagonista, con apreciaciones desde un punto de vista social, cultural, político o filosófico. Como las palabras en un solo idioma no siempre son suficientes para expresar conceptos, es muy frecuente la utilización de palabras y dichos en idiomas extranjeros, sobre todo en francés e inglés, que son el cliché habitual en esas lenguas, para explicar una circunstancia, una situación, un hecho. Buscando el mismo fin, se aventura, sin ningún prejuicio, a crear una serie de neologismos con un resultado muy efectivo y también clarificador. La coherencia / incoherencia de las apreciaciones apunta a establecer una forma de pensamiento que podría considerarse como componente básico de la idiosincrasia uruguaya y en la cual la inmigración influyó de manera decisiva. En este sentido, un detractor de Batlle dice: "Batlle no era mal hombre —un tanto ingenuo si se quiere— pero siempre muy honesto. En el Uruguay no se necesitaba tanta reforma social, tanto proteger a los desprotegidos porque en el Uruguay cualquiera que tenga ganas de trabajar puede hacerse rico. ¿O son acaso bobos los inmigrantes que siguen llegando y llegando?".

Es un libro que a pesar de los años transcurridos desde su primera edición no ha perdido actualidad. Es un buen intento para determinar las pautas que han sido empleadas para establecer las características que identifican el ser uruguayo. l

14, de Fernando Loustaunau, Oedipus edizioni, Milán, 2002.

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