László Erdélyi
LA BOMBA ATOMICA DE HITLER. La obra teatral Copenhague del autor Michael Frayn resultó un éxito mundial que tuvo su reflejo en Uruguay, con una impecable puesta en escena (Teatro Nuevo Stella, 2001). El debate moral que generó, y los ingredientes de la propia trama —amistades y lealtades traicionadas, el nazismo como poderoso catalizador histórico, y la bomba, esa maldita bomba— tuvieron su reflejo en la taquilla, y en la fama del propio Frayn.
Pocos percibieron, sin embargo, que en medio del remolino el dramaturgo estaba recibiendo críticas pesadas por su falta de precisión histórica, o peor: que había intentado lavar la imagen de Heisenberg, el más eminente físico nazi de la época, cuyo diálogo junto a su colega Niels Bohr en la ciudad de Copenhague es el centro de la trama.
En realidad, y como el propio Frayn lo reconoció más tarde, la investigación histórica en la cual se basó el drama fue incompleta. Al dramaturgo se le pasó, literalmente, un episodio clave de la historia de la bomba atómica nazi: las grabaciones secretas de Farm Hall. En esa granja de la campiña inglesa, y a poco de terminada la guerra con Alemania, la inteligencia británica y norteamericana llevó a diez científicos alemanes que tuvieron algo que ver con el programa nuclear nazi, y los retuvo en esa jaula de oro durante muchos meses. El encierro bucólico los llevó a hablar entre ellos de sus investigaciones, surgiendo a la luz celos y viejas rivalidades; todo se puso más interesante cuando se enteraron de la bomba norteamericana lanzada en Hiroshima, ya que hablaron sin tapujos de la bomba nazi. Ignoraban, claro, que la granja estaba llena de micrófonos; allí se originaron las famosas grabaciones de Farm Hall (hechas públicas hace una década) que revelaban por qué Hitler no consiguió la bomba atómica.
Heisenberg fue el principal protagonista de esas grabaciones, dejando en claro que realizó intentos teóricos —erróneos, por cierto— para concebir una bomba atómica. Queda en evidencia, entonces, el Heisenberg ficticio de Frayn, atormentado por problemas de conciencia, preocupado por el futuro de la Humanidad. Más atormentado, a su vez, quedó el veterano periodista del New Yorker, Jeremy Bernstein, autor del libro Hitler Uranium’s Club, The Secret Recordings at Farm Hall (Copernicus Books), una excelente edición comentada de las grabaciones de Farm Hall, publicadas cuatro años antes de la obra de Frayn. Si bien no es la primera publicación de esas grabaciones, Bernstein las explica y contextualiza en forma magistral, desnudando un episodio curioso de la historia de la ciencia: cómo los jerarcas nazis le hicieron caso a quien hizo mal los cálculos sobre la masa crítica necesaria para una bomba atómica (Heisenberg), dejando de lado a otro científico alemán, menos prestigioso, que hizo el cálculo correcto (Otto Hahn).
Por otro lado, la metida de pata de Frayn le permitió a Bernstein sacar esta segunda edición de su libro, agregando material nuevo.
NUEVA FICCION ISRAELI. "No somos la misma carne, un mismo cuerpo, sino dos cuerpos que han intercambiado su lugar, yo llevo su cuerpo y el lleva el mío, cada uno renunciando al suyo, y parece como si toda la vida estuvimos esforzándonos para esta renuncia, desde niños cuando vestíamos el mismo uniforme escolar" escribe al comienzo del octavo capítulo la joven escritora israelí Zeruya Shalev, en su novela Husband and wife (Grove Press, New York). Este párrafo es un buen ejemplo de la narración intimista y sutil, pero a la vez poderosa, de esta israelí que tiene en su haber otra novela, Love Life, traducida al español por Galaxia Gutenberg con el título Vida Amorosa.
La obra de Shalev es un buen referente para comprender el panorama actual de la nueva literatura israelí, el lugar de la mujer en esta dinámica sociedad, y la perspectiva que sus protagonistas femeninas tienen de la actual guerra, sus miedos sobre el futuro, y cómo podrá afectar a su familia e hijos. Los protagonistas de Husband and wife, Na’ama y Udi Newman, han vivido una existencia de pareja idílica, han tenido una hija, Noga, hasta que una repentina parálisis del marido, de origen médico desconocido, hace aflorar miedos, resentimientos y paranoias largamente ocultos. La enfermedad, entonces, parece ser parte de algo poco tangible y mucho más insidioso de lo que ambos podían llegar a imaginar. La protagonista lucha contra esos terrores ocultos para evitar la desintegración de la familia.
La buena noticia es que esta novela acaba de ser traducida por Galaxia Gutenberg (Barcelona) con el título Marido y mujer; la mala noticia es que los lectores locales deberán esperar, porque todavía no llegó a Uruguay. Y atención: el nombre de la autora puede ser traducido del hebreo como Zeruya, Tsruyá, o Tseruyá. Es culpa de los traductores.
MISHIMA ANTES DEL SUICIDIO. Cuando el más famoso escritor japonés de posguerra se suicidó (1970) abriéndose el abdomen con su sable —el ritual del seppuku— el impacto que provocó a nivel mundial fue mucho mayor que el logrado hasta el momento por el sublime poder de su prosa. Pocos, sin embargo, comprendieron el alcance de esta inmolación y su complejo significado, rastreable en la obra y vida del artista.
Algunas claves para entenderlo surgen en un rarísimo trabajo del renombrado fotógrafo japonés Eikoh Hosoe, Barakei, Ordeal by Roses (Aperture), un libro-ensayo cuyo protagonista fue, justamente, el propio Yukio Mishima, logrando una monumental edición que la Fundación Aperture de Nueva York acaba de reeditar.
El fotógrafo Hosoe capta al sujeto Mishima en su lucha con las profundas tradiciones espirituales que lo unían tanto al Este como al Oeste, con los viejos valores de la tradición japonesa avasallados por la modernidad y la sociedad de consumo. En los registros fotográficos aparece el poderoso conflicto entre el Eros y la destrucción que pugnan en la mente del artista, consumados a la larga en un abrazo entre la muerte y la belleza física perfecta. El resultado es un ensayo barroco, surrealista y perturbador, como lo advierte el propio Mishima en el prefacio del ensayo: "El mundo en el cual permanecí secuestrado bajo su lente era anormal, retorcido, sarcástico, grotesco, salvaje y promiscuo... y aún así había un claro sentimiento lírico murmurando sutilmente a través de conductos semiocultos. Era, en cierto sentido, el reverso del mundo en el que vivimos". l