"Tener una carrera es maravilloso", dijo una vez Marilyn Monroe, "pero no podemos acurrucarnos en ella una noche de frío``. Michelle Williams, que interpreta a Monroe en "Mi semana con Marilyn``, se toma muy a pecho ese consejo.
Los restaurantes refinados, los clubes de moda y las fiestas más glamorosas están a su alcance, pero Williams no piensa en nada de eso. "Estoy en pijama y esto es delicioso", dice la actriz al iniciar su entrevista telefónica. "Voy a hacer macarrones con queso para mi hija mientras hablo con usted. Y voy a pasar la tarde acurrucada, leyéndole a ella``.
Esa hija es Matilda, de seis años de edad, cuyo padre fue Heath Ledger, actor galardonado con el Oscar fallecido en 2008 a causa de una sobredosis de drogas. Por lo general, Williams es muy discreta respecto de todo lo que se refiere a Matilda, pero esta tarde está dispuesta a hablar acerca de lo que significa ser madre para ella.
"La maternidad me cambió la vida en todos los sentidos", asegura. "Y es verdad que la mejor escuela de actuación es observar jugar a los niños. Criar hijos es el máximo acto creativo".
"Por supuesto, hay muchas cosas que nos estorban", continúa filosofando Williams. "Están las tensiones, el trabajo y las frustraciones. Es fácil llegar a casa con esas cosas a cuestas. Pero trato de tener noches como ésta, donde simplemente dejamos todo afuera``.
Y afuera están sucedien- do muchas cosas, por supuesto. Williams ha tenido una bue- na racha profesional. Fue candidata a un Oscar como mejor actriz por Blue Valentine: una historia de amor (2010) y repitió con su encarnación de Monroe en Mi semana con Marilyn en el 2011.
En lugar de narrar "todo Monroe", la película se centra en una sola semana de la vida de la legendaria actriz, durante el rodaje de la comedia El príncipe y la corista (1957). La historia está basada en las memorias de Colin Clark, que fue asistente de dirección en esa película.
Como todas las últimas películas de Monroe, El príncipe y la corista tuvo un rodaje complicado. Monroe padecía dificultades en su matrimonio con el dramaturgo Arthur Miller (Dougray Scott), así como conflictos con el director y protagonista, Laurence Olivier (Kenneth Branagh). Para aumentar las tensiones, estaba la presencia en el foro de la esposa de Olivier, Vivien Leigh (Julia Ormond), quien había encarnado el papel de la corista en la escena londinense, y la presencia en el elenco de la autoritaria primera actriz Sybil Thorndike (Judi Dench).
ENCARNACIÓN. Admiradora igualmente de Monroe como actriz y como ser humano, Williams apreció la oportunidad de encarnar tanto a la sirena de la pantalla como a la frágil e insegura mujer que había detrás de su encanto. "Siempre la he querido," dice. "Creo que todavía no me repongo de la experiencia. Es una mujer tan compleja, y me encantó representarla. Era un proceso siempre en evolución``.
Casi medio siglo después de su muerte, Monroe sigue siendo una de las personas más reconocibles del mundo. Transformar a Williams en una imagen tan universalmente conocida requirió una buena cantidad de trabajo.
"Fue asombroso ver cómo me veía después de la transformación", afirma Williams. "Pero no fue sólo el asunto de lucir como Marilyn el primer día. Fue también lo que sentía por ella el día 30, y que iba más allá del aspecto``.
¿Se identifica con Monroe?
"Nunca he tenido que preguntarme cómo me relaciono con alguien", responde la actriz. "La cuestión es lo que sucede, sin pensarlo demasiado, cuando trato de convertirme en esa persona. Instantáneamente me pregunté: `¿En qué soy diferente de ella? ¿Cómo puedo superar esa diferencia?` Cuando se interpreta un papel como el de Marilyn, se desea que nada, ni lo más mínimo, parezca fuera de lugar. Quería que el papel estuviera muy cerca de mí``.
Eso significó estudiar. Williams leyó los ensayos de Eve Arnold sobre Monroe y la autobiografía de Norman Mailer, así como las memorias póstumas de Monroe, My Story. Y también atiborró su iPod con entrevistas, canciones, discursos de aceptación e incluso un anuncio de aceite para coches que hizo Monroe.
"Ha habido muchas encarnaciones anteriores de Marilyn que, de hecho, eran imitaciones", afirma, "y yo no quería ir por ese camino. Quería explorar al personaje de una manera más profunda. Quería encontrar al ser humano y no solamente al símbolo".
CREACIÓN. "Llegué a la conclusión de que Marilyn Monroe fue un papel que ella interpretó", continúa Williams. "Afinó cuidadosamente ese personaje e hizo que le diera resultado. Hizo que le funcionara a todo el mundo, al grado de que llegaron a confundir a la mujer con el papel``.
Mi semana con Marilyn se rodó en los estudios Pinewood, en Buckinghamshire, el mismo lugar en el que se rodó El príncipe y la corista.
"Mi camerino era el mismo que usó Marilyn", revela Williams. "Eso hizo que las cosas fueran especiales``.
Las escenas que transcurren en la casa Parkside, que Monroe alquiló durante el rodaje de El príncipe y la corista, también fueron filmadas en ese lugar.
"Hay una escena en la que estoy sentada en las mismas escaleras en las que ella se sentó", señala Williams. La actriz dice también que fue difícil reproducir la característica forma de caminar de Monroe. "Caminaba con poses", explica, "y cada pocos segundos cambiaba de pose``.
Cuando era niña en Montana, Williams vio tantas películas que se convenció a sí misma de que su destino era estar en la pantalla. Y lo logró.
Su gran oportunidad le llegó cuando la seleccionaron para participar en la serie Dawson`s Creek (1998-2003), después de la cual le llegaron papeles de adolescente en Dick (1999), But I`m a Cheerleader (1999) y Prozac Nation (2001). No tuvo obstáculos para hacer la transición a papeles adultos con The Station Agent (2003) y Secreto en la montaña (2005), en la que conoció a Heath Ledger y obtuvo una nominación al Oscar a la mejor actriz de reparto. Más cerca apareció en Blue Valentine: una historia de amor, La isla siniestra (2010) de Martin Scorsese y en la película de vaqueros Meek`s Cutoff (2011).
Aunque es una de las actrices más solicitadas de la actualidad, Williams no es una habitual del mundillo hollywoodense. De hecho vive a casi cinco mil kilómetros de distancia, y su vida social gira en torno del jardín de juegos.
FAMILIA. "Ser una buena madre requiere una enorme cantidad de esfuerzo creativo", asegura riendo Williams. "Yo juego con mi hija, me meneo, empleo todos mis recursos para convencerla de que tome la cena y se vaya a la cama. Seguir el enfoque directo no me da resultados. Pero ser creativa me encanta".
"Me encanta también que a los niños les gusten las repeticiones", continúa Williams. "Juegan a lo mismo una y otra vez y no se aburren. Es muy parecido a actuar. Hacemos una toma tras otra de la misma escena, y pensamos que queremos volverla a hacer".
"Con mi hija, trato de cambiar un poco las cosas para que siga siendo emocionante para ella", agrega. "Pero siempre la animo a seguir sus instintos".
A Williams parece divertirla el haberse convertido en una de las estrellas de cine más cotizadas del momento.
"Nunca soñé con algo tan grande", asegura. "Mi sueño era poder mantenerme económicamente como actriz. Mi sueño era ser una actriz jornalera y trabajar todo el tiempo. Ya ve, quería ser la actriz neoyorquina típica, que hace un montón de teatro e incluso se las arregla para aparecer de cuando en cuando en un episodio de La ley y el orden. Si hubiera podido hacer eso, me hubiera sentido muy complacida".
"El mundo en el que vivo es un mundo que nunca imaginé", concluye Williams. "Estoy muy agradecida. Soy una persona muy afortunada``.
Elogios de sus colegas y la vocación por el naturalismo
Quienes han trabajado con Michelle Williams no escatiman elogios a su profesionalismo. Kenneth Branagh, quien interpreta a Laurence Olivier en Mi semana con Marilyn, dice acerca de su compañera de elenco: "Era un gran reto en el plano técnico, que ella logró sin esfuerzos, de una manera sencilla``.
Una opinión similar tiene Kelly Reichardt, quien la dirigió en dos películas de bajo presupuesto caracterizadas por su realismo Wendy y Lucy (2008), acerca de una mujer pobre que vive en su auto con su perro, y la más reciente Meek`s Cutoff una cruda descripción de la vida en el desierto de Oregon en 1845. Williams durmió en el auto de su personaje cuando hizo Wendy y Lucy, y aprendió a manejar ganado para Meek`s Cutoff.
"Realmente le gusta aprovechar las oportunidades para esconderse y ser otra persona``, afirma Reichardt. "Esas películas le han dado la oportunidad de trabajar y poder mezclarse en el mundo de una forma que quizá es más difícil``.
Williams insiste en que esas películas han reforzado su interés por el naturalismo en la actuación cinematográfica: "Nada de brillo, nada pulido, nada de barniz``.
"Lo que deseo es tener la menor separación posible entre el personaje que estoy interpretando y el público, nada que haga que el personaje se sienta distante", agrega la actriz. Cree que lo logró particularmente con Wendy y Lucy. "No sé si fue la culminación, pero definitivamente creo que era lo que estaba buscando``.