Enojo y pesimismo en protestas masivas

Día de los Trabajadores. Un millón de personas se manifestaron contra los planes de austeridad en España . 100.000 marcharon en Moscú. Los "indignados" de Estados Unidos volvieron al ruedo |

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Al ritmo de tambores y flameando banderas, decenas de miles de personas conmemoraron ayer el Día de los Trabajadores en ciudades de todo el mundo, con una mezcla de indignación y pesimismo. Medidas de austeridad enojaban a los europeos.

Tras tomar la posta de los trabajadores asiáticos, donde los sindicatos exigieron aumentos salariales transformando el día de la celebración en jornada de protesta internacional, los europeos salieron a las calles con intención similar en ciudades de España, Francia y Grecia. El foco de atención es la pesadilla de la deuda que ya ha forzado a tres países de la eurozona a buscar rescates financieros.

En una jornada gris y encapotada que reflejaba el pesimismo en España, Adriana Jaime, de 25 años, se sumó a la protesta porque tiene una licenciatura en Traducción y habla tres idiomas, pero trabaja "por monedas" en un proyecto de investigación universitario que estaba programado para tres años pero fue reducido a tres meses por falta de fondos. Dijo que su futuro era sombrío y se quejó de que "en este país no hay futuro para los jóvenes".

Muchos manifestantes exhibían carteles con los colores blanco y negro, la palabra NO y un par de tijeras rojas dibujadas dentro de la O.

"Tengo a mis hijas que no trabajan", afirmó Josefa Martínez Fernández, de 51 años, las cuales tienen 22 y 28. "A los jóvenes que tenían trabajo les han echado", añadió la mujer, rodeada por un mar de banderas rojas de los sindicatos.

"Cerca de un millón de trabajadores en toda España estamos en la calle diciendo que no a una forma de entender las relaciones laborales", dijo el secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, tras el final de la manifestación madrileña.

El jefe de gobierno Mariano Rajoy trata desesperadamente de reducir el déficit, restablecer la confianza de los inversionistas, bajar la tasa de desempleo del 24,4% y despejar los temores de que se sumará a Grecia, Irlanda y Portugal entre los países necesitados de un rescate financiero.

En Francia, decenas de miles de trabajadores, izquierdistas y dirigentes sindicales conmemoraban el Día del Trabajo con marchas y manifestaciones, días antes de la segunda vuelta electoral que se anticipa ganará el socialismo por primera vez desde 1988.

Las medidas de austeridad son promovidas por líderes de la Unión Europea y el presidente conservador francés Nicolas Sarkozy. Muchos votantes temen que Sarkozy socavará las protecciones laborales francesas y lo consideran demasiado afecto a los ricos. El favorito Francois Hollande ha prometido aumentar los impuestos de los ricos.

En la acosada Grecia, en tanto, más de 2.000 personas marcharon por el centro de Atenas en protestas contra las medidas nacionales de austeridad.

En Alemania, donde la economía florece y el desempleo está muy bajo, los sindicatos efectuaron manifestaciones de todos modos. La central sindical DGB censuró el tratado europeo que promueve la disciplina fiscal y sus consiguientes medidas de austeridad en el continente. El grupo reclamó en cambio un programa de estímulo para revivir las economías deprimidas de la eurozona.

MASIVO. Unas 100.000 personas en Moscú -incluso el presidente Dmitri Medvedev y el presidente electo Vladimir Putin- participaron en la marcha principal del Día del Trabajo en el centro de la capital.

Comunistas e izquierdistas participaron en una manifestación separada en Moscú que atrajo a unas 3.000 personas. El líder del Partido Comunista Gennady Zyuganov dijo que "sin socialismo, sin respeto por la clase trabajadora que crea todo el valor en esta tierra, no es posible salir de esta crisis".

Imágenes de televisión mostraron a los dos líderes hablando felizmente con los manifestantes en un fresco y despejado día primaveral.

Muchas pancartas criticaban al movimiento de la oposición que ha cobrado más prominencia en Moscú durante los seis meses pasados. Uno decía "la primavera ha llegado, el pantano se ha secado", haciendo referencia a la plaza Bolotnaya (que quiere decir empantanada), el sitio de algunas de las mayores protestas de la oposición en meses recientes.

En Estados Unidos se realizaron varias movilizaciones, lo que conformó lo que pudo ser una de las mayores manifestaciones del movimiento "Ocupemos Wall Street", que propuso una huelga general.

En Asia, miles de manifestantes en Filipinas, Malasia y Taiwán exigieron aumentos en los sueldos que según ellos no se mantienen al ritmo del incremento de los precios al consumidor, al tiempo en que pidieron menores cuotas escolares y expresaban otros diversos problemas.

En Manila, unos 8.000 miembros de una amplia alianza laboral, muchos vestidos con camisetas rojas y ondeando serpentinas de ese mismo color, marcharon cuatro kilómetros bajo un sol brutal al resguardado puente Mendiola cerca del Palacio Presidencial de Malacanang, que estaba atiborrado con miles de policías antidisturbios, dijo Alex Gutiérrez, jefe de la Policía de Manila.

El presidente filipino Benigno Aquino III rechazó su pedido de un incremento de 3 dólares al sueldo diario, el cual advirtió podría empeorar la inflación, desatar despidos y ahuyentar a inversionistas.

En Kuala Lumpur, unas 500 personas se manifestaron para pedir un incremento al sueldo mínimo que fue anunciado el lunes por el primer ministro Najib Razak.

En Taiwán, varios miles de manifestantes opositores se congregaron en el centro de Taipei, exigiendo salarios más altos, menores pagos en las escuelas y mejores condiciones para trabajadores extranjeros.

En Hong Kong, más de 1.000 personas participaron en una marcha exigiendo que el salario mínimo fuese incrementado a 33 dólares locales (4,25 dólares), informó la cadena RTHK.

En la vecina Macao, unas 500 personas desfilaron por los derechos laborales y una plena democracia, dijo la cadena.

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