La falta de mano de obra calificada y la imperiosa necesidad de asociar la productividad a los incrementos salariales son los desafíos a enfrentar hoy, a diez años de la crisis de 2002.
Desempleo y recuperación salarial eran los principales reclamos de la proclama del Pit-Cnt el 1º de mayo de 2002. Diez años después, el mercado laboral ha experimentado cambios profundos. No obstante, aun con un nivel de desempleo histórico y una tasa de ocupación del 63%, el país enfrenta problemas de índole estructural.
El ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, dijo a El País que "si los niveles de crecimiento del salario no son acompañados con un aumento de la productividad, comenzará a surgir una limitante que puede impactar sobre el empleo". Por ese motivo, las próximas rondas por Consejos de Salarios pretenden incluir la productividad en la agenda. Brenta dijo que la misma no solo está atada a un cambio en la matriz productiva, sino también a la capacitación de la mano de obra.
El ministro señaló que es muy difícil medir la productividad, y que si las empresas quieren hacerlo caso a caso y no por sector, tendrán que poner sus números sobre la mesa.
Un informe de Deloitte señala que el incremento de salarios de los últimos años ha guardado poca relación con la productividad de la mano de obra en general, y entiende que la próxima ronda de negociación salarial debería contemplar ajustes más moderados y cláusulas de salvaguarda.
La economista Matilde Morales, de PwC Uruguay, sostuvo a El País que el mercado laboral se caracteriza por la "tirantez" derivada de "alto empleo, bajo desempleo y salarios que crecen". Afirmó que el gran desafío en un contexto de un país en expansión consiste en contar con mano de obra que tenga un grado de calificación que le permita incorporarse a los procesos productivos que hoy están empujando el crecimiento económico.
Morales indicó que en el universo de desempleados (103 mil personas) solo un 25% tiene secundaria completa o un nivel superior, mientras que el 45% de los desocupados no alcanza el ciclo básico completo.
El licenciado Neker de la Llana, de Manpower Professional, dijo que "el país afronta una fuerte escasez de personal calificado, fundamentalmente en las áreas de ingeniería y carreras técnicas vinculadas a la industria y tecnologías de la información. Esto también se aprecia en carreras vinculadas a negocios y administración, o en algunos sectores como la construcción".
Consideró que "la situación se agravará en un contexto expansivo y la presión en los incrementos de salarios será mayor, superando las pautas establecidas en los Consejos de Salarios para las áreas profesionales". Acotó que la presión por el incremento en salarios comienza a comprometer los niveles de competitividad de las empresas. "El crecimiento de los costos laborales es más veloz en muchos casos que la evolución de los niveles de rentabilidad. Incrementar los niveles de productividad y valor agregado se vuelve clave para el desarrollo sostenible a largo plazo", sostuvo.
El Poder Ejecutivo, con apoyo de la Universidad de la República trabaja en el diseño de indicadores confiables de productividad.
Brenta dijo que algunos sectores de la actividad económica deberán invertir más en tecnología para la producción y la formación de sus trabajadores. "Uruguay tiende a abandonar su rol de país exportador de commodities para agregar más valor a su producción", indicó. Señaló que se necesita un "gran consenso social" para impulsar proyectos industriales como la megaminería o el procesamiento de hierro. "Para esto la capacitación de la mano de obra es clave", indicó.
Por su parte, De la Llana afirmó que "los incrementos artificiales en salario sin contrapartidas, más tarde o más temprano se pagarán con la pérdida de fuentes de trabajo. Aquellos trabajadores que no inviertan esfuerzos en actividades de formación y actualización, serán los más expuestos a perder su empleo en un eventual contexto recesivo".
Salarios no incentivan el estudio
Un análisis de Deloitte, al que accedió El País, señala que el nivel salarial no incentiva la capacitación de los trabajadores. Según la consultora, el promedio de remuneración para un trabajador sin instrucción es de $ 8.048, con primaria incompleta $ 8.990 y completa $ 11.090. Con Ciclo básico secundario o UTU incompleto $ 11.020 y completo $ 13.715. Si el trabajador cuenta con segundo ciclo de secundaria o UTU completo el promedio salarial es de $ 20.055, mientras que si tiene Universidad incompleta la cifra es apenas superior y llega a $ 20.286. Con Universidad completa trepa a $ 39.925, aunque la mediana es de $ 31.345.
El Instituto Cuesta Duarte (Pit-Cnt) considera que los niveles salariales "siguen siendo muy bajos". "De acuerdo a los laudos actualmente vigentes, en sectores doméstico, rural, comercio, y muchos otros, tienen salarios nominales cercanos al Salario Mínimo Nacional de $ 7.200".
Un estudio elaborado tiempo atrás por el Cuesta Duarte concluyó que un 52% de los ocupados (más de 800.000 personas) obtienen un ingre-so laboral líquido menor a los $ 10.000 mensuales.
El peso de la tributación también es otro factor determinante en el poder adquisitivo de los asalariados.
El ministro Brenta dijo que el costo de la vivienda sigue teniendo un peso muy significativo en los salarios. "El nivel de los alquileres es para los trabajadores un costo muy difícil de enfrentar", indicó. Por otra parte, reiteró que el objetivo del Poder Ejecutivo es duplicar el Salario Mínimo Nacional al término de la actual administración. "El Salario Mínimo tiene un efecto muy fuerte sobre el resto de los sueldos y puede ayudar a reducir los niveles de informalidad", señaló.