Chernobil recuerda desastre y construye sarcófago aislante

Desastre nuclear. Ucrania prepara un nuevo aislante para que la radiación no se filtre hacia el exterior, que costará unos US$ 2.200 millones. Damnificados todavía reclaman resarcimiento

Ucrania conmemoró este jueves los 26 años del desastre de Chernobil con el lanzamiento oficial de montaje de un nuevo sarcófago sobre el reactor número 4, cuya explosión el 26 de abril de 1986 provocó la mayor accidente nuclear de la historia.

El presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, presionó un botón simbólico dando inicio a los trabajos en la antigua central nuclear situada a una centena de kilómetros al norte de Kiev, en presencia de obreros y embajadores de países que contribuyeron al proyecto, que tiene un costo de casi 2.200 millones de dólares.

"En nombre de Ucrania, quiero expresarles mis profundos agradecimientos a todos los países que hicieron donaciones al Fondo de Protección de Chernobil, por su comprensión y ayuda a nuestro país" para superar el desastre, dijo el presidente.

La construcción del nuevo sarcófago, dijo, "no tiene equivalentes en el mundo".

Estaban presentes representantes de una veintena de países donantes, incluyendo Estados Unidos, China y Francia.

SEGURIDAD. El nuevo sarcófago, cuya primera fase había sido iniciada a principios de año, está diseñado para reducir la amenaza de radiactividad en la lugar donde se produjo el mayor desastre nuclear.

Los restos del reactor accidentado fueron recubiertos con una capa de concreto, pero esta instalación, construida de urgencia, presenta fisuras y no puede ser considerada segura. La nueva estructura deberá tener unas 20.000 toneladas y llegar a los 108 metros de alto.

El accidente situado próximo de las fronteras con Rusia y Belarús llegó a contaminar una parte de Europa, pero sus daños se hicieron más evidentes en los países que entonces formaban la Unión Soviética. Miles de personas fueron enviadas sin protección al lugar del desastre para ayudar a combatir el incendio y enfriar el reactor dañado.

Más de 25.000 de esos "liquidadores", esencialmente rusos, ucranianos y bielorrusos, han perdido la vida después de la catástrofe, según estimaciones oficiosas.

Una manifestación de ex "liquidadores" que participaron en las tareas alrededor de la central nuclear reunió un millar de participantes en Kiev. Ellos exigen una mejor indemnización. La manifestación incluyó ex trabajadores que ya hicieron previamente una huelga de hambre para obtener una mejora en sus pensiones.

El sarcófago nuevo será ensamblado en un terreno contiguo al reactor y colocado después sobre el antiguo. La construcción está a cargo del consorcio Novarka, formado por las empresas francesas Bouygues y Vinci, que ganaron la licitación organizada para atribuir las obras.

COOPERACIÓN. La comunidad internacional había reunido unos 550 millones de euros (724 millones de dólares) durante una conferencia internacional en Kiev en abril del año pasado, con ocasión del 25º aniversario del accidente. El resto fue conseguido con la ayuda del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD)

Unos 2,4 millones de ucranianos, incluyendo unos 428.000 niños, sufren problemas de salud relacionados con el accidente, según números del ministerio de Salud.

El comité científico de las Naciones Unidas sobre los efectos de la radiación reconoce apenas la muerte de 31 operadores y bomberos, al tiempo que la entidad Greenpeace estima en 100.000 el número de muertos.

LA CIFRA

2,4

Son los millones de ucranianos -428.000 de ellos niños- que sufren problemas de salud por la radiación, según el gobierno.

Accidente con grave desenlace

El 26 de abril de 1986 y durante un ejercicio de seguridad en el que simulaba un corte de energía, un aumento súbito de la potencia del reactor 4 de la central nuclear de Chernobil produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear. Esta suma de circunstancias desembocó en la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. La explosión generó una nube radiactiva de gran altura que a la larga se precipitó en gran parte de Europa y llevó a miles de personas a abandonar sus casas, huyendo de la contaminación nuclear en las zonas más afectadas en Ucrania, Bielorrusia y el oeste de Rusia. Las autoridades soviéticas, ayudadas por el desarrollo de las comunicaciones de la época, tardaron varios días en comunicar este incidente, que terminó siendo el desastre nuclear de mayor magnitud de la historia. Si bien existen varias versiones, se estima que unas 100.000 personas murieron por la contaminación y directamente unas 31 murieron en el momento. Incluso, algunos trabajadores fueron enviados a la zona de urgencia sin ninguna medida de seguridad en el momento. Una zona de 30 kilómetros a la redonda de la central quedó inhabilitada por la radiación, a excepción de algunos trabajadores que concurren ocasionalmente a la instalación y a varios habitantes que regresaron a sus hogares pese a las advertencias de que no lo hicieran.

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