Almagro reducirá cargos políticos en la Cancillería

Reestructura. Funcionarios preocupados por su alcance

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EDUARDO DELGADO

En la Cancillería hay más cargos políticos y pases en comisión que en gobiernos anteriores. Almagro dijo que no puede prescindir de estas designaciones políticas, pero que en el mediano plazo se reducirá el número.

El ministro de Relaciones Exteriores Luis Almagro es funcionario diplomático de carrera, pero resalta que su actual cargo es político y que su compromiso es con el gobierno de José Mujica.

En la actualidad, la Cancillería cuenta con 18 embajadores y ministros políticos, dos embajadores itinerantes (también cargos políticos creados en esta administración) y ocho adscriptos al ministro (el máximo habilitado por ley).

También hay unas 40 personas contratadas o en pase en comisión de otros organismos estatales. Según dijeron a este matutino fuentes políticas, se desempeñan en diferentes direcciones de Cancillería y muchas son militantes del Movimiento de Participación Popular (MPP) y participan en actividades del Centro Artiguista por los Derechos Económicos , Sociales y Culturales (Cadesyc) a los que pertenece Almagro.

Esta situación ha generado malestar tanto en sectores de la propia secretaría de Estado como en dirigentes de la oposición, que consideran que la situación es una partidización de la Cancillería. En corrillos del ministerio y del Palacio Legislativo se acusa un "copamiento" de la Cancillería por parte del MPP.

Sin embargo, Almagro dijo a El País que se inició "un proyecto a mediano y largo plazo de reafirmación de los puestos del servicio exterior para profesionales del servicio exterior, tanto en el exterior como en Montevideo". Resaltó que "hoy en el Palacio Santos todos los directores generales, menos dos, son funcionarios de carrera".

El canciller estimó que "si bien hoy no podemos prescindir de las designaciones políticas de la anterior administración y de las que nosotros mismos hemos realizado (unas diez), creemos que en la medida que continúe la buena respuesta de funcionamiento y avances en la capacitación podremos ajustar el número".

TOPE. La Asociación de Funcionarios del Servicio Exterior (Afuseu), que nuclea aproximadamente al 90% de los 300 diplomáticos, no está en contra de los embajadores políticos, pero estima que el gobierno debe tenerlos en lugares claves. El presidente de Afuseu, Ricardo Varela, considera que una veintena de ellos es demasiado y propone que se fije un tope de cinco. Indicó que el promedio de embajadores políticos desde el retorno de la democracia es de diez.

Agregó que itinerante "por definición es siempre un embajador con mucha experiencia, popes de la diplomacia que se usan como comodín para determinados casos". Recordó que los itinerantes actuales (el ex director de la JND Milton Romani; el ex asesor presidencial en temas de equidad racial Homero Rodríguez y próximamente el ex ministro de Trabajo Julio Baraibar) tuvieron cargos pero no cuentan con experiencia diplomática.

Varela hizo hincapié en que la gremial de los funcionarios diplomáticos está "en una agenda positiva", con personas que quieren "darle una mano al país y todos vocacionales" ya que de lo contrario no estarían viajando y viviendo en otros países con lo que eso afecta a sus familias, agregó.

"En un momento se pensó que vivíamos de punta con el ministro y no es así. Solo defendimos la carrera cuando se planteó que administrativos cumplieran misiones de servicio exterior, porque esto era una perforación de la carrera", expresó. "De la misma forma, cuando el ministro dijo en Búsqueda que le faltaba gente capacitada, que no la tenía, también salimos a responder porque no es cierto y no es una buena técnica diplomática para negociar con Argentina", agregó Varela.

REFORMA. Otro tema que Almagro quiere concretar durante su gestión en Cancillería es la aprobación de una nueva ley orgánica del servicio exterior.

El canciller rechazó una versión que existe en el Palacio Santos, de que dicha reestructura pasó a ser analizada por la OPP y Presidencia, que demoran su realización.

"Cada vez que vas por una reforma, una reestructura, estas moviendo posicionamientos que tienen los funcionarios, en forma individual o colectiva. Por lo tanto todo proceso de reestructura o reforma se enlentece por el hecho que cada uno está mirando su propio interés antes de mover cualquier cosa, y eso marca la lentitud del propio ministerio", dijo Almagro a El País.

"Tenemos una comisión para una ley orgánica del Servicio Exterior y eso va despacio, muy despacio. Es algo necesario, porque hay un decreto-ley de la época de la dictadura, al que después se le fueron pegando cosas, que no tiene una organicidad total", agregó el ministro.

Almagro dijo que la nueva ley "debe tener organicidad, transversalidad y una medida de nuestros tiempos, que requieren otras lógicas y variables de inserción y negociación internacional que demandan al servicio exterior condiciones y desafíos diferentes".

Diversas fuentes diplomáticas dijeron a El País que la comisión para la reforma de la ley orgánica del Servicio Exterior fue citada en cinco ocasiones y todas las veces la convocatoria fue suspendida.

Uno de los cambios que Almagro promueve y con lo que está de acuerdo Afuseu es profundizar la capacitación de los funcionarios que alcancen niveles de especialización mayores en áreas que son clave para la gestión diplomática. En ese sentido, prevé que en el segundo semestre, funcionarios comiencen posgrados de especialización en universidades de Uruguay, fundamentalmente en áreas de comercio exterior, política comercial, medio ambiente y Derecho Internacional Público.

Saber cómo juega cada funcionario

"Con facilidad natural", así fue como pasó de diplomático de carrera a ser canciller, dijo Luis Almagro en su chacra de Estación Margat. "Yo tengo un compromiso político con el presidente de la República, con el gobierno, con el Frente Amplio, con el Movimiento de Participación Popular. Y mi gestión obviamente que va a estar impregnada de los contenidos del programa del FA", afirmó. Agregó que en Cancillería "el trato personal es muy cordial con prácticamente todos los funcionarios", ya que tiene 23 años trabajando allí y mantiene una relación muy buena con la mayoría. "Creo que ha sido muy positivo y para mí es un gran ventaja saber quién es cada uno que se me sienta adelante, sé con qué pierna patea, como salta a cabecear, cómo pone el codo", expresó.

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