Mediana industria dependiente de Argentina

Clave. Pese a diversificación de mercados hay bienes y servicios que dependen del vecino

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HORACIO BAFICO / GUSTAVO MICHELIN

El nivel de integración económica, social y cultural con Argentina siempre ha sido muy alto. La primera década de vida del Mercosur lo intensificó hasta que llegó a la vecina orilla el corralito y la crisis que provocaron un momento de ruptura.

Desde ese momento y hasta el día de hoy la recuperación y el crecimiento provocaron cambios en las estructuras económicas y se modificó este nivel de relacionamiento.

De todas formas sigue siendo muy alto y lo más importante para nuestro país es que es el más diverso e involucra mayor cantidad de empresas de tamaños pequeños y medianos.

En momentos difíciles para Argentina vale la pena repasar los principales puntos donde existen lazos muy estrechos y determinar el nivel de intensidad y dependencia de los mismos.

BIENES. El tipo de intercambio que se da con Argentina se caracteriza por transacciones del tipo intraindustrial, es decir que los dos países compran y venden productos pertenecientes a un mismo sector o rama de producción. Es una consecuencia directa de la cercanía geográfica y cultural y de los acuerdos de integración que los fomentaron. El fundamento para que un país compre lo mismo que vende es el aprovechamiento de las economías de escala que genera la ampliación del mercado.

Desde el punto de vista de las empresas uruguayas puntualmente pueden existir problemas que el Estado podrá atender con políticas fiscales compensatorias. Pasando al análisis macroeconómico cabe preguntarse cuánto daño puede hacer el freno a nuestras exportaciones a la Argentina. El crecimiento de la economía desde el año 2004 generó cambios en la estructura de producción de la economía uruguaya que relativiza la importancia de este mercado. Irrumpieron con fuerza nuevos sectores, tales como la agricultura y la madera, volcados fundamentalmente a la exportación al resto del mundo y que no necesitan del mercado argentino.

Esta capacidad de producción de productos primarios, en un contexto de incremento de sus precios, posibilitó que las exportaciones se expandieran, pasando desde los US$ 2.000 millones del año 2002 hasta los US$ 8.000 millones del 2011. La actual estructura exportadora se puede dividir en grandes trazos en dos grupos: las que tienen mercado orientado fuera de Argentina y las que tienen un predominio del mercado del vecino país. El primer grupo se integra principalmente por carne, lácteos, cereales, malta, oleaginosos y madera y el segundo por todo el resto de exportaciones. En el año 2000 el primer grupo generó ventas por US$ 900 millones y creció fuertemente hasta los US$ 4.800 millones registrados en el último año. Por su parte el resto de los bienes, donde hay un predominio de los que se venden a Argentina, tuvo un crecimiento más modesto en la última década, pasando de US$ 1.500 millones a US$ 3.200 millones en 2011.

En la década del noventa, las ventas al mercado argentino promediaron el 16% del total exportado. En la actualidad dicha participación se redujo a poco más del 7%. Tal caída relativa se debe básicamente al fuerte incremento de las exportaciones de los principales productos agropecuarios, que no se dirigen al mercado argentino; de hecho somos competidores en los mercados internacionales.

A pesar de este desenganche en cuanto a la dependencia de lo que suceda en el mercado argentino, la presencia y el dinamismo de dicho mercado sigue siendo muy importante. Durante la década del noventa las exportaciones uruguayas a ese mercado promediaron US$ 300 millones al año, cayeron estrepitosamente durante la crisis del 2002 a US$ 100 millones, y desde entonces no han dejado de crecer hasta aproximadamente US$ 600 millones en el último año.

Las ventas a Argentina son las más diversificadas en cuanto a la cantidad de rubros que se transan, lo que lo hace particularmente importante para las pequeñas y medianas empresas. De todas formas en los números globales exportados a dicho mercado el grueso se concentra en algunos rubros.

La industria automotriz, las piezas y autopartes y la industria del papel son los sectores más pendientes de la demanda del mercado argentino. Los principales productos que se exportan al vecino país lo tienen prácticamente como único destino. Tal el caso de los tractores, los diferenciales, los cables para bobinados y las partes de asientos, el papel higiénico y el papel estucado. En su conjunto estos rubros representan cerca del 40% de las ventas totales a Argentina, y las trabas comerciales generan problemas serios en su nivel de actividad.

SERVICIOS. Dentro de los rubros de servicios los más notorios son los vinculados al turismo y los financieros, aunque la integración observada desde la década de los noventa generó lazos importantes también en la prestación de servicios a empresas y en particular en la industria del software.

En el turismo hay una gran dependencia de la presencia del visitante argentino y de los uruguayos que viven en dicho país. En el 2011 nuestro país recibió 1,7 millones de visitantes argentinos y 0,4 millones de uruguayos residentes en el exterior. Esto redondea un nivel cercano a los 2 millones de turistas provenientes de dicho mercado sobre un total de 3 millones.

Cuando se considera lo que gastan se observa que la cifra no es nada menor, US$ 1.420 millones en el año. Pero además de la magnitud importa el hecho de que está muy distribuida entre numerosos comercios, hoteles y propietarios de inmuebles.

Para ilustrar hasta dónde llega el impacto se puede observar lo que sucedió en la crisis. El impacto de ésta se puede cuantificar en una caída del 40% en la cantidad de personas que a su vez vinieron menos días y gastaron menos llevando a que el ingreso de dólares para el país cayera 60%.

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