Grecia consiguió un 95% de adhesión al canje de su deuda

Operación. Permitirá al gobierno borrar 107.000 millones de euros del pasivo

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ATENAS | AFP/AP/EL PAIS DE MADRID

Los acreedores del 95% de los títulos soberanos en manos privadas aceptaron participar en la operación de canje que supone una quita del 53,5% del valor de sus títulos, según fuentes oficiales, lo que implicó un éxito.

La gigantesca operación de reestructuración estaba supeditada al acuerdo de tenedores de títulos que representen al menos un 75% de la deuda en manos privadas (206.000 millones de euros). El plazo vencía ayer.

La participación en la operación de quita de la deuda griega en manos privadas alcanzó al 95% de los títulos de derecho griego, aseguraron fuentes gubernamentales anoche, al término del plazo dado a los acreedores privados para pronunciarse.

Esto implica que habría logrado un apoyo masivo entre los acreedores de su deuda y evitaría así el default disparando la activación del rescate europeo acordado semanas atrás. El mínimo requerido era 75%.

El gobierno griego ha introducido, con carácter retroactivo, CAC en los contratos para los títulos susceptibles de canje. Estas cláusulas permiten imponer al conjunto de los acreedores una modificación que solo ha sido aceptada por una parte. No obstante, solo afectaría a los títulos de derecho griego. Pero esto ya no sería necesario.

La perspectiva de una operación exitosa de canje provocó alzas en las bolsas: París subió 2,54%, Fráncfort 2,45%, Londres 1,18% y Madrid 1,78%.

Atenas negocia desde hace dos meses con el Instituto Internacional de Finanzas (IIF) las modalidades de esta reestructuración voluntaria, bajo la forma de un canje de títulos, en una operación sin precedentes para borrar cerca de 107.000 millones de euros de un total 350.000 millones de euros del total de la deuda pública griega.

Si no se alcanzaba la adhesión de los tenedores privados (bancos, fondos y aseguradoras) de un 75% de la deuda griega, Atenas ya había advertido que renunciaría a lanzar la operación, pese a que este canje es esencial para evitarle al país un `default` descontrolado.

De la quita dependía la entrega de un paquete de créditos de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de unos 130.000 millones de euros. Sin dinero fresco, Grecia se vería imposibilitada de pagar 14.400 millones de euros en obligaciones que llegan a vencimiento el 20 de marzo.

El canje concreto de los títulos se produciría el próximo lunes para las obligaciones de derecho griego (177.000 millones, que representan 86% del total) y el 11 de abril para las restantes de derecho extranjero, según el calendario oficial. Por cada 100 euros de deuda, Grecia propone ofrecer nuevos títulos por valor de 46,5 y que los inversores renuncien al resto. Concretamente, van a recibir dos tipos de títulos: unos emitidos por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) por el 15% del valor inicial y otros emitidos por el Estado griego por el 31,5% del valor inicial, por lo que los tenedores de deuda privados habrán perdido el 53,5% de su inversión inicial.

Ayer el Banco Central Europeo anunció que volverá a aceptar los bonos griegos como garantía en sus operaciones, lo que representó un síntoma de que el proceso marchaba bien. Asimismo, en un intento aparente de convencer a los acreedores aún reticentes, el IIF, que representa a los principales bancos del planeta, divulgó el miércoles los nombres de una treintena de grandes bancos, aseguradoras y fondos que ya dieron su visto bueno: entre ellos, Deutsche Bank, HSBC, BNP Paribas, Société Générale y Dexia. Además de las grandes instituciones, el resto de la deuda griega está dispersa entre centenares de fondos de inversión, fondos de riesgo (hedge funds) o pequeños bancos que aún no se han manifestado de forma pública.

Según un informe interno del IIF, un fracaso de la reestructuración podría tener efectos devastadores para la economía mundial. El estudio cifra en 1 billón de euros el coste de una quiebra griega.

El objetivo global de esta operación es reducir el peso de la deuda total de Grecia, de un 160% del PIB en la actualidad a un 120% hacia el año 2020. Para que la operación permita realmente aliviar la situación de la deuda de Grecia, es esencial que la participación de los acreedores privados sea importante. La adhesión de un 90% permitiría una reducción suficiente de la deuda, según los expertos.

La pregunta entonces es qué hará el gobierno heleno si logra superar el mínimo requerido pero no alcanza al 90% deseado. Esa será una definición que deberán tomar hoy las autoridades del Eurogrupo y el Ministro de Finanzas griego.

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