El gobierno alerta llegada de narcos desde Brasil

Bonomi. Organizaciones criminales escapan a la represión en las favelas

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, reconoció ayer que organizaciones de narcotraficantes de Brasil se están radicando en Uruguay debido a la guerra que les declaró el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

El gobierno brasileño lanzó una campaña contra el crimen organizado a fin de limpiar al país de narcotraficantes con motivo del Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.

Bonomi recordó que el año pasado el subsecretario del Interior, Jorge Vázquez, ya había alertado sobre la llegada de grupos narcos brasileños.

"Brasil es un gran mercado para el narcotráfico. Si golpean a los narcotraficantes no pueden sustituir el mercado brasileño con el uruguayo. Lo que sí puede pasar es que buscando una zona más segura vengan acá, pero no para usar el mercado uruguayo sino para seguir con sus actividades desde un lugar más seguro", sostuvo el ministro.

"Uruguay no sólo es más seguro para los turistas, sino que los narcotraficantes se sienten más seguros y vienen al Uruguay a descansar", agregó.

La advertencia de la llegada de estos grupos criminales a Uruguay la hizo el propio gobierno de Brasil hace unos meses, a través del ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, a jerarcas del Ministerio del Interior en una reunión en Río de Janeiro.

El gobierno uruguayo tomó nota y piensa enviar un oficial de enlace para recibir la información de inteligencia de primera mano. Los oficiales de enlace son una figura creada por la ley de Presupuesto 2010-2014, pero hasta el momento no se cubrieron los cargos y no hay fecha ni nombres para las designaciones. El Ministerio del Interior pretende enviar esos jerarcas a todos los países de la región y algunos otros del continente con los que mantiene vínculos estrechos, como Venezuela. Con ello espera adelantarse a los acontecimientos con el manejo de la información.

"Tenemos el riesgo que el Uruguay sea el lugar elegido por las organizaciones delictivas, y hay que tomarlo en serio y no con eso de que no pasa nada en nuestro país", admitió una importante autoridad del Ministerio del Interior a El País en febrero pasado.

"No lo decimos nosotros, sino la Policía brasileña. Estuvimos en Río y nos dijeron que iban hacer tal cosa y eso va a significar una migración. Lo dijo el ministro de Justicia de Brasil: `mire que esto va a generar una corrida, una migración de delincuentes a nivel regional, y el Uruguay es un país que posiblemente puedan utilizarlo como base de operaciones por el tipo de frontera que tenemos con Brasil`", relató la misma autoridad que tuvo acceso a la información.

Brasil comenzó en noviembre de 2011 con su operativo de seguridad previo a los eventos deportivos que atraerá visitantes de todo el mundo, con un impactante despliegue militar en la Rocinha (vecina de los barrios Vidigal y Chácara), la favela más grande de Río de Janeiro que alberga a casi 100.000 personas y donde predomina la pobreza y el narcotráfico.

El gobierno de Río asegura que la recuperación de áreas dominadas por narcotraficantes refleja un proyecto de "largo plazo", que busca poner fin a la existencia de un "poder paralelo" en áreas pobres donde el Estado se mantuvo ausente durante décadas.

"Estamos cambiando un paradigma y liberando esas comunidades del yugo del narcotráfico", afirmó en ese momento el secretario de Seguridad Pública de Río, José Mariano Beltrame. "Tenemos que permanecer y demostrar a los habitantes que la Policía no saldrá. Con la presencia permanente de la Policía, la comunidad pasa a creerle más a la Policía, y ello crea un círculo virtuoso", dijo Beltrame.

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