La empresaria y coleccionista de arte Amalia Lacroze de Fortabat, quien supo ser la mujer más rica de Argentina y cuya actividad durante años estuvo asociada a la empresa uruguaya Ancap, falleció en la madrugada de ayer a los 90 años, a causa de un paro cardio-respiratorio.
Había nacido en 1921 en el seno de una aristocrática familia porteña y años más tarde se convirtió en la única argentina cuyo retrato en estilo pop fue trazado por el propio Andy Warhol.
Tras el escándalo causado por la separación de su marido -en una época en que no había divorcio en la Argentina- volvió a casarse en 1947 en Uruguay con el empresario Alfredo Fortabat, 27 años mayor que ella y fundador de una de las fábricas más emblemáticas del país, la cementera Loma Negra.
A la muerte de su marido, en 1976, se hizo cargo de la empresa y triplicó su patrimonio: una estimación de la revista Forbes valoró su fortuna en unos US$ 1.600 millones, entre propiedades, fincas agropecuarias, empresas y cuadros.
Fortabat siempre mantuvo una excelente relación con los gobiernos nacionales, particularmente con la dictadura argentina, los radicales y el menemismo.
En 2000, delegó la mayor parte de las funciones de sus empresas a Alejandro Bengolea, su nieto. Las deudas millonarias y problemas financieros se hicieron habituales en los últimos años, motivo por el cual tuvo que subastar cuadros por sumas millonarias.
Sus emprendimientos e inversiones estuvieron conectados con Uruguay. Loma Negra estuvo asociada durante años con la estatal Ancap (con una participación de 45%) en la firma Cementos del Plata, comercializadora de cemento del ente en Uruguay y Argentina. Ese vínculo se mantuvo hasta 2005, cuando Fortabat vendió su participación al consorcio brasileño Camargo Correa, que luego terminó quedándose con solo el 5% tras una capitalización de Ancap.
Fortabat veraneó durante cincuenta años en Punta del Este. Comenzó cuando eran muy pocas familias las que lo hacían en el balneario, según consigna uno de los capítulos del libro Al Este de la historia, de Diego Fischer y Silvia Pisani. "Yo viajo por todo el mundo. Pero Punta del Este tiene algo mágico. Es un lugar que me encanta", dijo Fortabat en esa publicación. También contó que tenía un yate que solía hacer traer al puerto de Punta del Este, pero cuando se corrió el rumor de que el barco tenía canillas de oro (ella lo negaba) decidió venderlo.