Orquesta Sinfónica del Sodre
Ficha
Concierto dirigido por Stefan Lano. Programa: Obras de Aaron Copland, Leonard Bernstein, Maurice Ravel, George Gershwin. Sala: Auditorio Nacional.
Este concierto fue una velada excepcional de bienvenida al nuevo director principal de la OSSODRE, el maestro Stefan Lano. A través de su batuta se pudo apreciar una verdadera metamorfosis de la orquesta. La selección del programa fue didáctica y muy acertada al buscar obras que tienen puntos de conexión, como por ejemplo la visión de dos compositores norteamericanos que incorporaron la música popular latina a la música académica.
Es digno de destacar que la orquesta después de tanto tiempo sin presentarse volvía a trabajar a pleno. Fue asombroso ver la impecable actuación de los percusionistas que sirvieron no solamente como hilo conductor sino como factores fundamentales en la concentración sonora. Lano tuvo una conducción precisa en lo rítmico y flexible en las acentuaciones y matices. Su refinada calidad como artista se vio reflejada en la interpretación de cada autor dando muestra del dominio acabado de las obras.
Abrió con Copland, un compositor que en sus primeras obras se inclinó hacia el jazz, pero pronto dio un giro en su estilo de composición que lo llevó a escribir obras más complejas en su aspecto armónico y rítmico, las cuales no contaron con el favor del público. Consciente de su distanciamiento con el auditorio, expresó: "Comprendí que valía la pena tratar de decir lo que tenía que decir en los términos más sencillos que me fuera posible." A partir de ese momento define su personalidad mediante un estilo claro, sencillo, en que utiliza con alguna frecuencia material autóctono sin depender completamente de él. De este último estilo procede Primavera en los Apalaches, que fue escrita por encargo para la notable bailarina Martha Graham. Con las partes más importantes del ballet Copland compuso una suite para orquesta. En esta forma se estrenó en 1945 en un concierto dirigido por Arthur Rodzinsky.
Copland refiriéndose a Bernstein, autor que siguió en el programa, comentó: "El rasgo más característico de su música es lo rápido de su atracción emocional. Desde el punto de vista armónico y melódico posee una espontaneidad y una calidez que llegan directamente al auditorio". West Side Story es un digno ejemplo de esta atracción emocional, desde el primer momento su poder de seducción es inmediato, eficaz e ineludible. El autor amalgama los polos opuestos de la música popular con la académica. Posteriormente el compositor extrae los bailes principales configurándose las Danzas sinfónicas. Esta obra para los directores de orquesta es sumamente compleja, no sólo por las exigencias de conocimientos de estilos provenientes de la música de Broadway y de Latinoamérica sino por el tratamiento orquestal virtuosístico y por la sincronización de instrumentos de diferentes familias, frecuentemente duplicados de manera homofónica y heterofónica.
Los Valses nobles y sentimentales de Ravel, que siguieron en el concierto, fueron inspirados en la obra homónima de Franz Schubert. Fueron estrenados en 1911 en París en un concierto organizado por la Sociedad Musical Independiente. Esta institución exigía que los compositores presentaran sus obras al auditorio de forma anónima. El público incluyendo a los críticos especializados no sólo no reconoció al autor, sino que desaprobó la obra por completo. En 1912 fueron orquestados por su autor para ballet, dándoles el título Adelade o el lenguaje de las flores. El refinamiento y la sensibilidad del lenguaje armónico de Ravel en la limitación de su movimiento rítmico y la oculta tendencia irónica, hace que se reconozcan estos valses más como franceses que vieneses.
Finalmente, el concierto incluyó a Gershwin, considerado como el creador del "jazz sinfónico" y quien abrió las puertas a la música de Estados Unidos más allá de sus fronteras. Entre sus obras sinfónicas más importantes figura su Obertura cubana, que nació como consecuencia de unas vacaciones del compositor en Cuba en 1932. En esta ocasión el ritmo de los bailes cubanos y los instrumentos nativos que allí escuchó, lo obsesionaron de tal forma que decidió escribir dicha obra. Originalmente fue titulada Rumba. El nombre definitivo que escogió el autor da una idea más precisa del carácter e intención de la obra. Gershwin en ella hace uso desmedido de todos los efectos sonoros proporcionados por un arsenal de instrumentos del folclore cubano. Se destacan las maracas, los bongos, el güiro y los claves.
Todo esto contribuyó a que este concierto inaugural de la temporada 2012 fuera un espectáculo memorable. Es de desear que Stefan Lano se mantenga al frente de la OSSODRE para volver a dar el prestigio que caracterizó a la orquesta en el pasado.