Agarrate Catalina apuesta por mayor dosis de humor

La Comunidad. La murga de los Cardozo va por el quinquenio

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La murga ganadora del primer premio en cuatro oportunidades, incluido el correspondiente a la temporada 2011, presenta hoy en el Teatro de Verano, La Comunidad, la propuesta más humorística de su historia.

Después de un año intenso, en el que Agarrate Catalina logró su internacionalización definitiva, con giras por España, Cuba, Ecuador y Argentina, contando más de 300 funciones, la murga del arlequín debuta esta noche en la competencia oficial. Es el nombre más citado por el resto de las agrupaciones en este Carnaval y su famoso Cuplé de la violencia ganó un inusitado protagonismo. Por este motivo y porque es también la ganadora de 2011 gracias a Gente Común -que destacó por su vuelo poético y profundidad en la crítica social y política- su actuación genera gran expectativa, al punto que las entradas están agotadas desde hace dos semanas.

Yamandú Cardozo, el fundador del colectivo que trascendió el género para convertirse en una compañía teatral, habló con El País sobre La Comunidad. "Es muy divertido. Este año `La Catalina` está más cómica pero sin perder la sustancia. Encontramos la vuelta para poder decir una cantidad de cosas desde el humor".

La murga no tendrá en escena a Rafa Cotelo ni a Tabaré Cardozo, dos piezas fundamentales que por desgaste y otros compromisos decidieron bajarse de la competencia oficial. Sin embargo, ambos escribieron parte del libreto y Tabaré compuso un gran porcentaje de la música. En Gente Común asumieron el riesgo de emplear sólo composiciones inéditas y salieron airosos. Ahora recurren a un par de títulos conocidos para el momento de la sátira: entre ellos figuran el juego infantil Antón Pirulero y Si digo Punta del Diablo de Carlos Benavídes.

"Rafa Cotelo no sale esta temporada por su gran actividad y falta de tiempo. Para nosotros es un orgullo verlo hacer tantas cosas, pero también es cierto que lo extrañamos. Pudimos haber puesto más empeño en convencerlo, creo que invitándolo a tres asados más ya estaba, pero la barra quiere siempre que esto siga siendo un disfrute. Lo mismo pasó con Tabaré. Necesita descansar y lo respetamos", cuenta Yamandú.

La consecuencia fue un trabajo más colectivo al momento de plantar las bases del nuevo show. "Necesariamente la murga tenía que irse hacia un lugar distinto al no estar ellos. Es el espectáculo más colectivo de los últimos años. Esto permitió la posibilidad a otros compañeros de crecer humorísticamente. Hay mucho cuplé de humor cantado".

Una de las principales figuras es Martín Cardozo, el menor de los tres hermanos, que el año pasado terminó de ganarse el corazón del público. Y una pluma nada despreciable que se sumó es la de Carlos Tanco. Por su parte, Darío Prieto agarró la batuta que dejó Tabaré.

Agarrate Catalina está embarcada en un trajín vertiginoso de trabajo desde su creación en 2001, pero en este Carnaval procuró tener un desarrollo más ordenado en el cronograma de tablados. "Pedimos a Daecpu contar con un horario libre obligatorio entre un escenario y otro. Eso redunda en menos actuaciones, pero tenemos la tranquilidad de que llegamos a todos y en hora. Este año hacemos tres o a lo sumo cuatro por noche", explica Yamandú sobre el estrés del murguista.

Para ellos es "como una gimnasia instalada", el hecho de superponer la presentación de un show y la creación del siguiente. Desde 2005 en que empezaron a girar por el interior del país tras su primer podio en la competencia, buscaron la forma de optimizar sus tiempos. "Lo que una murga ensaya en cuatro o cinco meses, nosotros lo hacemos en uno y algunos días, entonces metemos más horas: en lugar de dos nos quedamos siete. Lo mismo pasa con la creación. Estamos de gira en La Patagonia, por ejemplo, y cuando tenemos dos tardes libres nos juntamos con Tabaré para ver en qué andamos". Esta dinámica funciona gracias al conocimiento que tiene de sí mismo el grupo. Son tantos los años de convivencia que se entienden con la mirada.

"La confianza y el respeto son determinantes", agrega. "A cualquier murga le caés con los libretos recién el 20 de diciembre, sabiendo que a partir del 8 de enero hay que montarlo y te matan. Pero en nuestro caso no es así. El Carnaval tiene eso, tiene fecha de estreno, y hay que conjugar rápidamente lo que tenés ganas de decir con la motivación para decirlas. Un director de cine, en cambio, no tiene la obligación de hacer una película por año, lo mismo pasa con una banda de rock: no tiene por qué publicar un disco en forma anual. Eso provoca un desgaste, por eso digo que el Carnaval es muchas veces más deporte que arte".

Un circo criollo familiar

Yamandú Cardozo define el modo interno de relacionarse que tiene la murga, como un circo criollo familiar o un grupo de gitanos. "Hay mucho de eso, porque convivimos siempre. El resto de los grupos salvo Falta y Resto se ven sólo un par de veces cuando termina el Carnaval. Nosotros somos como un circo itinerante. Ya sabemos quién es el malhumorado, qué desayuna cada uno, quién despierta feliz. Hay parejas formadas. Esto hace que tengamos que tener más cuidado, pero también es disfrutable".

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