Avalancha de automóviles nuevos

Se acaba de revelar que en 2011 los uruguayos gastaron US$ 1.139 millones en compras de automotores cero kilómetro, lo cual representa 38.415 automóviles y 12.968 vehículos comerciales que se han ido sumando al parque automotor ya existente. No es indiferente al tema que todo esto generó ingresos para el Estado en 2011 por 569 millones de dólares. Y no olvidemos que a ello se adicionan las adquisiciones de birrodados motorizados, que llegan a casi cien mil unidades comercializadas durante el mismo lapso.

Las citadas ventas de automotores superan en un 19,3% los US$ 954 millones del año anterior, y este comienzo del siglo XXI muestra claramente cuál es la tendencia del mercado automotor: va hacia un crecimiento impresionante que en cierta forma lleva a evocar el comienzo del siglo pasado, cuando empezaron a llegar los primeros automóviles que conoció nuestro país: el número uno llegó en 1900, pero en 1905 había 59 autos registrados en Montevideo y en 1906 el doble: 109. Nadie en ese entonces pudo imaginar el volumen de automotores y los problemas concomitantes, como ser los miles de accidentes viales que se reiteran en nuestro tiempo. Ni siquiera cuando se produjo el primer accidente fatal, el 15 de febrero de 1906, se avizoró lo que vendría, aunque algún periodista exclamó: "Algo tienen que hacer y hacerlo enseguida, para librarnos de alguna manera de esta verdadera calamidad".

La acumulación de nuevos vehículos y la temporada turística que intensificó el tránsito y lo hizo alcanzar los picos mayores, tornaron más dramática la ola de accidentes que se venía sintiendo desde meses antes. Pero muy a menudo los datos trágicos se diluyen en estadísticas. Las estadísticas que son valiosas sin duda, pero que no sirven de consuelo cuando está presente la posibilidad de que familias enteras queden destruidas.

Cabe congratularse del fuerte crecimiento del parque automotor, pero esto debe ser acompañado con medidas que ordenen debidamente la circulación ya que Uruguay sigue estando muy lejos de los países en los cuales las muertes por accidentes de tránsito no son habituales. El exceso de velocidad, el consumo de alcohol, la omisión en el uso del cinturón de seguridad, suelen ser factores cuando se registran accidentes de magnitud. En estos casos no puede desligarse a las autoridades, sea por la incapacidad para reprimir las faltas de los que manejan o por insuficiencia de las campañas de prevención.

En estos momentos se evidencia que la accidentalidad cruenta es multifactorial. Por ejemplo, falta educación a todos los niveles. Otro ejemplo: los autos soportan una fuerte carga impositiva y ello determina que se hagan esfuerzos para hacerlos menos onerosos y es allí donde quedan por el camino dispositivos de seguridad que en países más desarrollados son considerados imprescindibles, léase sistemas de frenaje antibloqueo ABS, "Air Bags" y componentes colapsables que absorben la fuerza de los impactos. Y hay mucho más que afortunadamente está siendo encarado por entidades como el Automóvil Club del Uruguay, la Fundación Unitran (consultora Ecosoc - Naciones Unidas desde julio 2010), Organización Panamericana de la Salud, Unasev y Presidencia. Esto es positivo ya que si no se actúa a tiempo los traumatismos causados por accidentes de tránsito se convertirán en una de las principales causas de defunción y discapacidades en todo el mundo. Por algo la Asamblea General de Naciones Unidas ha definido y declarado que desde el 2011 y hasta el 2020 estaremos en la Década de Acción por la Seguridad Vial a nivel mundial. Asimismo, la Organización Panamericana de la Salud considera como uno de sus desafíos en dicho lapso, la construcción y fortalecimiento de la capacidad humana para enfrentar lo que se ha dado en calificar como "epidemia silenciosa".

En este marco, promover y facilitar la capacitación en seguridad vial con un enfoque integral se constituye en un componente fundamental de las intervenciones para prevenir este tipo de traumatismos. Esto ha sido expuesto por el Dr. Eduardo Levcovitz, representante de OPS/OMS en Uruguay, quien ha reiterado también la advertencia de que "los traumatismos causados por el tránsito se han convertido en la principal causa de mortalidad por lesiones de causa externa y la de defunción más importante en el mundo". Algo que no podemos ignorar.

Cabe congratularse del fuerte crecimiento del parque automotor, pero esto debe ser acompañado con medidas que ordenen debidamente la circulación.

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