MATÍAS CASTRO
En Montevideo periódicamente resurge un rumor que asegura que hay planes para construir una línea de subtes. Ese mito urbano junto con otros "uruguayismos", es visto desde el humor ácido de Marco Caltieri en el libro "Metro de Montevideo".
Caltieri, de treinta y nueve años, tiene una larga experiencia a la hora de retratar aspectos y personajes de la idiosincrasia uruguaya y mostrar, a través del humor, cuáles son sus puntos débiles. Este libro (editorial Amuleto, 2012) es, de alguna manera, una representación madura y sutil de lo que ha hecho a lo largo de una década junto al variado equipo de la revista-libro-objeto Guacho! donde la historieta, el humor gráfico, el diseño y hasta la literatura de humor se cruzaban de una forma inclasificable pero muy efectiva. Y Uruguay siempre fue el blanco de todo ese trabajo.
"Creo que hemos llevado adelante una operación cultural que habla muy bien de nuestro PBI cultural y muy mal de nuestro PBI a secas", decía Caltieri. "De esa diferencia nacen estas deformidades nuestras que son muy divertidas. No tenemos PBI para construir las pirámides. Que son un signo, de la opulencia, de la economía, del poder político. Y como no las podemos hacer (por el motivo que sea), entonces sufrimos muchísimo. Y sustituimos ese complejo signo (las pirámides) por otro signo: una pirámide a medio hacer, una discusión pública sobre si es conveniente hacer pirámides, si tenemos buenas piedras para hacer pirámides, si no será conveniente hacer prismas u otra cosa".
El libro de Caltieri está planteado como un falso informe promocional que comienza con entrevistas al ficticio ingeniero Estero Bellaco, impulsor del desarrollo del metro. A lo largo de varias entrevistas con Emiliano Cotelo, este personaje explica el desarrollo del metro y su proceso de penetración en la sociedad uruguaya.
Su discurso encierra un tono de humor entre ácido, crítico y descacharrante que arroja luz sobre ciertos mitos nacionales, presentes en conversaciones cotidianas en cualquier ambiente, y que no conducen a nada.
En eso, Caltieri es uno de los autores más agudos del panorama actual, porque no se limita a dictar cátedra sobre los uruguayos, sino que desde una cruza insólita de gráfica, texto y humor, aporta una visión provocativa. "Creo que el patrón de proyectos inconclusos (del país) responde a una realidad de más largo plazo que a una generación. Es probable que arranque en ciertos delirios de grandeza de la posguerra, una vocación estatista bastante grande, salpimentado todo con una escasez enorme de la década del 50 para acá, además de un estancamiento económico, cultural y político enormes".
La idea para este libro nació en 2002, cuando el autor vivía en Buenos Aires. El primer objetivo fue hacer una falsa postal promocional. Luego editó un afiche con un detalladísimo plano de todas las líneas del metro, que hoy se puede conseguir como un objeto de colección en algunas tiendas de diseño. El siguiente paso fue la creación de un sitio web y la impresión de nuevas postales. El cierre del proceso fue con este libro en el que se plasma, entre las largas entrevistas y las imágenes falsas del metro y su impacto en Montevideo, la experiencia del autor como comentarista del país en el que vive.
"Ese quiero y no puedo" genera situaciones muy divertidas, como la discusión pública sobre el suelo rocoso", continuaba el autor. "¿Quién no tiene un pariente o conocido que tiene un primo que es arquitecto o ingeniero que dice que el subsuelo de Montevideo es rocoso y no sirve para hacer un Subte? ¿Quién no tiene un pariente o conocido que tiene un primo que es arquitecto o ingeniero que dice que el subsuelo de Montevideo es rocoso y es ideal para hacer un Subte? Es decir, ahí donde otras ciudades, otros países hacen algo, nosotros sustituimos ese algo por una charla sobre el algo. Estamos degradando la realidad. Cambiándola por signos sutiles y muy complejos. ¿Y si en Uruguay está naciendo una cultura nueva, diferente? Una que asume el signo en lugar del objeto y opera entre meros signos, sin relación con el objeto? Todo esto me parecería mucho más divertido que tener un Subterráneo".