Las cámaras IP y la cerca eléctrica son los productos más requeridos en el primer supermercado de seguridad del Uruguay.
El director de Security Market, Martín Lorenzo y Losada, dijo a El País que estos productos adquirieron relevancia porque son el paso siguiente a la instalación de las alarmas.
"Para un robo exprés de tres minutos, no importa que la casa tenga alarma porque cuando llega la repuesta, el intruso ya se fue. La cerca eléctrica lo que impide es que el individuo entre directamente porque la ven y eligen la casa siguiente", explicó.
La cerca eléctrica es un tendido de alambre electrificado que está habilitado por la Registro Nacional de Empresas de Seguridad (Renaemse). Ese registro homologa los equipos, que además están autorizados por UTE, debido a que superan el voltaje de 220.
Las cercas eléctricas se montan por encima de muros y rejas. Si el intruso ingresa al domicilio con cercas eléctricas, se activa todo el sistema de alarmas y además el individuo recibe una descarga de electricidad.
Instalar una cerca eléctrica tiene un costo de US$ 600 para los primeros 20 metros. Luego de esa extensión, el precio desciende a US$ 15 por cada metro.
En tanto, la adquisición de una cámara IP permite la visualización de la vivienda por internet. El precio del dispositivo varía según la cantidad de píxeles, las más económicas se pueden conseguir por US$ 150.
"Una cámara de dos megapíxeles permite hacer un zoom. Entonces se puede tener un panorama general de la casa, pero se puede hacer un zoom y controlar el trabajo de la empleada que está cuidando a un niño en el domicilio", explicó Lorenzo y Losada.
Los detectores de exteriores son otro recurso válido a la hora de protegerse de los intrusos. Históricamente el sistema se usaba poco, debido a que fenómenos naturales como el viento o la lluvia generaban falsas alarmas.
Sin embargo, la llegada al mercado de sensores de mayor calidad permite el uso del sistema con efectividad, indicó a El País el director de Security Market.
Cada detector tiene un costo de US$ 250 y uno es suficiente para cubrir un patio de una extensión de 5 por 10 metros. Residencias más grandes, requieren de más sensores para una vigilancia adecuada.
Lorenzo y Losada contó que llegó a vender hasta 40 detectores para una sola residencia. La casa ocupaba una manzana en Carrasco.
El responsable de Security Market añadió que la venta de productos se vio incrementada por la ola de inseguridad que afronta el país. "Nosotros llevamos 13 años en el mercado y en el último tiempo se ha notado que hay más compras por el aumento de los delitos. Además, hay más rejas y vemos que los herreros tienen más trabajo", concluyó.