MALDONADO | MARCELO GALLARDO
El artista plástico Nicolás García Uriburu advirtió ayer sobre el futuro de las diferentes colecciones de arte precolombino, africano, entre otras, que se exponían hasta varios años atrás en el Museo de Arte Americano de Maldonado (MAAM)
Hace dos días, García Uriburu fue advertido por un amigo del remate de un cuadro suyo de la serie Ombú, un óleo sobre tela de 55 por 46 centímetros, que procedía, según el catálogo del remate, de una "importante colección particular". La pieza formaba parte del catálogo de la subasta "Arte Moderno & Contemporáneo" de la firma Castells & Castells, cumplida el jueves por la noche en el hotel Conrad de Punta del Este.
"Yo sospeché, por las características, que era ese cuadro. Y así fue"; expresó García Uriburu, quien contó que se hizo presente en la subasta y le dijo lo que ocurría con su cuadro a los dos rematadores.
"Ellos me explicaron que no había ningún problema porque no se trataba de un museo. No había peligro y lo iban a vender perfectamente porque nadie podía impedirlo. Yo sí puedo decir que lo doné de buena fe creyendo otra cosa", agregó García Uriburu.
DONACIÓN. La pintura había sido donada en el año 1974 por García Uriburu a Páez Vilaró, para ser expuesta en la vieja casona de las calles Dodera y Treinta y Tres de la capital fernandina donde funcionaba el MAAM, referente local de la plástica durante largos años.
"En ese entonces tuve una sensación de inseguridad. Le pregunté si era un museo. Él me dijo que no. Entonces cómo se llama así y tiene ese título. Sospeché en ese minuto. No soy un millonario, vivo de mis pinturas. Le dije a Jorge que le dejaba el cuadro pero le pregunté qué pasaría más adelante. `Mis hijos van a ser como si fueran yo. Son la honestidad perfecta. Nunca va a pasar nada`. Así le dejé el cuadro"; recordó ayer el artista argentino.
"Entonces, era muy joven. En esa época bastaba un apretón de manos para cerrar un negocio. Ahora si no es con escribano no hago nada", enfatizó. El Museo de Arte Americano de Maldonado (MAAM) fue armado a impulsos de su creador, el desaparecido artista plásti- co Jorge Páez Vilaró (falleció el 26 de noviembre de 1994) quien con el correr de los años ar- mó colecciones de arte precolombino, arte popular y de arte tribal, entre otras, de incalculable valor.
Tanto las colecciones como la casa fueron heredadas por los dos hijos del artista, hermano mayor de Carlos Páez Vilaró. El MAAM tiene desde hace una década una escasa y casi nula actividad limitada por algunos eventos como la visita del príncipe heredero de la corona británica, Carlos, y otros, como subastas organizadas por las principales firmas rematadoras del país.
El País intentó ayer contactarse con los responsables del MAAM. Sin embargo, nadie contestó a los llamados efectuados tanto al teléfono fijo como al celular que aparece en el sitio web de la fundación.
"Cuando vi que se cerraba el MAAM tenía un pálpito de que algo podía pasar. Como pasaron los años y no pasaba nada dije: ¡qué suerte! , porque se va salvando aunque no esté expuesto, está guardado en cajones y armarios. La colección está toda expuesta, las salas son impresionantes, agradables. Está todo el arte precolombino, el arte popular de América, telas de todos lados. Son joyas", dijo García Uriburu.
Recordó que donó dos colecciones, la que se exhibe en el Cuartel de Dragones de Maldonado y otra en su país. "Dejé bien en claro que eso no sería para la familia porque prefiero que lo vea toda la gente. Que todo el público pueda entrar y que todo el mundo se informe (...) Esto lo hice en vida y consciente. Si me muero quién va a patear para hacer el museo. Nadie. En algunos casos los hijos de los artistas los matan si hacen un museo. Prefieren vender todo eso ellos"; afirmó.