Tras una reunión que mantuvieron integrantes del directorio de la Fundación Peluffo Giguens con autoridades de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), en la que se analizaron los "distintos escenarios posibles", se acordó que "de aquí en más todos los procedimientos (de la fundación) serán institucionalizados", informó a EL PAÍS digital el presidente de la comisión directiva de la Fundación Jorge Bartesaghi.
A partir de ahora "para darle más cristalinidad a la cosa, todas las necesidades y requerimientos se van a encasillar a través de ASSE", indicó.
El presidente de la Comisión Directiva explicó que esto es algo que está establecido en un contrato desde el año 2002, pero hasta el momento "no era necesario que el Estado controlara todo".
Bartesaghi no ve problemas en que se realice este tipo de control, porque "cuando las cosas se hacen bien lo que quieren es que lo auditen, que lo controlen, que se vea lo que se hace" y agregó que "hay gente que siempre tiene miedo de los controladores externos, yo los quiero todos".
CONFLICTO. Ayer, se acordó la restitución del oncólogo Luis Alberto "Ney" Castillo como director de Servicios de la Fundación. En tanto, sigue vigente el pedido de renuncia de Bartesaghi por parte del cuerpo médico de Peluffo Giguens. Si esto no ocurre llegado el 1° de marzo, los profesionales renunciarán a la fundación.
Bartesaghi se mantiene firme en continuar en su cargo. "Mi renuncia es solamente un patrimonio mío y pasible de ser exigida solo por el Consejo Directivo", expresó y agregó que "siempre" cede a la razón pero no a las presiones.
Consultado sobre las renuncias de los médicos sostuvo que "en el peor de los casos será un problema de ASSE, que es la titular del servicio" y que "cada persona es responsable de sus actos y si les parece que tienen que renunciar, renunciarán".
"Trataremos de restaurar este gran daño que se ha causado a la fundación con toda esta polémica mediática que es perversa y no le hizo bien a nadie", finalizó el jerarca.