MATÍAS CASTRO
A lo largo de las últimas cuatro columnas me dediqué a repasar la relación de los fotógrafos paparazzi con los famosos. Todo se había originado por el choque navideño entre James Hetfield, cantante de Metallica, y unos fotógrafos que lo seguían en Punta del Este. El episodio sonó fuerte porque Hetfield respondió a las pedradas contra los paparazzi que lo seguían mientras iba de paseo con su familia, y esto a su vez habría terminado en una denuncia judicial. A partir de ese hecho se dieron otros, como el encontronazo o más bien huida de Sofía Gala de los fotógrafos que la seguían en Mar del Plata y el descubrimiento que el millonario Sean Parker, ex impulsor de Facebook, había contratado seguridad en Punta del Este con el principal objetivo de mantener alejados a los fotógrafos.
"Somos la gente que no es invitada (por las celebridades), pero somos de quienes dependen", dijo el famoso paparazzo E. L. Woody en una nota con la CNN esta semana. En la nota comentaba cómo está cambiando el negocio de las fotografías de famosos en Estados Unidos, en parte por la aparición de lo que él calificaba como competencia desleal de profesionales más jóvenes que marcan precios muy bajos y desvalorizan su trabajo. Lo importante en esa nota, me parece a mí, es la frase que cité, que tiene que ver con la idea que traté de sostener en todas las columnas: la relación entre paparazzi y famosos es de una simbiosis ciclotímica. Ambas partes se necesitan (y me arriesgaría a decir que los fotógrafos precisan más a los famosos que a la inversa) pero al mismo tiempo se odian y se tratan mal. Sus respectivos trabajos o funciones en la vida se chocan constantemente y a la vez se retroalimentan.
En esa dinámica entre las dos partes no es raro que se den choques como el de las pedradas de Hetfield o la huida de Sofía Gala. Los casos por el estilo se acumulan y generalmente muestran a las celebridades reaccionando de forma desquiciada ante el acoso de los fotógrafos. El público generalmente no ve ese acoso (también persecución y espionaje) sino que solo ve las reacciones que no dejan muy bien parados a los famosos.