DANIEL HERRERA LUSSICH
El país, aún con los serios problemas ampliamente conocidos, mantiene una valiente pujanza y suma a más de 300 millones de habitantes con la firme voluntad de avanzar y salir del oscuro pozo en que está sumergida su economía. Hay desempleo (casi 14 millones de personas carecen de trabajo), cierran sus puertas firmas tradicionales, entre ellas la más grande y famosa librería, Border`s, o las tiendas de enorme venta popular, gigantescos galpones donde artículos de marca ingresaban allí cuando terminaba la temporada, caso de Filene`s o Symp`s. Y la crisis golpeó a las familias de menores recursos.
Después de vivir seis años en Washington, y luego de un año en Montevideo, volvimos a EE.UU. y permanecimos por razones personales durante un mes en DC y Nueva York. Se observan cambios importantes, la mayoría por efectos de la grave crisis, similar a la que dejó la negra huella en el año 1929. Pero la capital, y aún más Nueva York, mantienen intacto el ritmo de vértigo de la gente, las muchedumbres caminan por las calles, desbordan los comercios y dejan sin mesa o silla los miles de restaurantes. La gente no ha dejado caer los brazos. Era la cuarta vez que llegaba a Manhattan en días previos a Navidad y Fin de Año y asombrosamente en esta oportunidad me encontré con un despliegue de actividad mayor que nunca, aún con rastros profundos de los problemas económicos. Sin embargo, la amplia mayoría está convencida que se saldrá de la crisis, mira hacia adelante con la confianza que no ha caído o desaparecido el milagro americano.
El centro de la polémica y las mayores decepciones se ubican en el monumental edificio del Congreso y la Casa Blanca. Las más fuertes manifestaciones de malestar y desilusión apuntan al presidente Barack Obama y a los senadores y diputados, sin distinciones entre el oficialismo demócrata y la oposición republicana. A solo un año de las elecciones presidenciales la gente se queja y critica, aunque todo indica que Obama será reelecto sin las mayorías absolutas de los comicios pasados.
El votante no mira con igual pasión "al hombre" que creía "tocado por la varita mágica para el cambio y el `sí, podemos`".
Aquel 64% que lo aupó a la primera magistratura ha caído hoy a un 40%. Aun así, las encuestas y los analistas dejan ver que, ajustadamente, Barack Obama volverá al Salón Oval de la Casa Blanca. Las difíciles situaciones económicas, el desempleo y las ejecuciones judiciales, además de la imposibilidad exhibida para cerrar la cárcel de Guantánamo suman en el debe. La muerte de Bin Laden y la salida de las tropas de Irak son sus principales logros.
Obama es una máquina en constante movimiento tras la reelección, ha logrado mil millones para la campaña electoral, su actividad lo lleva a todos los rincones de EE.UU. Pero el desgaste del poder surge a la primera mirada, a sus 50 años las canas surgen en su cabeza y las arrugas en el entorno de la boca y los ojos.
GUERRA REPUBLICANA. En los últimos días las encuestas descubrieron radicales cambios en la opinión del electorado republicano. Hasta ahora el exgobernador Mitt Rommney, que ya fuera aspirante a candidato presidencial en la anterior contienda, retirándose a los pocos meses, no presenta los apoyos de otrora. En apenas algo más de una semana el congresista Newton Gingrich lo sobrepasó y es hoy uno de los preferidos conservadores con un 25%, frente al representante texano Ron Paul con 18%, y Romney con 16%. Son los tres primeros en los sondeos entre los siete candidatos que el próximo martes 3 de enero disputarán la primaria inicial del Partido Republicano, que finalizará con la elección del rival de Obama en la Convención Nacional en el mes de agosto.
Nadie en la actualidad jugaría sus cartas por uno de los que están en pistas opositoras. El mismo Gingrich, lanzado a la cima, tiene sus facetas positivas y también las muy vulnerables. Es un hombre de gran habilidad parlamentaria, enorme facilidad oratoria y un conductor dentro de las filas republicanas. No es una figura carismática. Fue uno de los voceros más duros en el Congreso en los ataques a Bill Clinton durante el caso de Mónica Lewinsky. Sus ímpetus se apagaron bastante cuando, en los dimes y diretes que tanto agitan a los norteamericanos, salió a luz que mientras apuntaba encarnizadamente al presidente y sus líos en el Salón Oval, él mantenía una relación clandestina con una joven, 23 años menor, estando casado. Hoy, la dama es su tercera esposa.
Habrá que esperar hasta el martes. Iowa dará los primeros resultados oficiales de la interna republicana; se conocerá allí hacia dónde se dirigen las preferencias.
Hay una realidad: ninguno de los siete aspirantes a la nominación reúne facetas como para asegurar su candidatura o adjudicarse desde ya posibilidades de desplazar a Barack Obama.
URUGUAY. En la recorrida que realizamos por distintas dependencias cercanas al Departamento de Estado, dialogamos con funcionarios amigos de nuestra permanencia como corresponsal en la ciudad. Todos recuerdan lo que llaman la "positiva" relación que existió durante el gobierno del presidente Dr. Tabaré Vázquez. El exmandatario fue recibido en visita oficial en la Casa Blanca, habló en el Banco Mundial, en el Fondo Monetario Internacional, en el BID y en múltiples fundaciones con sede en la capital. También Danilo Astori, entonces Ministro de Economía, fue un orador asiduo en Washington. Se planteó sobre la mesa del gobierno americano la eventualidad de encaminar un Tratado de Libre Comercio. Pero el TLC fue rechazado por el Frente Amplio, oponiéndose a los planes de Vázquez y su equipo económico. Allí nació la idea de impulsar el TIFA que abrió las puertas para acuerdos de colocación de arándanos uruguayos, carne picada y tecnología.
Hoy la realidad es más lenta y los altos contactos en Washington marcaron que el gobierno del presidente José Mujica ha dejado trascender que las relaciones de Estados Unidos y Uruguay serán de "segundo nivel". Se habría progresado en la posibilidad de abrir las puertas del ingreso de los cítricos después de 18 años de bloqueo por el país del Norte alegando la existencia de "cancro", enfermedad que hoy padece EE.UU.
Habría cambios a nivel de la Embajada y el embajador Carlos Gianelli retornará a Uruguay luego de varias prórrogas y de una activa y reconocida gestión. Se menciona en Washington que las versiones a nivel diplomático apuntan a dos altos y jóvenes diplomáticos que ocupan importantes cargos en el Palacio Santos.
También se encuentra vacante la embajada de nuestro país en OEA. No ha trascendido quién será designado. En cambio se sabe que la Organización de Estados Americanos vive serias penurias económicas. El atraso en las cuotas de varios países miembro ha llevado a situaciones casi extremas para cumplir con pagos clave para el normal funcionamiento del organismo americano. Y existe un clima de tensiones con el secretario general, el chileno Insulza. Los dardos más duros llegan desde Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, países que en su momento impulsaron la reelección del exgobernante chileno.
Pero más allá del caso OEA, Uruguay deberá prestar especial atención al designar a su representante diplomático en EE.UU. Más allá de las relaciones que hoy se mantienen, no debe descartarse que ese país, en estado de aguda crisis, se volverá a posicionar como el gigante económico que es. Y que más de una mano ha dado en varias oportunidades. Mujica se juega a la región -dicho por la propia senadora Lucía Topolansky. Ahora, ¿Argentina, Brasil o Venezuela se arriesgarán por Uruguay como lo hizo Estados Unidos en épocas de la presidencia de Batlle y Tabaré Vázquez? Por ahora no hay signos de esa unidad latinoamericana, por lo menos que signifique un fuerte beneficio para nuestro país.