Damasco | Cerca de 5.000 personas fueron muertas hasta el momento en el marco de la represión del gobierno sirio a las manifestaciones opositoras, informó ayer la Alta Comisionada para Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, en un discurso ante el Consejo de Seguridad.
Se estima que más de 14.000 personas fueron detenidas y 12.400 huyeron a países vecinos, según los extractos divulgados por Pillay.
Las Naciones Unidas tenían información de que más de 200 personas resultaron muertas por fuerzas de seguridad del presidente Bashar Asad desde el 2 de diciembre.
Sumando las nuevas muertes registradas este fin de semana "es mi estimación que el total de personas muertas desde el inicio de las protestas iniciadas a inicio del año es ahora cercano a las 5.000. Esta situación es intolerable", dijo Pillay en su alocución.
El Consejo de Seguridad tenía previsto una reunión a puertas cerradas sobre la situación en Siria y el resto de Oriente Medio bajo la presión de países occidentales para condenar la violencia.
Rusia y China vetaron una resolución contra Siria en un encuentro en octubre.
En este marco, el régimen sirio celebró ayer elecciones municipales en un escenario marcado por la campaña de desobediencia civil lanzada por militantes prodemocráticos. La violencia prosiguió durante el acto electoral: 15 civiles murieron a causa de disparos de fuerzas de seguridad, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos , que asegura que "las autoridades forzaron a decenas de ciudadanos a ir a votar". AFP