El presidente del BPS, Ernesto Murro, descartó en el corto plazo una "crisis previsional" a causa del estancamiento demográfico. Hasta 2030 las contribuciones del Estado serán decrecientes y "hay tiempo" para planificar soluciones, dijo.
La luz de alerta la encendió la diputada nacionalista Ana Lía Piñeyrúa al analizar los números primarios que arroja el censo 2011, que muestra una caída en la cantidad de habitantes.
La diputada se preguntó si el gobierno no debería adoptar medidas para evitar una nueva crisis del sistema de seguridad social. Según sus cálculos, del total de la población de menos que hay este año respecto al 2004, el 68% es menor de edad y el 32% restante está en edad de trabajar. Solo la población mayor de 64 años aumentó: 2.253 personas, 1,5% más que en 2004.
"Estas cifras deben generarnos una doble preocupación no solo a los ciudadanos sino también al gobierno y, en especial, al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y al Banco de Previsión Social (BPS)", afirmó Piñeyrúa, que ya citó a ambos organismos a la Comisión de Población y Desarrollo Social de Diputados.
Para el presidente del BPS, Ernesto Murro, no hay razones para generar alarma.
Citó un reciente informe del organismo que "muestra que se está ante un sistema sano, equilibrado, con decrecientes contribuciones del Estado hasta 2030, por lo tanto nada de alarma", enfatizó.
El estudio, de la Asesoría General en Seguridad Social, señala que "en el mediano plazo, hasta 2019, estimamos un decrecimiento de las contribuciones del Estado atribuible al crecimiento estimado de los ingresos (por el aumento del salario real y el crecimiento de los puestos cotizantes). Este resultado financiero seguiría evolucionando de la misma forma hasta el año 2030 aproximadamente".
A partir de ese momento comenzará "un crecimiento sostenible de las contribuciones del Estado", advierte el informe del BPS.
Murro precisó: "Recién empezaríamos a tener dificultades en 2040; creo que tenemos tiempo suficiente, espacios de diálogo, para analizar estas situaciones. Hay tiempo para hacer las planificaciones que correspondan".
El presidente del BPS agregó que le llamó la atención el planteo de Piñeyrúa, "porque parece que está promoviendo una mayor privatización del sistema. Si hay problemas demográficos, o de crecimiento, son tanto para el régimen público solidario como para el privado", sostuvo.
Piñeyrúa insistió en que la evolución demográfica del país reduciría la relación activo-pasivo y se cuestionó "si los actuales parámetros con que opera nuestro sistema de seguridad social garantizan la sostenibilidad financiera del mismo o si, por el contrario, es necesario efectuar reajustes para garantizar dicha sostenibilidad".
Con la convocatoria al Parlamento busca saber si "el gobierno está analizando los impactos que sobre el mercado laboral y la seguridad social tendrían los datos que arroja el censo 2011 y si están adoptando o piensan adoptar medidas que contrarresten los efectos negativos de esos impactos".
La diputada marcó como primera preocupación la tendencia a la baja de los aportantes al sistema previsional con relación a los jubilados y pensionista. "El país cuenta con menos gente de la que creía para financiar las jubilaciones de quienes ya no trabajan. Este hecho nos obliga a efectuar con urgencia nuevos estudios actuariales para determinar si el sistema de seguridad social está en condiciones de financiar la jubilación de una población cada vez menor y más envejecida o si deben hacerse reajustes al sistema para garantizar su sostenibilidad financiera en el corto y mediano plazo".
Ayer el presidente José Mujica dijo que Uruguay "es un país de viejos con signos de extinción".