FEDERICO CASTILLO
Las autoridades sanitarias se comprometieron a dar hoy una respuesta al reclamo de más personal de enfermería en el Instituto del Cáncer. Los funcionarios, que siguen bloqueando camas, preparan una movilización para el miércoles.
Tras una reunión entre representantes de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), la dirección del Instituto Nacional del Cáncer (INCA), y dirigentes de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), se aguarda para hoy una respuesta a los reclamos de contratación de más personal de enfermería exigida por los trabajadores del INCA.
Los funcionarios expusieron ayer sus necesidades para hacer frente a la alta demanda asistencial. La semana pasada, como medida de lucha, se resolvió ir hacia la clausura progresiva de uno de los dos pisos de internación.
El INCA tiene 90 camas, pero por falta de personal sólo están habilitadas unas 60. El gremio del centro oncológico anunció que hasta que no haya una respuesta concreta a sus reclamos irán cerrando las camas que vayan quedando libres.
Para cubrir las 45 camas de internación ubicadas en el primer piso se necesitan cinco o seis funcionarios por turno, sin embargo en la mayoría de los turnos hay solamente dos o tres personas trabajando.
Consultado por El País, el director del INCA, Álvaro Luongo, se limitó a responder que la asistencia en el centro oncológico no se ha visto afectada por el conflicto y que ASSE estaba negociando los reclamos de los funcionarios. Luongo se excusó de hacer más declaraciones.
La fachada del hospital apareció este fin de semana tapizada con carteles con mensajes al equipo de dirección. En uno de ellos, dirigido a Luongo, a la subdirectora Lilián Aristimuño y a su adjunta Laura Valle, se los acusa de "perseguir, acosar y difamar" a los funcionarios.
También denuncian que éstos llevan adelante una "política de terror".
Lo cierto es que la interna del INCA se ha revelado nuevamente complicada, tal como ocurrió a principios de año, cuando muchos de los médicos del centro oncológico hablaban de una "crisis institucional" y que terminó con la renuncia de Mario Varangot a su puesto de director.
Según informaron a El País fuentes del Instituto, hay varios jerarcas (directores administrativos, gerentes) que están evaluando presentar renuncia en los próximos días.
Además, ya se han alejado de sus puestos varios médicos y técnicos del hospital, lo cual ha complicado los servicios. Por ejemplo el de tomografía. Según las fuentes, hace semanas que la mayoría de los estudios de tomografía se están realizando en instituciones privadas porque no hay capacidad para atender la demanda. En el INCA se realizan unas 400 tomografías por mes.
Ayer, la directora de Especializados Asistenciales de ASSE, Annabella Marchese, fue convocada por el directorio del organismo a dar explicaciones por el tema del servicio de tomografía del INCA.
Marcha Atrás. En tanto, según pudo saber El País, el directorio de ASSE revocó la resolución de cese (firmada el 30 de marzo) a la administradora del INCA, Carmen Vallejo, que tenía 32 años de trabajo allí y que había llegado al cargo por concurso. La destitución no había sido fundamentada.
Vallejo ya está jubilada por lo que no podrá volver al cargo, pero el organismo deberá reliquidarle sus sueldos desde el cese hasta el momento en que se jubiló.
A partir de la remoción de Vallejo se fueron sucediendo problemas y acusaciones cruzadas en el INCA. En su momento, fuentes del entorno de Vallejo, que es afín al Partido Nacional, hablaron de "persecución política" para argumentar su destitución. Y señalaron a la subdirectora Lilián Aristimuño y a su adjunta, Laura Valle, como las responsables de la remoción y de practicar una "política de terror" en el centro oncológico.
Estas dos funcionarias fueron criticadas por médicos del INCA que reprocharon que hayan gastado $ 80.000 en muebles y equipamiento de sus oficinas. Y además que parte de la compra haya sido ordenada como "equipamiento de obra".
El edificio donde ahora está ubicado el INCA fue inaugurado a mediados de 2009.