EDUARDO BARRENECHE
Unos 4.000 presos y 800 liberados fueron atendidos por el Patronato de Encarcelados este año. Además esta institución firmó convenios con organismos públicos para que 1.000 presos puedan trabajar en el correr de 2012.
"La cárcel no puede ser el ámbito del ocio total. Tampoco puede ser la escuela del delito. Debe enseñar al preso a trabajar y éste tiene que tener una disciplina", dijo a El País el presidente del Patronato de Encarcelados y Liberados, sacerdote Uberfil Monzón.
El sacerdote señaló que el Patronato armó cuadrillas de trabajo con 60 presos y presas de Rocha, Maldonado y Canelones para limpiar terrenos baldíos. "Donde encontramos más trabas fue en Maldonado por parte de un equipo integrado por delegados de varias instituciones. El intendente (Óscar de los Santos) lo solucionó. Hoy piden que vayan los presos a limpiar predios", dijo.
Los encarcelados comenzaron a trabajar el 21 de febrero de este año. Ese día, Monzón se paró frente a uno de los grupos y les dijo: "Están iniciando un proyecto que va a hacer historia. Si ustedes fallan, esto se va al carajo y nadie nos va a dar bolilla".
Tres meses después, se terminó uno de los contratos. Pero este fue renovado en dos oportunidades más. Sin embargo, cuando esos presos regresan a la cárcel "esta sigue siendo un lugar de hacinamiento", reconoció Monzón.
A principios de este año, el Patronato firmó un convenio con AFE para que reclusos trabajen en tareas de reparación de vías. El comienzo de las obras estaba previsto para abril de este año. Sin embargo, un conflicto con el sindicato de AFE postergó la aplicación del acuerdo. "Ahora los presos de Rivera van a poder trabajar para limpiar las líneas férreas. Otros técnicos pondrán durmientes", dijo. El Patronato estima que este convenio brindará empleo a 1.000 internos.
Además de los convenios con instituciones públicas, el Patronato impulsa una bolsa de trabajo con reclusos. "Nosotros comenzamos a atender a los presos un año antes de que egresen. Si ese hombre no tiene armas para cuando salga en libertad, volverá a delinquir", dijo el sacerdote. En este momento, por cada 10 presos que salen de la cárcel, siete vuelve a delinquir.
Según estadísticas del Patronato, en el 2011 brindó asistencia a 800 reclusos que llegaron por primera vez a la institución. En el 2010 fueron 1.500. El descenso se debió a que el Ministerio de Desarrollo Social comenzó a ocuparse de la situación de los expresidiaros. "El tema carcelario es una prioridad para el gobierno", dijo Monzón.
Los datos señalan que 193 personas están obligadas a cumplir tareas comunitarias por orden judicial.
PASTA BASE. Monzón, así como otros operadores penitenciarios, reconocen que actualmente el ocio campea dentro de las hacinadas cárceles uruguayas. Menos de 10% de los 9.000 trabajan y se ganan su peculio (ingresos). Además, la irrupción de la pasta base a comienzos de 2000, cambió los códigos carcelarios. Ahora los jóvenes ya no respetan a los presos más viejos.
Monzón reconoció que la mayor parte de la población carcelaria la constituyen internos que tienen entre 18 y 25 años. Agregó que muchos de ellos provienen de asentamientos y carecen de una cultura del trabajo.
El párroco expresó que se inició un proceso de reclasificación de los presos porque un primario que rompió un candado para robar algo, después de su estancia en la cárcel sabe cómo romper cajas fuertes. "Reitero, tienen que haber sectores de las cárceles muy bien diferenciados y cuando el preso entra al penal hacerle un diagnóstico de personalidad. Y no que los presos sean alojados en cualquier módulo" como ocurre ahora, dijo.
El 13 de diciembre del año pasado, el Ministerio del Interior inauguró la cárcel de Punta de Rieles para 650 reclusos utilizando el criterio de la clasificación entre penados y procesados. Ese penal sería de mediana seguridad. Sin embargo, dos meses más tarde, Punta de Rieles sufrió intentos de motín y en una requisa la Policía incautó "cortes" carcelario, elementos que sí abundan en el Comcar, Canelones o Libertad. Un preso relató a un guardia: "No puedo dejar de tener un `corte`. Es mi protección. Me sacan éste y fabricaré otro". Ese preso fue devuelto al Comcar.
Según Monzón, una cárcel es similar a un hospital: hay personas que se rehabilitan y otras que no. "El esfuerzo hay que hacerlo. Serán contratados 350 operadores penitenciarios civiles para cambiar la realidad de la cárcel. Se trata de personas formadas para ello y no tienen la mentalidad represiva de la Policía", dijo.
Un polvorín a punto de estallar
En los últimos 20 días, ocurrieron graves incidentes en el Comcar y en el penal de Canelones, las cárceles más populosas del país. El 16 de noviembre de este año, reclusos llegaron hasta la parte delantera del Comcar y se apoderaron de un camión tras tomar como escudos humanos a cinco policías. El camión derribó el portón de ingreso a la cárcel mientras los fugados se tiroteaban con guardias. A 350 metros de la cárcel, el camión se detuvo y los fugados fueron atrapados. Uno de ellos murió de un disparo en la cabeza durante el enfrentamiento.
Once días más tarde, dos bandas se enfrentaron con cuchillos en el Sector A de la cárcel canaria. La Policía reprimió la pelea. Sin embargo, los presos denunciaron al comisionado parlamentario, Álvaro Garcé que fueron obligados a desnudarse y luego fueron golpeados. Los incidentes en el Sector A duraron hasta el martes 29. Según Garcé, hubo decenas de presos heridos y seis guardias. El comisionado presentó una denuncia penal en Canelones.