LONDRES | AFP
Víctimas -algunas de ellas famosas- denunciaron esta semana el mal obrar de una prensa sensacionalista británica dispuesta a todo para lograr exclusivas. Lo hicieron ante una nueva comisión parlamentaria que investiga la ética de los medios.
"Mafia", "profesionales de la intrusión en la vida privada" y culpables de una conducta "vergonzosa". Estos fueron algunos de los calificativos que le dedicaron los testigos que aceptaron contar su experiencia en directo por televisión.
Unas críticas que suponen otro mazazo para la credibilidad de una prensa cuya omnipotencia fue cuestionada por las revelaciones de las derivas del News of the World, el exdominical del grupo de Rupert Murdoch acusado de haber intervenido los teléfonos de unas 5.800 personas a partir de 2000.
"Lo más escandaloso es que se permitiera que esto pasara durante tanto tiempo sin que nadie levantara la mano y dijera: `Stop`", declaró, visiblemente enojado, el actor Hugh Grant, al explicar que un diario llegó incluso a consultar su historial médico. Tras haber sido "pillado" varias veces por la prensa sensacionalista, el protagonista de "Notting Hill", se ha convertido en un activo militante del respeto a la vida privada.
"Estamos aquí para representar a todos los que no tuvieron las agallas de venir", señaló. por su parte, el actor y humorista Steve Coogan, tras afirmar que vio a periodistas hurgando en su basura.
Conductas que pueden ir hasta la manipulación, según dijo el expresidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Max Mosley, blanco de un artículo del News of the World que detallaba su participación "en una orgía con cinco prostitutas". Una de ellas tenía "una cámara oculta en el interior de la chaqueta" y "hubo una prueba" con un periodista "que le enseñó como hacerla funcionar", explicó.
Por su parte, la actriz Sienna Miller confesó que llegó a acusar a sus allegados de vender información a la prensa, cuando según ella era el desaparecido News of the World el que tenía su vida "bajo vigilancia".
Emoción. Pero el golpe más duro fue el de la madre de una adolescente asesinada cuyo teléfono fue intervenido por un detective pagado por el News of the World, que se vio forzado a cerrar en julio tras la indignación creada.
Con una voz embargada por la emoción, Sally Dowler explicó cómo creyó que su hija desaparecida seguía viva después de que el detective borrara mensajes de su buzón de voz saturado para hacer sitio a otros nuevos. Eso le permitió oír la voz de su hija: "Salté y dije, `¡He escuchado sus mensajes, está viva!`".
En tanto, la madre de Madeleine McCann, una niña de tres años desaparecida en 2007 en Portugal, relató posteriormente que se sintió "violada" cuando el News of the World publicó extractos de su diario íntimo.
Medidas. La comisión de investigación, creada por el primer ministro David Cameron, debe formular sus recomendaciones en el plazo de un año para evitar nuevas derivas.
El reto es importante para los diarios sensacionalistas, que representan alrededor de dos tercios de la tirada diaria de la prensa británica.
J.K. Rowling: medios la "echaron" de su casa y acosaron a sus hijos
Londres | La autora de las novelas de Harry Potter, J.K. Rowling, denunció a la comisión británica que investiga la ética de la prensa que los periodistas la "echaron" de su casa y acosaron a sus hijos.
La escritora reveló que se sintió como un "ave acorralada" después de la publicación en la prensa de una fotografía con el nombre de la calle y el número de la casa que adquirió en 1997 con el adelanto que recibió de EE.UU. antes de la publicación del primero de los siete tomos de la saga.
Se volvió "insostenible permanecer en aquella casa" dijo Rowling, quien gracias a las aventuras del joven mago pasó de ser una madre soltera sin posibilidades a una de las mujeres más ricas del Reino Unido y el mundo.
El acoso afectó a toda la familia, incluso a sus hijos, aunque aseguró que siempre hizo lo posible por mantenerlos alejados de los flashes.
"Un niño, independientemente de quienes sean sus padres, creo que merece intimidad", afirmó.
Explicó en particular lo "furiosa" que se sintió un día que su hija mayor, entonces de 5 años, volvió de la escuela con una carta de un periodista dentro de la cartera.
O tres años más tarde, cuando un semanario publicó una foto de la pequeña en bañador durante unas vacaciones lejos del Reino Unido. AFP