ALEJANDRA VOLPI
Convertido en un grupo popular, a pesar de ofrecer un repertorio netamente instrumental, El Club de Tobi se ganó el respeto del público y de personajes como el "ex Redondo" Skay Beilinson. Este año debutó en Cuba y realizó una gira por el interior.
El cuarteto de cuerdas integrado por Mario Gulla y Fernando Rosa en violín, Fernando Luzardo en viola y Bruno Masci en cello, celebra quince años con un repaso por sus cuatro discos (Anselmo, Aldorio, Marimbondo y Tobismo). Si bien la formación actual se estableció recién en el 2000, El Club de Tobi surgió en 1996 como un grupo más numeroso que tocaba en la vía pública. Desde aquella realidad "hippie" hasta el presente dista un abismo.
Acaba de hacer su primera gira por Cuba, viaje que marcó un antes y un después para la propuesta uruguaya. Según contó a El País Mario Gulla, nunca antes se habían subido a un avión rumbo a un lugar desconocido. "La gente nos recibió de brazos abiertos. Nos rompió la cabeza esa actitud totalmente distinta a lo que estamos acostumbrados. Es otra onda, ¡es el Caribe! Por ejemplo, tocamos en un convento colonial reformado que ahora es un centro diurno de ancianos, y los veteranos se pusieron a bailar La conga. Después estuvimos en un boliche que se llama Submarino Amarillo, en homenaje a Los Beatles. Está frente a una plaza en la que hay una estatua de John Lennon, es algo simbólico de la apertura, porque Los Beatles eran demonios en la época de la revolución".
El Club de Tobi además giró por el interior del país patrocinado por los Fondos Concursables que otorga el Ministerio de Educación y Cultura. Sobre esto, Gulla señala que "todos los teatros siempre estuvieron llenos. El público del interior ahora nos conoce y hasta nos pide temas. Eso es producto del tiempo y de la constancia".
El logro del cuarteto es meritorio especialmente por tratarse de una formación instrumental. El secreto del éxito está en el repertorio escogido, que tiene base en clásicos del rock y el folclore. Los temas de su autoría son los más difíciles de digerir, y lo saben. Por eso la versión de un hit de Los Redonditos de Ricota o de Charly García es considerada como un llamador para que el espectador pueda tomar contacto luego con todo lo demás.
"Lo que estamos viviendo es un premio por habernos jugado a hacer un camino propio. No copiamos ningún modelo y somos autodidactas. Tenemos una sonoridad muy característica y no hay otro grupo igual ni acá ni en Argentina".
La diferencia más notoria salta a la vista cuando se paran sobre un escenario. "Si escuchás un disco quizás no se perciba tanto, pero en las actuaciones en vivo nos parecemos más a una banda de rock, por el modo de plantarnos y porque no usamos partituras. Rompemos con un montón de preconceptos", agrega el violinista.
El halago más grande les llegó de parte de un colega: el ex Redondito de Ricota Skay Beilinson que en 2003 usó en la previa de sus conciertos en el Estadio Obras Sanitarias, la versión que "El Club" hizo de La bestia pop. "Enterarnos de eso fue una alegría enorme. Lo conocimos tiempo después en el Festival Cosquín Rock porque él mismo armó la programación de su día y nos invitó. Es muy buena gente, y su mujer es la manager histórica de Los Redondos. También nos hicimos amigos del saxofonista Sergio Dawi. Son cosas lindas de la interacción".
"Los Tobis", como les dicen sus seguidores, se preocupan por mostrar la raíz en su repertorio, incluyendo murga y candombe. Sin la barrera del idioma, sus horizones son infinitos. Mañana, de gala y en el Solís recibirán a muchos invitados músicos, pero prefieren que sea una sorpresa. Eso sí: adelantan que se trata sólo de uruguayos.