La genialidad creativa, la capacidad humana de cambiar los propios escenarios técnicos, culturales, los hábitos y desechar permanentemente el pasado, convirtiéndolo en obsoleto, no tiene límites. A ello se suma la experiencia, el laboratorio y la educación. Son guerreros sin fatiga que a veces se adelantan en el tiempo y nos traen sus novedadedes que a su vez arrebatan nuestra vocación de cambio, y otras veces tienen una admirable habilidad para crear las soluciones ante cada problema. En la industria marítima (la estamos recorriendo desde hace 66 años) es decir, en el campo del transporte marítimo y en la actividad portuaria, los cambios han sido colosales, aunque el hecho de mayor impacto en el siglo XX verdaderamente revolucionario fue el invento del contenedor (originado por el camionero Malcom McLean en 1957). Esa caja mágica, que arrasó con todo, provocó transformaciones inimaginables que han calado muy hondo y que han llegado incluso a la propia actividad logística convirtiéndola en una tarea de laboratorio por lo preciosa y exigente. Es obvio que el sector privado por el constante afán de superación y de lucro, obviamente, acompañó estos y todos los cambios, mientras la burocracia los discute y enlentece su aceptación, aunque la realidad como siempre nos pasa por arriba. Presionada por el contenedor, la tecnología naval se vio empujada a construir otros barcos diferentes y sus armadores espoleados por las leyes de la economía de escala, reclamaron de los astilleros barcos más grandes y hoy los tenemos, son esos de 8, 10, 13 , 15 y ahora 18 mil contenedores de 20 pies, 250 mil toneladas, o sea la carga de 30 barcos de hace 50 años. Aquella idea loca del contenedor desencadenó, y lo sigue haciendo, una serie de cambios incontenibles y así fue como los grandes barcos barrieron con los viejos puertos, los obligaron a modernizarse y adaptarse a sus necesidades, reclamaron canales de navegación más profundos y más anchos, grúas supermodernas y hasta obligaron cambios en el canal de Panamá con esclusas que limitan el ancho de los barcos a 32 metros. Y el canal de Panamá -si quiere ganar dinero- entendió el mensaje y asumió el desafío ensanchando sus esclusas a 55 metros para barcos de hasta 427 metros de eslora y 18,3 metros de calado. Estas obras estarán prontas en el 2014 cuando se cumpla el centenario de su inauguración.
HIPÓTESIS. Los nuevos barcos están modificando el modelo de puertos haciendo que aquellos de medio siglo atrás sean hoy obsoletos e incluso ha cambiado hasta la operativa portuaria. En una hipótesis de trabajo, podemos decir que un barco de hoy con 7 mil contenedores de 20 pies que contengan 100 mil toneladas de mercaderías se podría descargar en tan solo 5 días, mientras que 40 años atrás un barco de bodega, con capacidad total de 8 mil toneladas requería 10 días y ¡por Dios que no lloviera! Esto muestra los enormes avances en medio siglo. ¿Cuál es la carga que se maneja en Montevideo? Bueno, cuatro o cinco líneas navieras que todas las semanas escalan sus barcos en nuestro puerto cargan y descargan unos 1.200 contenedores de 20 y 40 pies, o sea que realizan como dicen ellos 1.200 movimientos, bajar un contenedor con importaciones es un movimiento y otro subirlo a la nave con exportaciones; otras líneas marítimas realizan entre 600 y 800 movimientos o sea contenedores de 20 y 40 pies. Hoy se cargan un promedio de 68 contenedores por hora, el equivalente a 1.550 toneladas por hora; con 4 grúas (una por bodega) serían entonces más de 6 mil toneladas por hora. Los barcos de entonces hacían 3 viajes por año a Europa, los de hoy hacen 9 viajes. Pero el contenedor trajo otras transformaciones tanto o más importantes que él mismo, como fue el cambio en la operativa portuaria: la tarea de cargar y descargar naves fue invadida por la informática, si no sería imposible acompañar el ritmo operativo que exigen los barcos de hoy: descargar y cargar en 8 horas 600 contenedores de 20 pies equivalentes a 6 mil toneladas de carga (si los contenedores son de 40 pies serían 8 mil toneladas). No hay duda, los nuevos barcos son los que mandan y determinan las reglas de juego en todo el mundo; los puertos deben funcionar a su ritmo y la tendencia es que los barcos seguirán creciendo de tamaño y esto va también para los cruceros turísticos.