Primera señal

Las primeras consecuencias directas por el episodio de la OCDE, el G20 y el discurso de Sarkozy se empezaron a sentir en Punta del Este: un grupo de empresarios argentinos que estaban dispuestos a invertir en la construcción de dos torres, resolvieron suspender la operación. Se trata de emprendimientos millonarios, que agregan valor a nuestro principal balneario y generan centenares de puestos de trabajo directos.

El anuncio fue formulado en un seminario de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción que contó con la presencia de varios exministros, legisladores, técnicos y operadores privados.

La transferencia de información fiscal hacia la vecina orilla -que desde el gobierno se da como cierta e ineludible a partir del reclamo de la OCDE-, las incertidumbres de cómo repercutiría esto en el mercado uruguayo, la falta de información precisa sobre la forma en que se instrumentaría, son elementos decisivos para frenar la llegada de capitales argentinos. Y en la duda, la decisión fue "por ahora no empezamos nada".

Más allá de que el Presidente Mujica, durante su visita a México, obtuvo el respaldo de su colega Felipe Calderón, que calificó de "injusta" la ubicación de Uruguay entre los paraísos fiscales, lo cierto es que muy poco se ha avanzado para neutralizar el efecto que provocó el anuncio de la OCDE.

Toca al gobierno disipar dudas con urgencia, plantear claramente las reglas de juego -y respetarlas- porque lo que se juega Uruguay es mucho. Seguir en la nebulosa del "tenemos que cumplir" pero no sabemos cómo, es peligroso, como también que se adopten decisiones solo en cierto entorno íntimo del gobierno, sin escuchar a otros que saben mucho, pero que militan en la oposición.

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