Los ecos del teatro de revistas en insultos

MATÍAS CASTRO

La gran mayoría del público uruguayo que sigue los programas y las revistas de chimentos, no ven habitualmente las obras de teatro de revistas de Argentina. Imagino, aunque reconozco que no tengo una estadística, que la gran mayoría o un buen porcentaje de los espectadores de programas de chismes en Argentina tampoco ven estas obras. ¿Qué ven de ellas? A sus protagonistas hablando en televisión y en revistas. ¿Qué dicen las protagonistas? Además de hablar de sus obras, suelen referirse a celos y rivalidades con colegas de otras obras. Es decir, lo que el público recibe es, mayormente, una gran cantidad de peleas y momentos de tensión, además de grandes divas y divos gritando a viva voz que sus obras son las más vistas.

Las peleas entre vedettes son tema recurrente en el verano, una verdadera tradición argentina que se convierte en un espectáculo extra-teatral, que sale por televisión y que se puede seguir como una telenovela. Esas disputas son parte de lo que le da gracia al asunto. Y son, también, lo que más se recibe en Uruguay de ese universo.

Este año el asunto comenzó temprano con un par de encontronazo. Uno de ellos, como decía en la columna de ayer, fue entre Pamela Sosa y la uruguaya Andrea Ghidone. El otro fue entre Andrea Estévez y Gabriela Mandato. Aquí surge otro elemento: buena parte de esas discusiones son protagonizadas por mujeres. La razón pasa porque las figuras femeninas suelen ser las más destacadas en el teatro de revistas y los capocómicos como Tristán, Santiago Bal y otros, no se enredan tanto en problemas televisados.

Lo que es claro es que la pantalla chica desfigura todo el asunto. Tengamos en cuenta que las apariciones en televisión generan la sensación de que problemas de celos y de intercambio de insultos entre dos vedettes son gigantes, cuando tal vez no lo sean. De este modo los encontronazos se convierten, también, en carteles publicitarios que ayudan a que tal o cual obra se vuelva la más controvertida o la más disputada. Y de eso solo nos llegan los ecos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar