Memphis dice adiós

HUGO GARCÍA ROBLES

La potencia vital del jazz es uno de los fenómenos más interesantes de toda la historia de la música. Expresa de modo tan nítido la libertad creadora que es casi paradojal que provenga del mundo afro americano, cuando soportaba la más terrible de las situaciones conexas al trabajo esclavo y el racismo. Esa música, además, supo ganar adeptos a lo largo y ancho del mundo. Herencia y seguidores ha tenido y tiene. Entre nosotros la Memphis Jazz Band es uno de los conjuntos uruguayos más fieles a sus modelos. Dejamos expresamente de lado la influencia que ejerció en muchos compositores cultos de los primeros años del siglo XX, como Debussy, Stravinsky, Ravel, Milhaud, sin olvidar el aporte hecho por Gershwin.

Bajo la dirección del trompetista y cantante Rodolfo Schuster, la Memphis despide al año presentándose el sábado 5 de noviembre, a las 21 horas, en la sala de La Colmena. El programa, muy atractivo cubre estilos y épocas muy distintas, recreándolos para dar razón al recordado Grezzi que llamaba a esos temas "siemprevivas".

El primer número, Someday you`ll be sorry, se escuchará al modo que empleara Louis Armstrong. Sigue el bolero Bésame mucho, tema que cantara Elvis y que Oscar Alemán hacía de modo jazzístico. La Memphis lo interpreta a la manera que usaron Dave Brubeck y Paul Desmond.

Un salto de época y estilo lo marca Night in Tunisia, que evoca a Miles Davies y Dizzy Gillespie. Con No regrets el programa recuerda a Billie Holiday, quien en los `30 cantó acompañada por estrellas del jazz como Teddy Wilson, para citar solamente a una. Enseguida Poor butterfly, de belleza melódica insuperable recuerda al genial Santiago Luz, el clarinetista uruguayo que podría haber sonado con los mejores de New Orleans sin demérito. A través de otros temas desfilan Duke Ellington, Django Reinhardt o los Estudiantes Holandeses. No faltan tampoco temas que homenajean a Bing Crosby y a Nat King Cole.

Una perla es MIMI, provenientes de Maurice Chevalier y que Benny Goodman interpretara después de su estadía en París. En una palabra, un verdadero festín sonoro que refleja Schuster y su banda: Damiano (piano), López (bajo), Freire (trompeta), Gutiérrez (saxo y clarinete) y Roverano (batería).

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