JORGE ABBONDANZA
Una muestra de fotografía documental del arquitecto Juan Pedro Margenat y otra de fotos artísticas de Roberto Schettini se exhiben en las salas del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, sobre la planta baja de Rincón 575.
Tiempos modernos era hace dos años el título que Margenat impuso al libro que dedicó a la arquitectura uruguaya del período 1925-1940 vinculada a los movimientos de vanguardia de la época. Lo que ahora expone en el MTOP es parte del notable esfuerzo investigador que culminó en 2009 con aquel tomo, cuando el autor hizo un relevamiento personal de los ejemplos de mayor interés entre las obras de sus colegas de aquella etapa del siglo XX, tanto en Montevideo como en el resto del país. El resultado fue un panorama "sin exclusiones" (como él mismo señala) de los empujes innovadores de la arquitectura nacional de hace 80 años, que reaparece en esta muestra a través de algunas de las obras de mayor importancia, fotografiadas personalmente por Margenat.
Los montevideanos no suelen detenerse ni levantar la mirada para apreciar la riqueza de lo que unos cuantos maestros de la arquitectura del pasado aportaron a la ciudad, de manera que puede ser útil una exposición testimonial como esta para que redescubran el paisaje urbano en el que viven. Y esa necesidad parece redoblarse en estas fechas, en torno a la celebración de los Días del Patrimonio, para que la caudalosa respuesta popular que obtienen esos días sirva también para reconocer ciertos valores edilicios delante de los cuales tanta gente pasa sin ver. En la selección efectuada por Margenat figuran por ejemplo el Hospital de Clínicas (1930, Arq. Surraco), el Palacio Lapido (1929, Aubriot y Valabrega), la Facultad de Ingeniería (1936, Vilamajó), el Palacio Municipal (1935, Cravotto) o la Caja de Jubilaciones (1937, Arbeleche y Canale).
Claro que la lista de edificaciones destacadas del período debe ampliarse con trabajos de gente como Herrán, Scasso, Lorente, Fresnedo o De los Campos, Puente y Tournier, para abarcar la Aduana, el Estadio Centenario, la Bolsa de Comercio o la planta de combustibles de Ancap, entre otros puntos que Margenat no solo sabe completar con ejemplos del interior del país sino con la prolija contextualización que llevaba a cabo en el libro para ubicar a esos arquitectos en el marco de los movimientos renovadores del momento en Europa y el resto de América, así como las relaciones entre arquitectura, artes visuales y tendencias del diseño en materia de artes aplicadas.
La hilera de fotos de Margenat permite ahora estimar los rasgos de modernidad que la construcción de 1925-1940 aportó al Uruguay, un servicio doblemente necesario frente al empobrecimiento formal que acusa en los últimos tiempos una parte considerable del trabajo arquitectónico que puede observarse en Montevideo, con excepciones que no hacen más que confirmar la regla.
OTRAS FOTOGRAFÍAS. En las salas del MTOP, y a pocos metros de esas imágenes documentales, puede recorrerse la muestra del fotógrafo Roberto Schettini, volcado en cambio a una elaboración puramente plástica de sus temas, sumergidos en una obstinada penumbra que actúa como un velo de seducción, y hasta de misterio, recubriéndolos hasta convertir cada obra en un ejercicio de informalismo pictórico, con la única diferencia de que en este caso la mano del artista se ha limitado a oprimir un botón. Es cautivador el grado en que Schettini permite que algunos perfiles y objetos apenas se definan en medio del manto de oscuridad, donde alcanza un estupendo manejo de su gama de grises que domina sobre unos pocos focos de luz y sobre la presencia casi furtiva de otros colores.
Lo que este fotógrafo conquista es un lenguaje personal de intenso lirismo, que de paso invita al público a acompañarlo en ese viaje crepuscular donde las cosas solamente se sugieren y donde la fotografía vuelve a demostrar que es capaz de alzarse hasta los niveles de expresividad, de riqueza de significados y de interés visual de cualquier otra modalidad artística.