La Policía chilena reprimió severamente a miles de estudiantes que trataban de marchar por el centro de Santiago, pese a la prohibición del gobierno, para protestar tras el fracaso de las negociaciones para reformar la educación.
Alrededor de 10.000 jóvenes se concentraron en la plaza Italia, escenario habitual de manifestaciones, para desafiar la prohibición oficial. Pero antes de comenzar la marcha, carros lanza-agua y gases lacrimógenos entraron en acción para dispersar a los manifestantes. La policía montada también cargó contra los estudiantes.
Una gran cantidad de agentes fue emplazada en el sector para impedir a la multitud marchar y luego de la dispersión la policía extendió su represión hacia establecimientos universitarios cercanos, donde se habían guarecido algunos estudiantes.
El accionar de carabineros dejó varias personas heridas, y un camarógrafo junto a un periodista de Chilevisión resultaron detenidos cuando realizaban su trabajo en Plaza Italia.
Un grupo de dirigentes estudiantiles, entre ellos la presidenta de la federación de la Universidad de Chile y vocera del movimiento Camila Vallejos, intentó encabezar la marcha con un lienzo que proclamaba "Unidos con más fuerza". La Policía les lanzó potentes chorros de agua y luego gases lacrimógenos.
La joven dirigente comentó posteriormente en Twitter que "después de cinco meses movilizados seguimos con más de lo mismo y continúa la represión más brutal que nunca". En otro mensaje en la red social, sostuvo que "la violencia de hoy no tiene precedente".
Finalmente, Vallejos llamó a un "caceroleo" nocturno.
Pequeños grupos eludieron la acción policial y se dirigieron por la avenida Bernardo O´Higgins, siguiendo el recorrido de la marcha que las autoridades no autorizaron, hasta las cercanías de la sede de gobierno y varios encapuchados realizaron desmanes. Una cantidad indeterminada de personas fue detenida.
La prensa tampoco escapó de la severidad policial y varios periodistas resultaron lesionados, según informaron canales de televisiones y emisoras.
Era la protesta 37 contra el gobierno del presidente Sebastián Piñera desde que se inició en abril la rebelión de los estudiantes secundarios y universitarios, respaldados por el Colegio de Profesores, contra el modelo educacional chileno.
El miércoles se efectuó la primera reunión formal, tras otros encuentros incluso uno al que convocó Piñera, en la que se debía abordar entre los dirigentes estudiantiles y de los maestros las reformas demandas, especialmente el término del lucro.
Pero, como ya lo había anticipado el mandatario derechista a fines de la semana pasada, en la reunión encabezada por el ministro de Educación, Felipe Bulnes, el gobierno no estuvo dispuesto a terminar los aportes estatales a establecimientos con fines de lucro.
"No es una política justa, sino que es regresiva, que los pobres subsidien la educación de los más ricos pidiendo gratuidad para todos", sostuvo el ministro de Educación tras el fracaso de la reunión.
Vallejos refutó los argumentos oficiales en una rueda de prensa celebrada el jueves poco antes del intento de manifestación.
"El gobierno ha dicho que no quiere que los más pobres financien a los más ricos. Nosotros tampoco queremos que los pobres financien a los más ricos, sino que los ricos financien a los pobres y a los sectores medios y eso ¿como se hace?: a través de una reforma tributaria", dijo la dirigente.
Vallejos insistió en que el mecanismo del gobierno de financiar estudios de los más pobres con becas es indiscriminado, porque se hace sin importar a la institución que lo haga y muchas de ellas se lucran con la educación.
Por su parte, el presidente de los estudiantes de la Universidad de Santiago, Camilo Ballesteros, en declaraciones a la televisión estatal manifestó que el gobierno ha sido intransigente y que "incluso nos ha presionado para poder quebrar esta mesa, que finalmente va a estancar un proceso para generar un cambio real".
Ansa y AP