Tras una gran expectativa sobre qué pasaría con el apero del caudillo nacionalista Aparicio Saravia, no hubo ofertas y las dudas quedaron en la nada.
Se había especulado sobre quién sería el nuevo dueño e incluso desde el Partido Nacional se creía que podían ser fondos extranjeros quienes se hicieran con los bienes en el remate de hoy.
Unas 100 personas se acercaron a la subasta en la casa Bavastro, en plena Ciudad Vieja, y algunos legisladores blancos estuvieron presentes, según pudo saber El País desde el lugar.
Incluso, momentos antes del remate, el presidente del Directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Heber, se reunió con algunos organizadores del remate, en lo que pareció ser un intento por frenar la venta.
Llegó el momento de golpear el martillo y decir "vendido" y no hubo nadie que ofertara por los históricos bienes. El apero de Saravia se había fijado con una base de US$320 mil y nadie ofertó, lo que hace que de momento el apero permanezca en manos de la familia.
Diputados y senadores blancos habían buscado frenar el remate y solicitaron la intervención del gobierno en la subasta para "preservar un bien patrimonial vinculado a la historia del Uruguay". Se pretendía que el Estado participara en la puja o adquiriera los bienes.