Emotiva recepción a Medina en noche de estreno porteño

Obra. La actriz hace "Ceremonia secreta" junto a Fandiño

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Visiblemente emocionada, Estela Medina contemplaba la ovación recibida el martes por 500 personas, entre colegas y críticos argentinos, en una función especial de "Ceremonia secreta", que protagoniza junto a Soledad Fandiño.

Se trata de la adaptación de una novela gótica del Siglo XIX escrita por Marco Denevi, y dirigida por Oscar Barney Finn, en la que narra la historia de una mujer gris y solterona, que un día se topa en el tranvía con una chica autista que le pide -desesperada- que nunca más la vaya a dejar sola.

La celebración de esta oscura ceremonia tuvo lugar en el teatro que lleva el nombre de Margarita Xirgu, actriz que Medina considera su maestra. Ahí, el frío, la noche y las calles adoquinadas, acompañadas de veredas con casas antiguas tan típicas del barrio de San Telmo, servían como contexto ideal para presenciar la obra.

Ya en la sala, la señorita Leónides Arrufat (Medina) salía a escena en medio de un cementerio para hablarle a la tumba de su hermano como lo hacía también con otros familiares. En ese tenebroso sitio se encuentra con una no menos temerosa y desalineada Cecilia (Fandiño) con quien mantiene desde entoces una extraña relación de madre e hija.

En esta obra, los uruguayos pueden entender que el impecable desempeño de Medina no es fruto de la casualidad. El público argentino, por su parte, puede confirmar por qué es la ganadora del premio Konex a la mejor actriz del Mercosur.

Fandiño, en tanto, conmueve a propios y extraños. De esa modelo devenida a actriz de teleteatro infanto-juvenil y costumbrista, que utiliza su belleza como herramienta para cautivar al público, en esta obra pasó a las grandes ligas de la escena teatral. La joven emociona a propios y extraños. Se muestra a la altura de una experta en esto del arte dramático como Medina, con quien debe convivir en el escenario más de las tres cuartas partes de la obra.

A ellas dos, se suman las actuaciones especiales de Susana Lanteri y Ana María Casó que interpretan acertadamente a dos arpías, que atormentan un poco más el complejo mundo de Cecilia. Ellas, además, aportan un toque de humor ácido que es el único que puede adaptarse a esta obra tan oscura.

Todo, sin embargo, encaja en su justa medida. Los 70 minutos que dura la obra son una ceremonia cargada de muerte pero, no por eso, carece de participaciones que la llenan de vida.

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