Alertan por enfermedad vascular que se subestima

EVP. En su manifestación más grave puede producir la muerte por una hemorragia

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LETICIA COSTA DELGADO

Cada año más de 100.000 uruguayos padecen enfermedad vascular periférica: aterosclerosis de los vasos sanguíneos que irrigan las piernas, el cerebro y el riñón, entre otros órganos. Puede ser mortal, pero muchos médicos la subestiman.

Dentro de las patologías vinculadas al sistema circulatorio la atención suele concentrarse en el corazón. Las personas se cuidan de alimentos ricos en grasa, miden su nivel de colesterol y, si tienen antecedentes familiares u otros factores de riesgo, ven en el infarto de miocardio un peligro mortal del que deben escapar.

Sin embargo, otro grupo de problemas circulatorios comparten los mismos factores de riesgo -hipertensión, tabaquismo, diabetes, obesidad- y afectan al organismo incluso de forma más silenciosa.

La enfermedad vascular periférica (EVP) consiste en el daño u obstrucción de los vasos sanguíneos más alejados del corazón: las arterias y venas periféricas. Las arterias y venas periféricas transportan sangre hacia y desde los músculos de los brazos y las piernas, y los órganos del abdomen. La EVP también afecta a las arterias que llevan sangre al cerebro.

Su incidencia anual a nivel nacional se estima entre dos y cuatro personas cada 1.000 habitantes. Pero Alejandro Esperón, profesor grado 4 de Cirugía Vascular en la Facultad de Medicina, considera que está subdiagnosticada. Mario Zelarrayán, director ejecutivo de la Comisión Honoraria para la Salud cardiovascular, coincidió.

"En Uruguay está muy bien asistida la enfermedad cardiológica, pero muy mal la periférica", consideró Esperón. Según el especialista, cuando una persona siente un dolor intenso en el pecho, el médico no duda en examinarle el corazón, pero no siempre presta atención a la arteria aorta, que atraviesa el tórax. "Capaz que la persona se va para la casa y se muere por un aneurisma de aorta".

Los aneurismas de aorta se encuentran entre las consecuencias más graves de la EVP. La pared de un vaso sanguíneo se dilata y, si se estira demasiado, se rompe. La persona sufre una hemorragia masiva y si no la operan de inmediato, muere.

Para Esperón, expresidente de la Sociedad de Cirugía Vascular, sobrevivir a un aneurisma de aorta en Uruguay es cuestión de suerte. "Los resultados de las cirugías (vasculares) de urgencia en general son malos, porque se improvisa", dijo.

La mayoría de las mutualistas y los hospitales no cuentan con el equipo necesario, agregó el cirujano, entonces, si el médico tiene buena voluntad y sabe a dónde recurrir para obtener la tecnología que necesita, el paciente se salva. Si no, no. "Es algo casual. No hay un sistema montado para que estas personas se salven", agregó.

Para él, así como financia intervenciones cardíacas, el Fondo Nacional de Recursos debería financiar equipos que aseguren un mejor tratamiento.

ATENCIÓN. Recientemente, el Hospital de Clínicas inauguró un centro cardiovascular que atiende tanto problemas vinculados al corazón como a la EVP. El objetivo es optimizar la atención de las enfermedades vasculares en su conjunto.

Semanalmente, entre 20 y 30 pacientes pasan por el centro con algún problema vinculado a la EVP. Cada año, estimó Esperón, el Hospital de Clínicas realiza entre 200 y 300 cirugías por patologías asociadas a las arterias y las venas periféricas.

Los problemas en la aorta no son las únicas complicaciones de esta enfermedad. Si se forman placas de calcio o grasas en las arterias que van al cerebro pueden producir hemiplegias; si la obstrucción afecta a las arterias que van al riñón, el paciente puede quedar sometido a diálisis; y si el problema se genera en las que irrigan los miembros, puede ser sometido a amputaciones.

La gravedad dependerá de dónde se localice la afección, cuántas arterias afecte y que los vasos sanguíneos sanos puedan compensar la reducción del flujo sanguíneo.

En sus manifestaciones menos agresivas la EVP produce dolor muscular en las piernas, porque la sangre que llega a los miembros no es suficiente. "Duele al caminar", explicó Esperón. "En algunos casos duele incluso estando en reposo y la pierna queda fría". La recuperación en estos casos, exige fisioterapia y reeducación postural.

Obesos tienen más riesgos

La prevención de la Enfermedad Vascular Periférica (EVP) pasa por evitar los mismos riesgos que previenen los problemas cardíacos.

Se recomienda no fumar, llevar una dieta moderada, controlar la presión arterial y practicar ejercicio.

Al igual que sucede con el infarto de miocardio, las personas obesas y diabéticas tienen más riesgo de padecerla.

En sus manifestaciones menos graves, la EVP produce dolor en las articulaciones inferiores porque la sangre no llega en cantidad suficiente.

Se forman placas de calcio y grasa en los vasos sanguíneos y si la circulación es muy precaria puede provocar amputaciones.

Los accidentes más graves asociados a la EVP son las hemiplejias, la pérdida de riñones y el aneurisma de aorta, dilatación de las paredes de un vaso que puede provocar la muerte del paciente por una hemorragia masiva.

El tratamiento va desde el control de los factores de riesgo hasta intervenciones quirúrgicas como la colocación de endoprótesis aórticas.

Uno de cada dos pacientes no tiene síntomas. Cuando estos aparecen sueles ser debilidad y dolor en las piernas.

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