Escollos en la oposición para lograr un cambio de gobierno

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DANIEL HERRERA LUSSICH

La abrumadora ventaja de Cristina Fernández de Kirchner en las primarias confirman que la prosperidad económica que reina desde hace unos años en la región, y la aguda división y ausencia de liderazgos que existe en los partidos políticos opositores, han sido factores decisivos para inclinar los pronunciamientos populares.

La notoria mejoría en los bolsillos de la gente, derivada de la avalancha de inversiones y el alza de los precios de las materias primas, han fragilizado la memoria del elector que a la hora de ir a las urnas olvida los "pecados y viejos rencores" con los candidatos.

Uruguay vive en la actualidad un panorama, por ahora, bastante similar. Un gobierno dividido y que ha convertido en un hecho habitual lanzar una confusa cadena de proyectos que no ven la luz, y que en el fondo son un factor de distracción ante problemas internos o errores de gestión. Y en tanto, hay asuntos "clave" que golpean a una población preocupada por la inseguridad pública y la educación, que sigue totalmente sin rumbo. También emergen otros asuntos que agitan a todos. El ejemplo más notorio se da en el sector de la salud.

El Ejecutivo de José Mujica, con esas dificultades conocidas, con caídas en los sondeos de opinión, mantiene su mejor cara en base a los precios de los "commodities", una situación favorable en materia de salarios, baja del desempleo (se sitúa casi en 5,5%, un descenso histórico), un razonable incremento del consumo y una moneda fuerte. Hay récord de venta de vehículos y un notorio incremento de la construcción; un viento de popa que rema absolutamente a favor. Sin olvidar que se debe sumar el rédito del entusiasmo general nacido por los éxitos futbolísticos.

Este es el panorama actual para Mujica. Mientras, a su frente, se planta una oposición sin organización ni unidad y ocupada en roces y peleas internas, carente de figuras carismáticas que alienten en la gente la esperanza del cambio.

OPOSICIÓN: SOLO VOCES. Los blancos, tras el abrazo que selló la fórmula presidencial Lacalle-Larrañaga, fue el mejor síntoma de unidad, que se borró al poco tiempo, para dar paso a pujas intestinas y una política de vaivenes ante al gobierno frentista. No existe un liderazgo claro, acentuado después de la doble renuncia del senador Luis Alberto Lacalle, que no encuentra muchas puertas abiertas en sus propias tiendas nacionalistas, para un aconsejable camino de legislador experiente y con estilete pronto para llegar a los puntos débiles del gobierno.

Luis Alberto Heber, senador y veterano en los cruces políticos, pese a su edad todavía temprana, quedó dirigiendo los destinos del Directorio blanco. Marca un perfil opositor al gobierno, sin demasiado radicalismo, abocado desde su nuevo cargo a una tarea de llegada a todo el país. Es una figura llamada a luchar en las internas para integrar la fórmula presidencial.

Ana Lía Piñeyrúa, diputada, tiene el apoyo de grupos herreristas para salir también a la cancha a la hora de definir candidaturas presidenciales. El actual presidente de la Cámara de Diputados, Luis Alberto Lacalle Pou, activo dirigente en Canelones y Montevideo, buscará figurar en la nómina al Senado y sumar posiciones para una eventual nominación presidencial en el otro período de gobierno.

El senador Francisco Gallinal, líder de Correntada Wilsonistas, es otro seguro postulante a la interna blanca para integrar la fórmula presidencial.

En filas de Alianza Nacional se mantiene la preeminencia del senador Jorge Larrañaga, aparentemente con menor impulso que en períodos anteriores previo a las internas. Ha observado una posición de diálogo con el gobierno de José Mujica y de tensión con el Partido Colorado. Las versiones de deserciones en Alianza Nacional fueron muy insistentes, tanto que el propio Larrañaga convocó a los principales dirigentes y sin medias tintas interrogó si seguían con él o había gente dispuesta a dar paso a un alejamiento. No hubo respuestas afirmativas. Pero se rumorea, en tiendas bien informadas, no confirmadas por los protagonistas, que el senador Sergio Abreu, de dilatada carrera política y en cargos de enorme peso, claro en su actitud opositora al actual gobierno, podría estar entre los grupos del sector que aspiran a levantar su nombre para la Presidencia. Y en el barajar nombres para la futura lista al Senado se menciona a los diputados Javier García y Jorge Gandini, dos de los legisladores más activos del nacionalismo y que constantemente marcan los tropiezos del gobierno, especialmente en los temas referidos a la Salud, Defensa y Presupuesto.

Una incógnita, en cuanto a caudal electoral, la representa el senador Jorge Saravia, electo por la lista 609 del Frente Amplio e incorporado al Partido Nacional en forma independiente. Unos sostienen que tiene arraigo en el interior del país, que suma colorados y militantes que arrastró cuando se incorporó a los grupos de Mujica; otros en cambio se inclinan por su escaso caudal electoral. Su ascendencia familiar y su parecido a Aparicio Saravia sin duda son un buen respaldo. Se han incorporado a sus filas el exsenador Julio Lara, la exdiputada Beatriz Argimón, el exdiputado Arturo Heber y se encuentra en conversaciones con el diputado Pablo Abdala. Saravia ha reiterado sus aspiraciones de correr en la próxima contienda blanca.

COLORADOS: SOLITARIO. El senador Pedro Bordaberry, líder del sector mayoritario colorado, Vamos Uruguay, surge como la única figura con cierta chance de llegar a la puja electoral por la Presidencia. Ha venido en leve, pero constante ascenso desde que inició sus actividades públicas como ministro, candidato a la Intendencia de Montevideo y a la Presidencia.

En la actualidad se señala que individualmente está entre los preferidos en los sondeos de opinión entre los posibles candidatos de los partidos tradicionales.

Su idea de relanzar la recolección de firmas para bajar la edad de imputabilidad de los menores (que cuenta con el 70% a favor de la población), su decidida oposición al gobierno y el reciente "rife y rafe" con el expresidente Tabaré Vázquez, obligándolo a un pronunciamiento público sobre la minoridad, le han ganado simpatías entre la población, descontenta con el gobierno.

Proba, que encabeza el senador Amorín Batlle, mantiene el mismo esquema de la elección anterior, que lo llevó al segundo lugar en las internas. Los "viejos caciques" colorados, el dos veces presidente Julio María Sanguinetti, y el expresidente Jorge Batlle, sin actividad proselitista, surgen como valiosos consejeros, sin embanderamientos sectoriales, opinando en charlas públicas sobre temas prioritarios para el país.

FA: FALTA ACOMPAÑANTE. El Dr. Tabaré Vázquez es el seguro candidato a la Presidencia por la coalición. Cuenta con el "visto bueno" de todos los sectores.

En febrero se manejó como compañero de fórmula al actual presidente de Ancap, Raúl Sendic, hijo del líder histórico tupamaro. Hoy su nombre sigue tallando, pero han surgido otros postulantes del MPP, como posibles rivales: el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, que se afirmaría de ampliarse y tener éxito los indicios de movilidad del gobierno para luchar más abiertamente contra la delincuencia. Es hombre de confianza y amistad del presidente Mujica. Una situación bastante similar ocurre con Pedro Buonomo, asesor de valía y muy allegado también al primer mandatario, graduado en Harvard.

Su nombre tendría especial vigencia como figura relevante del MPP, sector que exigirá la vicepresidencia, detrás de lo que para todos los sectores del FA es la indiscutible candidatura de Vázquez.

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