MATÍAS CASTRO
Este lunes los miembros originales de la emblemática e influyente banda de heavy metal Black Sabbath se reunieron para comenzar a ensayar en secreto. Hace dos semanas resolvieron que la banda estaba en condiciones de reunirse.
Para muchos, especialmente para quienes no los vieron juntos en 1997, probablemente será la reunión más esperada del rock y, en particular, del heavy metal. El baterista Bill Ward, el guitarrista Tomy Iommi, el bajista Geezer Butler y Ozzy Osbourne planean una próxima gira y, posiblemente, un disco nuevo. Iommi y Ward tienen 63 años mientras que Osbourne y Butler tienen 62 y cada una de sus carreras, con sus notorias diferencias, demuestran que nunca es tarde para volver a los escenarios con los viejos amigos. Especialmente con aquellos que se comenzó a tocar en 1969 y con los que se vendieron unos cien millones de discos, además de haber logrado reconocimientos unánimes por sus contribuciones a la historia del rock y del heavy metal.
"Nunca se sabe", ha dicho una y otra vez el mediático Ozzy Osbourne cuando le preguntaban sobre una posible reunión. "Nunca va a pasar", llegó a afirmar categóricamente Butler. Y aunque ya se habían juntado en 1997 para tocar en vivo y esa experiencia puntual quedó registrada en el disco Reunion, esta vez los cuatro británicos estarían apuntando más alto. Ya pasaron tres décadas desde que echaron a Ozzy por sus problemas con el alcohol y las drogas y la historia ha demostrado que, a pesar de todo, se logró mantener como una leyenda viviente, un rock star inquieto y, por supuesto, un mediático irredimible.
En una entrevista con el diario británico Birmingham Mail, Iommi confirmó la noticia y agregó que han estado escribiendo nuevas canciones. "Todo se ha mantenido en secreto. Lo peor ha sido tratar de contener a Ozzy que estuvo haciendo un montón de programas de TV y se le preguntó muchas veces sobre la reunión y él siempre decía: `bueno, nunca digas nunca…`", comentó.
Esto coincide más o menos con el inminente lanzamiento de la autobiografía de Iommi en noviembre, cuyo título, justamente, será Iron Man: Mi viaje por el cielo y el infierno con Black Sabbath. Irónicamente él y Osbourne protagonizaron el año pasado una disputa judicial en la que reclamaban la titularidad del nombre Black Sabbath.
La historia oficial es que el tema que dio nombre al grupo en 1969 fue creado por Osbourne y Butler luego de que éste se sorprendiera al ver una larga cola de gente esperando en un cine para ver la película Black Sabbath, de Mario Bava. "Es raro que la gente gaste tanto dinero para ver películas de miedo", dijo supuestamente Butler en ese momento, sin imaginar lo que pasaría en las décadas siguientes con series de éxito como las de Pesadilla, Viernes 13, El juego del miedo y muchas otras. Pero en ese momento el comentario les sirvió para buscar sus propios caminos y romper con el espíritu flower power de la época.
Las cosas han cambiado mucho en cuatro décadas y los cuatro de Black Sabbath, en particular Ozzy, lo tienen muy claro. La alternativa que ellos presentaron en su momento hoy es parte del gran show. Eso, en definitiva, es lo que los hace legendarios.
Un film para Ozzy
A algunos les resultará irónico que un roquero que coqueteó durante años con ofrecer una imágen diabólica reciba hoy un documental sobre su vida llamado Dios bendiga a Ozzy Osbourne. El film tendrá un estreno limitado en Estados Unidos dentro de poco y ha circulado por festivales de su país. Está producido por Jacko Productions, que es, precisamente, la empresa de video de su hijo Jack Osbourne. Todo queda en familia.