El menor apodado "Ricky" cortó unas rejas y escapó del Hogar Puertas. Esta vez la fuga duró muy poco: lograron recapturar a este sujeto acusado del homicidio de un guardia de seguridad y, según él mismo detalló, involucrado recientemente en seis rapiñas contra bancos e instituciones financieras.
Un adolescente peligroso. Uno de muchos. Pero la cuestión es que la sociedad debe procurar la rehabilitación de los menores delincuentes y no aislarlos en condiciones infrahumanas, por grande que sea el rechazo que provoque su conducta. ¿Qué hacer pues con "Ricky" y otros de su calaña?
Esta última interrogante surge justamente cuando está en discusión el uso de módulos metálicos para recluir menores confiados al INAU. Reclusión que la jueza Estrella Pérez Azziz prohibió expresamente, diciendo que "con solo media hora de internación en esos módulos, los derechos fundamentales de respeto y dignidad de la persona humana estarán lesionados".
Tampoco son lugares adecuados para alojar a adolescentes, otros recintos del INAU. Por ejemplo, el abogado defensor de Menores Daniel Sayagués señaló tal cosa respecto de "el hogar SER de la Colonia Berro, donde están internados varias decenas de adolescentes en este momento. Están hacinados defecando y orinando en un balde".
La delincuencia juvenil es una plaga de nuestro tiempo. Se extiende y debe ser enfrentada con energía. Pero también urge evitar que los jóvenes caigan más bajo aun, al quedar encerrados en ámbitos detestables donde se forman nuevas bandas y sujetos como el "Ricky" (que amasó una pequeña fortuna), obtienen y distribuyen a su gusto desde drogas y armas hasta limas para cortar barrotes.