El 911

Los acampantes que vivieron un dramático trance pero afortunadamente fueron rescatados de una inundación sorpresiva, lograron pedir auxilio a través del teléfono 911, pero las características de esa comunicación, replantean una realidad seria: que dicho número, que debería ser una forma infalible de pedir auxilio, no es confiable.

En el caso mencionado, los acampantes hicieron 81 llamadas, pero por baja señal, sólo tres y entrecortadas, llegaron a destino.

Cada día, miles de llamadas son cursadas al teléfono 911 pero cabe preguntarse cuántas son acogidas por la central correspondiente. Esta y otras interrogantes estuvieron incluidas en un pedido de informes, remitido por el diputado Aníbal Gloodtdofsky en mayo de 2010. La exhaustiva respuesta de aquel entonces, no eliminó las dudas sobre la eficiencia del servicio, las que continúan, al menos desde 2008, cuando una niña fracasó en su intento de usarlo para pedir auxilio. La menor fue asesinada. En aquel momento se dijo que en pocos meses, el servicio estaría regularizado, lo cual no ocurrió.

En 2007, el hoy subsecretario de Interior Jorge Vázquez, compró un sofisticado sistema en China, equipo que mejoraría al 911 y combinaría otra serie de funciones para aumentar la seguridad, pero pasaron los años y todavía no funciona como se esperaba y mientras tanto, el 911 continúa siendo regular.

Algo penoso en un país acogotado por la inseguridad, donde los ciudadanos ven crecer la delincuencia día a día, soportan homicidios, hurtos, rapiñas, secuestros y toda clase de delitos que muestran la necesidad de que se pongan en marcha todos los recursos imaginables. El 15 de julio el diputado Borsari presentó un nuevo pedido de informes.

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