MATÍAS CASTRO
Ni siquiera Lady Gaga se salvó. Una serie de fotos que se tomó hace dos años sin ropa y que nunca fueron publicadas salieron a la luz este martes sin su autorización. Si enumeramos la seguidilla de hechos similares que se dieron en las últimas dos semanas parecería que todo parte de la misma mano o que, al menos, responde al mismo plan. Tuvimos a Silvina Escudero, también a Romina Ricci y, por encima de todo, a Juana viale y Gonzalo Valenzuela. Fotos no autorizadas de todos salieron a la luz en cuestión de dos semanas como una seguidilla que, hasta donde yo tengo noticia, es inédita. Y el remate fue esta semana con Lady Gaga.
Casos de fotos y videos no autorizados que salen a la luz hay por montones y la mayoría vienen de Estados Unidos. En el Río de la Plata había algunos antecedentes, como el recordado video de Wanda Nara o la foto de Mónica Farro. Si se rastrea más hacia atrás aparecerán muchos otros nombres, como Pamela Anderson (probablemente el video porno más famoso de todos), Paris Hilton, Lindsay Lohan, Vanessa Hudgens y muchas más. ¿Quién se acuerda realmente de estos casos? De verdad, poca gente. Al menos estoy seguro que el grueso del público no tiene muy presente dichas historias.
La aparición de esta clase de fotos, como ya he dicho, no suele tener un efecto mucho más duradero que la sorpresa del momento. Si se entiende por escándalo lo que provocó la divulgación, por ejemplo, del video porno casero de Paris Hilton, entonces el escándalo es más o menos como la vacuna BCG. Para un niño en el momento en que la jeringa está por tocar su brazo esta vacuna parece lo más terrible que le pasará jamás, pero un segundo después pasa a ser un pellizcón que ni se asemeja a los raspones y moretones que se da cuando se cae de la bicicleta. Las fotos impresionan al momento de verlas, pero un instante después pasan a la historia. Es todo una cuestión de golpes de efecto que sirven para vender revistas y tener algo de qué hablar, no mucho más.