JORGE ABBONDANZA
Hasta el 6 de agosto se mantiene habilitada en la Alianza Francesa (B. Artigas 1271) la exposición de pintura de Fabián Perciante, titulada "Acontecimiento y Quid", aunque la obra exhibida tiene más interés que ese nombre un poco impenetrable.
Lo primero que impresiona al visitante es el temperamento del artista. Se hamaca resueltamente entre caminos variados, desde la geometría hasta el expresionismo, pero a lo largo de esa oscilación no deja de manifestar su riqueza de lenguaje, demostrando que la pintura es un instrumento liberador de su amplia capacidad expresiva y de la impaciencia que ella trasluce como fuerza motriz de los trabajos. En esta exposición hay piezas que exploran una imagen orgánica llena de opulencias formales y en su vecindad hay obras solo confiadas a la simple elocuencia de las líneas rectas, como si el encendido sensualismo y la frialdad pudieran darse la mano en un diálogo que Perciante recorre con visible desenfado, revelando cómo una de esas vertientes no es excluyente de la otra sino que la proximidad articula ambos extremos, otorgándoles sugerencias adicionales y contrastes que redoblan la fuerza de cada uno.
Se mueve con desenvoltura entre el rigor del concretismo y el trasluz erótico de las siluetas viscerales, complaciéndose en salvar esas distancias y revelando la tensión que vuelca en el proceso. Eso permite al observador internarse en su práctica de un oficio que quizá no haya encontrado todavía el eje definitivo de sus búsquedas, pero que contagia de todos modos la energía -y ocasionalmente la intensidad- que impone a esos abordajes, donde una floreciente paleta incorpora riquezas adicionales. Por ello es tan placentero recorrer sus trabajos, porque de todas las opciones que propone sabe extraer un saldo de seducción y de persistente interés que vitalizan su pintura.
Nacido en Montevideo en 1972, Perciante estudió en la escuela que una barroca terminología actual ha bautizado Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes. El artista ha incursionado en fotografía y cine, pero últimamente se dedica mayormente a la pintura. Expuso en Bruselas, en Alicante y en Bogotá, al margen de sus muestras montevideanas, y está desarrollando una vigorosa capacidad que aconseja seguir con atención su trayectoria. Desde algunas imágenes que parecen aludir a momias andinas o sugerir formas genitales, hasta sus diagramas geométricos con un rayado a veces vibrante, entrega una producción que permite desear su continuidad en ese oficio, porque el resultado vale la pena.