Vistiendo de riguroso blanco y con un pañuelo rojo sobre el cuello, miles de personas, entre españoles y turistas, dieron inicio a la fiesta de San Fermín con el tradicional "Chupinazo".
El alcalde de Pamplona, Enrique Maya, dio comienzo al primero de nueve días de fiestas y carreras con toros de San Fermín en esta ciudad del norte de España al encender el cohete, apodado "Chupinazo", desde un balcón que estaba a la vista de la multitud enardecida.( Vea la galería de imágenes )
Antes de que el "chupinazo" abra las fiestas al mediodía, el australiano Adam Espron, de 24 años, ya se ha visto atrapado por el ambiente: "Vengo para divertirme, para ir de fiesta con la gente de aquí y, sobre todo, para correr delante de los toros", asegura este joven alto y rubio con gafas de sol amarillas.
Con dos grandes vasos de sangría en la mano, el californiano de 30 años David Panijelene está eufórico al asegurar que "es la primera vez, estoy celebrando mi cumpleaños aquí".
Además de la juerga generalizada por las calles de Pamplona, muchos de los turistas quieren experimentar la subida de adrenalina de los encierros de toros, que tienen lugar todos los días a las 08h00 locales sobre un recorrido de 848,6 metros con el objetivo de correr lo más cerca posible de los toros, a riesgo de caer o sufrir una cornada.
Se trata de una tradición que se remonta al Siglo XIX cuando los toros eran llevados a pie hasta la plaza de toros, antes de la corrida.
Los animales recorren las callejuelas del casco antiguo de la ciudad a toda velocidad, hasta el coso, en 3 minutos y 55 segundos de media, rodeados por entre 2.000 y 3.500 corredores. De estos, entre 200 y 300 resultan heridos cada año, un 3% de gravedad.
Los encierros también pueden ser mortales. Desde 1911, han causado 15 muertos. El último en 2009: un español de 27 años, que sufrió una cornada en el cuello.
Dado la gran cantidad de excesos que ocurren en esta fiesta, pocas horas de sueño, consumo de alcohol o de droga, los organizadores ofrecen este año una aplicación iPhone gratuita, en inglés, para ayudar a los amantes de la fiesta a evaluar sus posibilidades de salir ilesos del encierro.
La fiesta de San Fermín, quedó inmortalizada en la novela de Fiesta (The Sun Also Rises) del escritor norteamericano Ernest Hemingway en 1927.
El famoso escritor y periodista estadounidense era un enamorado de estas fiestas, desde su primera visita en 1923. Las cubrió para el Toronto Post y las describió en su novela "Fiesta". Un relato fiel, apreciado por los pamploneses.
Un día de 1961, el novelista llamó al hotel de la Perla, su refugio pamplonés, para anular su reserva. Unos días después, el 2 de julio, ponía fin a su vida.
Desde entonces, la ciudad ya no tiene a su más famoso admirador, pero centenares de miles de jóvenes franceses, estadounidenses, británicos, australianos o neozelandeses, llegan cada año para conocer lo que Hemingway y los españoles conocen como la "Fiesta".
En base a agencias.