JUAN ORIBE STEMMER
El gobierno persiste en asignar más fondos a la enseñanza pública sin exigir ni resultados ni compromisos serios de reforma. El profesor Corbo explicó en El País que la cifra destinada a la enseñanza pública (1.217 millones de pesos), será el producto "de una acumulación de pedidos de los consejos desconcentrados" que "no permite una clara priorización de políticas educativas". La sociedad uruguaya continuará invirtiendo más en lo mismo.
Y lo mismo no es, precisamente, muy alentador.
En la Educación Primaria, el porcentaje de alumnos con extraedad (niños que tienen un retraso de dos o más años en sus estudios) se ha mantenido en el 10%-12% desde el año 1991. Como sucede con otros indicadores similares, ese problema se encuentra vinculado al clima educativo de cada hogar: cuanto más alto el nivel de educación de los padres, menor el retraso en los estudios.
En marzo, la presidenta del Consejo de Enseñanza Secundaria (CES) informó que el 21% de los alumnos en el primer año de liceo ingresaban con uno o más años de rezago. Ese es un promedio nacional. En Montevideo, el rezago llega al 25%. La presidenta del CES opinó que los jóvenes que ingresaban al liceo no se encontraban preparados y que eran potenciales desertores.
El sistema de la enseñanza no consigue retener a los jóvenes. Mientras que el 96 % de los jóvenes de 13 años asiste a algún establecimiento educativo, ese porcentaje cae al 80% en el caso de los jóvenes de 16 años, el 56% en el de los de 18 años y el 40,7% en el de los de 21 años. Visto de otra manera, casi el 60% de las personas de 21 años no concurre a ningún centro de estudios. Aquel panorama general muestra matices cuando se considera la situación económica de los hogares. Un estudio de Unicef revela que solamente el 7,8% de los jóvenes en el quintil más bajo culmina la educación media superior. En cambio, el 47% de los jóvenes en el cuarto quintil y el 70% de los jóvenes del quinto quintil consiguen esa meta.
En cierto sentido, la enseñanza de tercer nivel es el barómetro que indica la calidad de todo el sistema. La evaluación sobre los conocimientos de los estudiantes que ingresan que realiza la Facultad de Ingeniería de UdelaR (Búsqueda), concluye que los "estudiantes que egresan de bachillerato no han adquirido en una amplísima mayoría (más de 80%) las competencias y conocimientos mínimos, básicos e imprescindibles para iniciar con probabilidad de éxito sus estudios universitarios" en esa Facultad.
Pero, lo peor es que "se evidenciaron dificultades de comprensión lectora (idea principal), dificultades para sintetizar lo esencial, para distinguir explicación de descripción y para establecer conclusiones". Más de dos tercios de los estudiantes no fue capaz de identificar la idea principal de un texto breve. Lo que recuerda los resultados de las Pruebas PISA.
La enseñanza pública no es la única responsable de la situación. El problema es mucho más amplio. Pero también es cierto que la enseñanza pública debería ser el gran instrumento para remediar aquel fracaso. Y, todo lo indica, que hoy no cumple con ese rol esencial.
"La sociedad continuará invirtiendo más en lo mismo, y lo mismo no es muy alentador."