MARÍA EUGENIA LIMA
Para entrar a la habitación de Juan hay que usar túnica, barbijo y gorra; es que recién hace 10 días que lo trasplantaron del corazón y hay que protegerlo de posibles virus. Él está "feliz" y pensando en volver a Tacuarembó para ver a su hijo.
El viernes pasado le dieron el alta a Juan Machado. Pero antes almorzó a las 12, como siempre, en el Sanatorio Americano, y como no suele dormir siesta dijo que a esa hora estaba bien para la entrevista. Es así que a las 14 recibió a El País en su habitación, ocho días después de haber sido trasplantado del corazón, luego de 20 meses en lista de espera por un donante.
Hasta hace dos años Juan (39), oriundo de Tacuarembó, llevaba una vida normal: trabajaba en un depósito de una frutería y casi a diario jugaba al frontón en el club Estudiantes y en la Plaza de Deportes de la capital tacuaremboense. No tomaba alcohol ni fumaba. De pronto comenzó a fatigarse notoriamente. Entonces se le detectó la enfermedad. Juan tenía una insuficiencia cardíaca, con el corazón dilatado y un funcionamiento de solo 8%. Los médicos le informaron que requería de un trasplante cardíaco.
A raíz de la enfermedad, Juan ya no podía jugar a la pelota con su hijo Juan Martín de 4 años. No podía levantarlo, tampoco ir a buscarlo a la escuela, ni levantarlo en el baño: "Papito sos como un hombre de 100 años", recordó Juan que le dijo su hijo antes de la operación.
El 1° de junio, todo iba a empezar a cambiar. Ese día llamaron a Tacuarembó porque había un donante. Juan relató cómo fue el momento en que recibió esa llamada: "Yo estaba mirando un programa de trasplantes en la Televisión Española y sonó el teléfono pero no llegué a atender y me traje un teléfono al lado de la cama, pero me dormí. Después, una doctora me despertó por la ventana para hacerme los controles, me controló como siempre, pero noté que había algo distinto", dijo.
"Cuando mi hijo salió a la calle a andar en bicicleta llamé a la madre para avisarle que él estaba afuera y en el trabajo me dijeron que ella ya había salido. Entonces pensé que le había pasado algo, pero era que la habían llamado a ella para avisar del donante", prosiguió.
Y enseguida "llegó Fabiana con la noticia y me dijo: `¿Qué te parece un viajecito a Montevideo?` Y como estaba tan nerviosa, no me decía del todo qué era. `Vamos`, me decía con mucha felicidad y viajamos con mucha emoción y expectativa".
Aseguró que nunca pensó "que no iba a aparecer un donante, nunca bajé los brazos por mi hijo, por Juan Martín", dijo notoriamente emocionado, al mencionarlo.
El jueves 2 de junio entró al quirófano a las 00.30 y ahí lo estuvieron preparando y, como a las 3.30 de la mañana llegó el corazón del donante y a las 6.30 ya estaba afuera del quirófano. Fueron unas seis horas en total.
"El primer día que salí de la operación parecía que no me habían operado, respiraba bien, todo normal. He caminado y he hecho algunos ejercicios. El cambio físico de antes y después de la operación es notorio", asegura.
El viernes -luego de 8 días de la operación- dio la entrevista sentado junto a la cama; de mañana había estado caminando, con barbijo, por los pasillos del tercer piso del Sanatorio. Unos días antes había pasado del CTI del cuarto piso a una sala común, cuando quedaron atrás las 72 horas de riesgo post operación.
Al ver a la fotógrafa de El País dijo: "Pero yo no me afeité" -había pedido una afeitadora, que la enfermera le llevó, pero una vez finalizada la entrevista, ya que no sabía a qué hora era la nota. Juan estaba de buen humor. "Estoy feliz, por la mochila que uno le saca a los amigos, a los vecinos. Me doy cuenta que el tema llegó a todo el país, me sorprende. Además veo la felicidad que tienen los médicos", contó.
El equipo médico que efectuó la intervención estuvo integrado por el cardiólogo Daniel Chafes, jefe del programa de insuficiencia cardíaca y trasplante del Sanatorio Americano, el cirujano Ramón Scola, jefe de Cirugía, la médica Silvia Pérez y el personal de enfermería.
VIDA. "Enseguida después de la operación me sentí eufórico y ahora es como que me estoy dando cuenta de lo que estoy pasando, me siento vital pero estoy cayendo en lo que me está pasando. Es como volver a nacer lo que me pasó", indicó. "Siempre tenés la expectativa de llevar la familia adelante, pero el desgaste de la familia que siempre te acompaña, es la impotencia que sienten cada vez te vas cayendo más. Y la operación era la única posibilidad. Y ahora llegó".
Su vida corría riesgo si no aparecía un donante. "En los pacientes sin trasplante la sobrevida media es de un año o un poco más", explicó Chafes. Mientras tanto, la mitad de los trasplantados cardíacos vive 13 años. Y "algunos viven muchos años más", dijo Chafes.
"Siempre tuve mucha fe y la muerte nunca pasó por mi mente; siempre pensé que iba a vivir y que mi hijo tiene que crecer feliz". En estos días ha hablado con Juan Martín por teléfono, ya que él lo está esperando en Tacuarembó. "He hablado con él y parece que se da cuenta que es más definitiva esta recuperación, sin que le hayamos dicho nada me dice: `Papito se está mejorando`".
GRACIAS AL DONANTE. Juan y Fabiana, su esposa, están muy agradecidos con el donante y su familia.
Juan dijo que "lo principal de todo es el donante, estoy totalmente agradecido. Y como me dijo la psiquiatra, no es una vida a cambio, no es que él me dio la vida sino que me está facilitando" la mía.
Después de la operación Juan y su familia comenzaron con atención psiquiátrica "para una adaptación total", manifestó. Fabiana, al igual que su esposo, también quiso agradecer "mucho a la familia del donante, que tuvo la valentía de donar los órganos. No sé nada del donante, porque no se dice y no quiero saberlo tampoco, pero sin saber quiénes son, un eterno agradecimiento porque es vida lo que ellos donaron".
EL ALTA. El viernes pasado le dieron el alta a Juan, pero se va a quedar en Montevideo por un tiempo, antes de volver a Tacuarembó, para los controles médicos que debe hacerse una vez a la semana en el Sanatorio Americano.
Ahora, Fabiana indicó que tienen que seguir con los cuidados por "un tiempo largo": "en un primer momento no puede recibir visitas, tiene que tener ropa separada, mucho cuidado con la comida, una dieta especial. Va a usar un tapaboca para que esté protegido de los virus. Y tiene que tomar medicamentos de por vida. Antes tomaba 11 y ahora tiene que tomar menos, pero son de por vida".
Lo primero que Juan quiere hacer cuando salga del sanatorio es estar con su hijo. "Tenemos que esperar tranquilos estos días, que me hagan los estudios y me ajusten la medicación y después estar con él porque lo extrañamos mucho", confió.
Y siguió contando que quiere hacer todas las cosas que no podía hacer con Juan Martín antes de la operación: llevarlo al baño y poder levantarlo, jugar a la pelota, llevarlo a la escuela, "darle felicidad".
Problemas en salud llevan a baja en donación
En 2010 bajó la cantidad de donantes de órganos efectivos (cuando un órgano de un donante ya sirvió para trasplante). "Esto es como consecuencia de varios problemas que hubo en la salud", informó Inés Álvarez, directora del Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos (INDT). Pero en estos meses de 2011 se ha revertido en forma notoria la baja en la cantidad de donantes, aseguró.
Uno de los problemas que hubo en la salud fue que en los primeros meses de 2009 apareció la gripe H1N1, "con muchos ingresos de este tipo en los sanatorios y en los CTI y tuvimos una disminución de las denuncias de las muertes encefálicas y la salud estuvo complicada en general, y cuando eso pasa enseguida repercute en la donación que es un tema muy sensible", agregó la directora.
"Es que todo el sistema de salud colabora en obtener un donante. Desde cómo corre la enfermera con un gasómetro, todo el sistema de salud, no sólo el médico, entonces cuando el sistema está mal se siente" en la donación, agregó.
En 2009 hubo 16.753 personas que dieron su expresión positiva de donar sus órganos y tejidos. Y en 2010 la cifra de expresiones positivas fue de 11.923.
Esa baja en la cantidad de donantes está directamente relacionada con la cantidad de trasplantes que se efectúan, entonces también fueron menos en 2010, que en años anteriores. El año pasado se hicieron 454 trasplantes de órganos y tejidos, cuando en 2009 se habían hecho 513.
En los primeros cinco meses de 2011 se han efectuado tres trasplantes de corazón y en 2010 fueron siete, informó la directora del INDT.
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¿Cómo donar?: Información en el 0800 18 35 del Instituto Nacional de Donación y Trasplante.
Cirugías
En 2010 el Fondo Nacional de Recursos (FNR) -organismo que financia los trasplantes y los medicamentos para las personas trasplantadas- autorizó 34 trasplantes cardíacos (siete trasplantes y 27 pretrasplantes), según informa el FNR en su página web. En los últimos años la cantidad de autorizaciones para ese tipo de procedimiento se mantuvo estable y aumentó en 2010. En 2005 fueron autorizados 29 trasplantes de corazón, 20 en 2006, 30 en 2007, 25 en 2008 y 30 en 2009. Las autorizaciones no implican que se hayan concretado los trasplantes, ya que también incluyen los estudios previos necesarios para efectuar esa intervención. "En Uruguay se han hecho algo más de 50 trasplantes cardíacos con cobertura del Fondo Nacional de Recursos, con una tasa por debajo de 4 por millón de habitantes por año", según el FNR.