JORGE LARRAÑAGA
Hoy voy a referirme a un tema que se ha postergado en virtud del descalce en las prioridades del país en relación a las del gobierno. Voy a hablar sobre la Educación.
Fíjense qué paradoja: desde un extremo se plantean artilugios legales para resolver hoy problemas del pasado, y desde el otro extremo se plantean también artilugios para resolver en el futuro problemas que se presentan hoy como es la seguridad.
En el medio de este desatino nosotros queremos ocuparnos hoy de los problemas que tenemos hoy, y que se perpetuarán en el futuro. Es una vergüenza que no seamos capaces de hincar el diente a la crisis pedagógica e institucional de nuestro sistema educativo.
Una economía en crecimiento con una educación obsoleta no es sustentable. La ineficiencia interna que acusa el sistema educativo tiene impactos muy relevantes sobre dimensiones de desarrollo humano y económico: pérdida de oportunidades de nuestros adolescentes en términos de sus posibilidades de vida futura, multiplican exclusiones que lesionan el entramado del tejido social y, por ende, la integración y la convivencia, y le ponen un techo al desarrollo económico. No hay futuro sin educación.
Todo el Partido Nacional ha insistido sobre esto. Aún más, no nos quedamos en el diagnóstico y hemos propuesto. Ojo, no nos creemos dueños de la verdad ni poseedores de las ideas renovadoras. Acerca de la crisis institucional que involucra que una directora -más allá de sus razones- no aplique en su instituto los cambios que la autoridad le indica, o los elevados índices de repetición y abandono, la distribución inequitativa de los aprendizajes reproduciendo la desigualdad social, las bajas tasas de egreso de la educación media, el estancamiento de logros de aprendizaje en la comparación internacional, ante todo eso estamos seguros que las autoridades de la educación tienen mucho para decir, que el MEC tiene mucho para decir, los profesores, funcionarios, padres, representantes políticos, todos tenemos cosas para aportar.
Ojalá pudiéramos liderar un proceso de transformación en la Educación. Qué puede ser más satisfactorio para un gobernante que sentar las bases de las futuras generaciones. Pero las circunstancias han querido que el Partido Nacional esté en la oposición. Aun así, y como no nos quedamos en la crítica queremos aportar, queremos ayudar al gobierno. En tal sentido vamos a solicitarle una entrevista al Presidente Mujica para plantearle la necesidad de un nuevo "Contrato entre el Sistema Educativo y la Sociedad", con dos dimensiones temporales.
En el corto plazo: deberíamos acordar una AGENDA DE CAMBIOS URGENTES (tal como fue propuesto por el consejero Corbo al ministro Erhlich). Primero en la institucionalidad mediante un acuerdo MEC-Codicen, para luego llevar esa agenda a los partidos, para requerir su apoyo y recibir sus iniciativas, lo que debería ser refrendado por el gobierno. También se deberían buscar acuerdos con las cámaras empresariales y el Pit-Cnt. La idea aquí es tener una agenda potente de cambio apoyada por la institucionalidad, el gobierno y los partidos, que es como decir la república entera. En el largo plazo: la agenda a que referíamos sería la base para constituir una Comisión Nacional que, con amplias consultas elaborara un Plan Nacional de Educación para los próximos 10 o 15 años.
Estas son las cosas que deben estar en el centro de la agenda pública del país, de nuestras preocupaciones. Para arremangarnos para construir el futuro de nuestros muchachos, el gobierno podrá contar con nosotros.
Cuando hablamos de cambios, nos referimos a cambios profundos, estructurales; nos merecemos una educación de calidad y acorde al tiempo que vivimos. Esto no se arregla con pequeñas correcciones parciales ni con medidas remediales y compensatorias. Se requiere un cambio potente, una NUEVA VISIÓN de la educación pública para recuperar su calidad y prestigio.
Es inaceptable que con 170 días de clase al año las autoridades propongan aumentar el número de inasistencias a 50, la revolución de la educación no pasa por permitir que se curse 6º año de Bachillerato con materias pendientes de 4º. No, así no.
Los procesos de transformación para que ocurran requieren liderazgo, conducción firme, coraje y determinación. Para cambiar en serio. Para decirle basta al no se puede. Basta de no se puede.
Los políticos tenemos que asumir el tiempo en el que nos toca vivir y las necesidades que el país tiene. Ahora es el tiempo de decir definitivamente basta a una educación mediocre. Tenemos que ponernos de acuerdo en lo que realmente importa. La educación importa, nuestros hijos importan. En todo lo demás podemos pelearnos y perder horas de discusión, pero con la educación no podemos jugar ni perder el tiempo.
Nosotros desde la oposición, con responsabilidad, hemos acercado ideas y proyectos de transformación, algunas de ellas hoy en proceso de puesta en práctica. Queremos seguir empujando el cambio necesario, pero el gobierno debe cumplir su papel. El Presidente debe ponerse al frente del cambio. Es a quien le corresponde ese rol y no lo puede eludir.
En conclusión, buscamos cambiar la agenda desde las deudas con el pasado a las deudas con el futuro. La principal obligación es cuidar nuestro destino en común y las oportunidades de desarrollo de nuestros hijos. Hablo aquí desde mis responsabilidades públicas como político, pero fundamentalmente desde mi corazón de padre de familia.