Raquel Boldorini y Alfonso Mujica se presentan esta noche, a las 19.30 horas, en el Auditorio Nelly Goitiño. Boldorini es una de las solistas más importantes de la actualidad en nuestro país. Pertenece a esa generación extraordinaria de pianistas que surgió del Río de la Plata y de la que forman parte Daniel Barenboim, Martha Argerich y sus amigos Nelson Freire y Bruno Gelber. Este año celebra su 70º aniversario y lo hace de la mejor manera: haciendo música.
Repasar su agenda puede ser un interesante ejercicio para constatar la vigencia de esta artista. Sólo en mayo actuó para la Fundación Chopin del Uruguay, estuvo en Argentina donde ofreció un recital en Tandil para el Mozarteum Argentino, hoy actuará en el ciclo de música de cámara del Sodre y la próxima semana hará otro recital en Porto Alegre. Ese ritmo lo mantiene para el resto de la temporada donde se plantea nuevos retos.
Justamente el concierto de hoy es para ella uno de esos desafíos, porque la música de cámara no ha sido parte fundamental en su repertorio a lo largo de su carrera y hacerla, además de ser un ejercicio de disfrute es también una apuesta artística de riesgo.
Como de música de cámara se trata, en este desafío no estará sola: la acompañará el barítono Alfonso Mujica, cantante uruguayo de ascendente carrera que desarrolla un intenso trabajo como recitalista. En el panorama nacional de la actualidad es una de las voces jóvenes que ha manifestado mayor interés por el lied y esta noche interpretará por primera vez el ciclo Amores de un poeta Op. 48 de Robert Schumann. Si bien al principio Schumann sostenía que la música instrumental era superior a la vocal, a partir de 1840 da un giro y confluye en su creación las dos líneas medulares de su personalidad artística: la del compositor, pianista frustrado y la de Schumann de sólida formación intelectual, lector de poesía, crítico y periodista.
Antes de interpretar esta serie de canciones a dúo con Mujica, Boldorini presentará las Escenas infantiles Op. 15 del mismo compositor. Será un programa de riquísimo lenguaje pianístico que, tanto junto a los versos como en el piano solo, buscará el más alto grado de la belleza romántica.